Impeachment a Dilma, y ahora qué?

Federico Rabino

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Gentileza de Flickr

El domingo, la Cámara Baja brasileña, aprobó el proceso de juicio político o impeachment, contra Dilma Rousseff, actual presidenta del Brasil, debido a la ampliación del presupuesto público sin pasar por el congreso, maniobras fiscales (pedalada), el escándalo de Lava Jato y los demás casos de corrupción que han salido a la luz, desde la última asunción de Dilma como presidenta.

Tanto Rousseff como Da Silva, niegan que las acusaciones puedan considerarse válidas para la aplicación del artículo 85 de la Constitución del Brasil, referente al impeachment. Sin embargo, se olvida el ex-presidente brasileño, que en 1992, cuando fungía como Presidente del Partido de los Trabajadores (PT) mencionó “No se puede negociar con un hombre que ha robado millones”, durante el proceso de juicio político de Fernando Collor de Mello. Pero, ¿Será que con una mujer se puede?

En aquella situación, Collor de Mello fue encontrado culpable de casos similares a los que hoy se enfrenta Rousseff, en aquel momento, los miembros del gobierno, también mencionaron que fue un intento de “golpe de Estado”, así como lo establece el gobierno actual.

Sin embargo, quisiera dejar en claro lo siguiente, se ha dejado en evidencia que los verdaderos motivos del impeachment, han quedado en el olvido durante la votación de los diputados. Los mismos al momento de votar, lo hicieron “por su hijo”, “por Dios”, “para reencontrarse con la historia”, logrando de esa manera, tras cinco horas, la apertura del proceso de juicio político que ahora depende del Senado.

Por otra parte, Jaques Wagner, Jefe de Gabinete de Brasil, expresó, con otras palabras, que si en el Senado llegasen a aprobar el juicio político, sería un retroceso que interrumpiría 30 años de democracia, en el vecino país.


Y ahora qué?

Fotografía con licencia CC

Brasil se encuentra sumergido en una crisis económica, política y social, que el juicio político no va a resolver, pero al menos se espera la reacción positiva de los mercados, para con ello dinamizar la economía brasileña.

El populismo, la falla en la gestión de Petrobras, llevaron al país a una recesión sin precedente alguno en la historia del gigante del sur. En los últimos años, la economía brasileña ha demostrado estar en una evidente estanflación: resultante de la combinación de una alta inflación (llegando al 10,7% aproximadamente) y bajo crecimiento, especialmente del sector privado.

Brasil, necesita captar mayor inversión extranjera, a fin de que las empresas demanden mano de obra y como consecuencia reducir el alto nivel de desempleo (6.7% aproximadamente) que también socava las bases del gobierno.

Para ello es necesario liberalizar aún más su economía, el día de hoy se encuentra entre las economías menos libres de la región, según el Economic Freedom Index de la Heritage Foundation, como podrán observar en el siguiente cuadro.

http://www.heritage.org/index/images/charts-combined/2016/brazil.jpg

Centrándome en mi área de estudio, es improbable pensar que una comisión de la UNASUR estaría arribando al suelo brasileño, como así lo hiciesen en el año 2012 en Paraguay, injiriendo de manera rotunda en los asuntos internos de dicho país.

Asimismo, no se puede afirmar que el MERCOSUR alegará la violación del Artículo 4 del Protocolo de Ushuaia, fundamentando el quiebre del orden democrático y sin consultar con el Estado afectado, suspendiéndolo del bloque regional. Y mucho menos realizarlo, como lo habían hecho con Paraguay, humillando a sus representantes permitiendo, en este caso, que la delegación brasileña asista al lugar donde se celebrará la próxima cumbre (Montevideo), con el simple propósito de comentarles que no pueden participar, debido a que el país se encuentra suspendido del bloque.

A modo de conclusión, es necesario entender que mientras se encuentre establecido en la Constitución de un país, la figura del juicio político no puede considerarse un golpe de Estado ergo tampoco un quiebre del orden democrático.

De igual manera, la corrupción, Brasil ocupa el puesto 76 en el Corruption Perception Index de la Organización Transparency International, y la falta de libertades económicas que permitan el crecimiento y desarrollo de la población y el sector privado, han sido determinantes para entender la situación, previsible, que se desarrolla en territorio brasileño.

Infografía: Transparency International