La corrupción una piedra en el camino del desarrollo

La corrupción es según la Real Academia Española la acción y efecto de corromper y corromperse. La misma es un mal permanente que afecta a todos los países que conforman la comunidad internacional, a diferencia que a algunos (como el nuestro) afecta más que a otros.

Asimismo, existe una relación intrínseca entre la corrupción y el desarrollo económico. Como si fuese una regla económica a mayor corrupción menor desarrollo y viceversa. Sin embargo, a pesar de tener conocimiento de esta variable, no se modifica el actuar de quienes ostentan el poder.

Los efectos negativos de la corrupción son tan graves, que los mismos se traducen en un impedimento para el desarrollo económico, en violaciones a los derechos fundamentales de los individuos, en un incremento de la pobreza, entre otros. De igual manera, socava las bases de las instituciones haciéndolas endebles y a merced del interés personal de quién se encuentra a la cabeza.

En un Estado donde el índice de corrupción es elevado, como el nuestro, difícilmente se constituye como captador de inversiones extranjeras debido justamente a que la falta de credibilidad en sus instituciones tiene como resultado mínimas o nulas garantías para el inversor.

Sin embargo, lo que aún queda como materia pendiente de aprender, en especial para quienes abogan por un Estado cada vez más grande, es que cuanto mayor sea el tamaño e intervención del Estado mayor es la corrupción que impera. Para ello, simplemente hay que comparar el mapa del Índice de Libertad Económica de la Heritage Foundation y el mapa del Índice de Percepción de la Corrupción de Transparency Int’l.

Índice de Libertad Económica — Heritage Foundation
Índice de Percepción de la Corrupción — Transparency International

En tal sentido, por ejemplo podemos observar que Venezuela ocupa un puesto privilegiado entre los más corruptos (puesto número 167 de 176 países medidos) y al mismo tiempo entre los menos libres del mundo (puesto número 176 de 178 países medidos). O Nueva Zelanda que es el segundo país menos corrupto, superado por Dinamarca, y el tercer país más libre del mundo.

Y Paraguay? Lastimosamente nuestra situación es deplorable, en ambos índices ocupamos puestos indecorosos, el número 130 en corrupción y el 87 en libertad económica.

Nosotros nos vemos afectados por lo que Transparency International considera la “Gran Corrupción”, lo cual significa abuso de poder que beneficia a unos pocos a expensas de la mayoría, y que causa serios daños al individuo y a la sociedad, a medida quedando impune. En nuestro caso, siempre quedan impunes quienes lo realizan.

A pesar de ello, los burócratas creen que firmando una mayor cantidad de Convenciones Internacionales o creando más organismos estatales la situación cambiará. Por ejemplo en nuestro país contamos con la Secretaría Nacional Anticorrupción, la Unidad de Delitos Económicos y Anticorrupción dependiente del Ministerio Público, la Unidad Anticorrupción dependiente de la Auditoria General del Poder Ejecutivo y hasta una Red Interinstitucional Anticorrupción, todo esto haría a uno suponer que la corrupción existiría pero en una menor escala, pero no, seguimos estando entre los campeones. Quién financia lo anterior? Todos los que se encuentran dentro de la Población Económicamente Activa.

Pareciera ser que la mayoría de los “representantes” de los paraguayos son descendientes directos del Rey Midas y todo lo que tocan lo convierten en oro y por eso tenemos “la niñera de oro”, “los caseros de oro”, “el cocido de oro”, “los coquitos de oro”, “los helicópteros de oro”, etc, etc.

Así como menciona Fernando Virgil en su artículo “Corrupción y Libertad” lo que favorece la corrupción es un sistema que deja en manos de burócratas buenos y malos la toma de decisiones discrecionales y arbitrarias de las que depende mucho dinero que nos pertenece y muchos negocios que influyen en nosotros.

Para terminar solamente me gustaría recalcar que a menor intervención del Estado menor es el índice de corrupción que tiene un país debido a que menos serán las cuestiones que dependerán de la toma de decisión según el ánimo e interés de un burócrata.