Acomodando el entrenamiento en la rutina diaria

Hace ya unos 4 años que corro. No, no es que me escapo de alguien o algo. No, no trato de llegar rápido a algún lugar. Lo empecé a hacer por alguna otra razón que ya no recuerdo. Supongo que debe haber sido para mejorar mi condición física.

Mis primeros kilometros corriendo los hice solo. Estuve entrenando durante 3 semanas para correr una carrera de 10 km. Como soy bastante competitivo, estuve tratando de mejorar mi tiempo y en 1 mes ya habia corrido mi segunda carrera, con una notable mejora con respecto a la anterior.

Todavía sentía que podía mejorar mi marca así que al mes siguiente volví a correr otra carrera de la misma distancia. Esta vez no pude bajar mi tiempo y me sentí bastante frustrado. Obviamente no tenía mucha idea de lo que estaba haciendo.

Esa misma semana me anoté en el grupo de entrenamiento con el que entrenaba mi tio. Concurrí durante más de 2 años y mejoré muchísimo. Pasé de hacer 10 km, a correr 2 maratones, 2 media maratones y varias carreras de aventuras. Además bajé muchísimo mi marca de los 10 km.

Por diferentes motivos, no lograba ser muy regular con mi concurrencia a los entrenamientos a lo largo del año. Había meses que iba 3 o 4 veces por semana y otros que iba 1 vez, o directamente no iba.

Todo esta irregularidad empeoró muchísimo cuando mi mujer quedó embarazada. Se me hacía casi imposible cumplir un horario para ir a entrenar. Claramente tenía otras prioridades.

Con el nacimiento de mi hijo, decidí volver a las pistas. Tener un bebé recién nacido e irme a entrenar, lejos de mi casa, un par de horas, varias veces por semana no me parecía correcto. Así fue que volví a correr solo. Me Iba una hora (o menos) al parque que está cerca de mi casa. Cuando se me complicaba a la tarde, hacía un esfuerzo extra y salía al día siguiente a la mañana temprano.

Al poco tiempo de entrenar así, me di cuenta que me faltaba la guía de un entrenador. El entrenador no solo te entrena, sino que te ayuda a ponerte metas y cumplirlas. Poner la meta era fácil, pero ¿Podría cumplirla? ¿De donde sacaría un plan de entrenamiento para lo que quería lograr? ¿Como haria para respetar el plan?

Encontré la respuesta a todas estas preguntas en una aplicación para el celular.

Mi telefono me ayudó con todo. Me consiguió un plan de entrenamiento para lograr mi meta. Me empezó a incentivar a salir a entrenar los días que tenía que hacerlo y a descansar los otros días.

Hace exactamente un año que entreno así y estoy sumamente satisfecho, pero no todo es color de rosas. Algo falta al entrenar de esta forma y es el feedback del entrenador. No hay nadie que te diga que te nota cansado o que tenés gastadas las zapatillas. Todo eso lo tenés que ver vos mismo.

Tener un excel en donde anoto todos mis entrenamientos ciertamente me ayuda y escuchar a mi propio cuerpo es fundamental. Aprendí muchísimo entrenando de esta forma, muchas cosas por las malas y otras pocas por las buenas. Leer publicaciones de sitios de running me ayudó muchísimo. Todo lo que pueda aprender es fundamental ahora, porque mientras que entrene de esta forma, yo soy mi entrenador.

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