Artículo publicado en el diario digital “Mi Punto de Vista”, de los Estados Unidos Mexicanos en fecha 09 de julio del 2015.

Grecia, se encuentra en boca de todos, y no es para menos ya que se encuentra expectante a lo que la Troika decidirá en los próximos días, con respecto a las decisiones que se adoptarán en relación a la crisis económica griega, la cual corresponde a una deuda de unos aproximadamente 320.000millones de euros. Para entender mejor el panorama, es necesario realizar una mirada a lo que ha venido suscitando en el país heleno.

En relación, realizando una mirada retrospectiva, el Gobierno Conservador de Kostas Karamanlís, del Partido Nueva Democracia, fue el artífice de las falsificaciones de los datos macroeconómicos del país.

En el año 2009, Yorgos Papandreu del Partido PASOK obtuvo la victoria en las elecciones de ese año y con ello las sorpresas que anterior gobierno les había legado. El Gobierno de Karamanlís, declaró en su momento, que el déficit griego era del 3,7%, más el nuevo gobierno descubrió que el número real del déficit griego alcanzaba el 12,7% en el año 2001.

A consecuencia de ello, el Gobierno de Papandreu aplicó medidas de ajuste fiscal, entre las que se encontraban, la reducción salarial del funcionariado público en un 10%, aumento de la edad jubilatoria de 61 a 63 años y el aumento del IVA del 0,5% al 2%.

Las mencionadas medidas fueron tomadas a modo de intercambio por el primer rescate financiero proporcionado por la Troika — Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional — por el valor de 110.000 millones de euros. Aquel préstamo, ofrecido a Grecia conllevaba la adopción de las medidas citadas anteriormente, entre otras, las cuales resultaron bastante impopulares entre los helenos. Al año siguiente, y observando que no existían signos de mejoría, la Troika y Grecia pactaron un segundo acuerdo para el rescate griego, elevando la cifra de la deuda a 240.000 millones de euros.

Al respecto, en el año 2011, tras idas y venidas, y entre varias negociaciones entre los principales partidos políticos de Grecia, se relevó de su puesto a Papandreu, asumiendo en su lugar Lukas Papademos, exvicepresidente del Banco Central Europeo y exgobernador del Banco de Grecia. Asimismo, Papademos confirmaba que la economía de dicho año terminaría con un déficit del 9%.

Así como en la primera ocasión, para que la Troika haya aprobado y liberado el plan de rescate a Grecia, cuyo monto tuvo el valor de 130.000 millones de euros, el parlamento griego tuvo que aprobar las disposiciones de ley que preveían recortes adicionales por el total de 3.200 millones de euros, sumado a ello el descenso en el monto de las pensiones como así también la disminución del salario mínimo. Adelantándonos a los años, a finales del año 2013 la deuda gubernamental de Grecia ascendía al 175,1% del PIB.

El año 2015, el país heleno se sometía a la decisión del pueblo para la elección del nuevo gobierno, las votaciones fueron realizadas el 25 de enero del corriente, en donde el socialista Alexis Tsipras del Partido Syriza resultó electo.

Tsipras, nombró como Ministro de Finanzas a Yanis Varoufakis, experto en la afamada “teoría de juegos”, quién en las primeras reuniones con la Troika afirmó que el Gobierno actual no reconoce a la misma como organización. El Gobierno de Tsipras, fue alertado desde un comienzo del riesgo que implicaba el incumplimiento de los compromisos en los años anteriores.

Una de las primeras acciones del Gobierno de Tsipras, fue la de presentar la lista de reformas a las que se comprometía a fin de garantizar el acuerdo de ampliación de la ayuda financiera hasta junio. En aquél momento, los ministros de Finanzas de la eurozona dieron el visto bueno al listado presentado por Atenas.

La situación más dramática en toda esta crisis, se desató cuando se produzco el impago en la noche del 30 de junio, por parte de Atenes al FMI por un valor de 1.500 millones de euros. Asimismo, en la misma fecha vencía el último programa de ayuda financiera, debido a que el Gobierno de Tsipras se negó a aceptar las condiciones, calificadas de “humillantes”, propuestos por la Troika.

A pesar de ello, Tsipras llevó a cabo un referéndum en fecha 05 de julio, en el cual el pueblo debía decidir si aceptar o no dichas decisiones. Los griegos debían responder la siguiente pregunta, “¿Debería ser aceptado el plan de acuerdo que fue presentado por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional ante el Eurogrupo el 25.06.2015 y que se compone de dos partes, que constituyen su propuesta unificada?

El primer documento se titula “Reforms for the completion of the current programme and beyond” (“Reformas para el término del programa actual y más allá”) y el segundo “Preliminary debt sustainability analysis” (“Análisis preliminar de la sustentabilidad de la deuda”)”.

  • No se acepta/No
  • Se acepta/Sí

La decisión del pueblo, fue un rotundo “No”, decisión que era de esperarse debido a que los helenos, han venido sufriendo medidas de austeridad desde hace 6 años aproximadamente, impuestos por la Troika. Una gran sorpresa, fue la dimisión de Yanis Varoufakis prácticamente instantánea, con el propósito de “facilitar la negociación” con la UE, en su lugar asumió Euclides Tsakalotos.

En las últimas noticias, se lee que Tsipras aceptó tres concesiones importantes a fin de poder obtener el tercer rescate financiero, el mismo consistiría en 50.000 millones de euros por un periodo de 3 años. Grecia necesita de esta ayuda con el propósito de evitar un colapso bancario y con ello su salida del euro.

Mi opinión: Grecia, no es el único culpable de esta crisis dentro de la Unión Europea, pero sí es el más importante. A través de esta situación, puedo percibir que no existen mecanismos de control dentro del Banco Central Europeo, quién se debería haber encargado de verificar los datos propiciados por el Gobierno de Karamanlís, cuando Grecia pretendía adoptar el euro como moneda única. Pareciera ser que en aquél momento, a la Unión Europea le importaba más la cantidad de Estados dentro de la Unión que la calidad de los mismos.

Por otra parte, el pilar más duro de mover, dentro de esta crisis es Alemania, la Canciller Ángela Merkel se ha negado a conceder la quita de la deuda griega, ignorando a la historia, ignorando que en 1953 se llevó a cabo en Londres el Acuerdo sobre la deuda externa alemana, el cual derivó en la anulación de la deuda externa alemana en un 62%, deuda contraída en el período de entreguerras y postguerra. Francia, a través del Presidente Hollande, es quién busca pactar con Grecia a modo de que ésta no abandone la Unión Europea.

Economistas de talla importante, como Joseph Stiglitz y Paul Krugman, ambos nobeles de economía, han expresado que las medidas de austeridad impuestas por la Troika no han generado resultado alguno.

La repercusión internacional del referéndum llevado a cabo en Grecia, y la decisión del pueblo heleno, ha tenido su repercusión internacional. Me centro específicamente, en Latinoamérica, donde los presidentes de Venezuela, Cuba, Argentina, entre otros.

Coincidentemente, dichos gobiernos se encuentran en una situación similar a la de Grecia, apelando a la misma retórica populista “anti-imperialista”. A modo de ejemplo, Nicolás Maduro expresó “es una victoria contra el terrorismo financiero del FMI”.

No señor Maduro, no es una victoria contra el terrorismo, pues no existe tal terrorismo por parte del FMI, si bien apoyo las herramientas que la democracia otorga como es el referéndum, mas no apoyo esa frase.

Ello debido a que, los mismos gobernantes griegos sometieron al país en la situación donde se encuentra ahora, la corrupción excesiva, la falta de transparencia en el gasto público, la evasión de los impuestos, todos estos factores realizados única y exclusivamente por los gobernantes del país heleno, como dice el aforismo “Toda acción tiene su consecuencia” y ésta es la consecuencia de una pésima gestión gubernamental, lo cual ocurre de la misma manera en Venezuela y Argentina.

FEDERICO RABINO

Licenciado en Relaciones Internacionales

Asunción — Paraguay