NEOLIBERALISMO SUELTO: Imaginación de la Izquierda

El presente artículo constituye una crítica al esbozo hecho y publicado por Orlando Aguirre en el diario universitario “El Independiente” que se denomina “El neoliberalismo anda desatado”.

El artículo aduce a que las últimas decisiones políticas tomadas por los representantes de Brasil, Argentina y Paraguay, simbolizan que el neoliberalismo nunca se fue y que está regresando con mayor fuerza, si nunca se fue ¿Por qué está regresando?

Empecemos mencionando que hasta el día de hoy no existe definición alguna del término neoliberal, tal como diría Vargas Llosa Me considero liberal y conozco a muchas personas que lo son y a otras muchísimas más que no lo son. Pero, a lo largo de una trayectoria que comienza a ser larga, no he conocido todavía a un solo neo-liberal. […] Un “neo” es alguien que es algo sin serlo, alguien que está a la vez dentro y fuera de algo, un híbrido escurridizo, un comodín que se acomoda sin llegar a identificarse nunca con un valor, una idea, un régimen o una doctrina. Decir “neo-liberal” equivale a decir “semi” o “seudo” liberal, es decir, un puro contrasentido. O se está a favor o seudo a favor de la libertad, como no se puede estar “semi embarazada”, “semi muerto”, o “semi vivo”. La fórmula no ha sido inventada para expresar una realidad conceptual, sino para devaluar semánticamente, con el arma corrosiva de la irrisión, la doctrina que simboliza, mejor que ninguna otra, los extraordinarios avances que al aproximarse este fin de milenio, ha hecho la libertad en el largo transcurso de la civilización humana”.

Asimismo, existen artículos publicados en grandes editoriales internacionales como la británica The Guardian, en donde mencionan que F.A. Hayek o Ludwig Von Mises forman parte de esta corriente que agrupa a personajes como Ronald Reagan, Margaret Thatcher u otros, lo cual dista mucho de la verdad.

Voy a explayarme un poquito más de lo normal debido a que es necesario reventar esa burbuja llamada polarización. Si bien Ronald Reagan y Margaret Thatcher llevaron a cabo políticas económicas más liberales, sus demás políticas no, como por ejemplo en el campo de relaciones internacionales, Thatcher llevó a cabo la Guerra de las Malvinas (Falklands) contra la República Argentina, en el año 1982, cuando Von Mises establece, en su libro Liberalismo, que “La paz es, invariablemente, el objetivo que el liberalismo persigue, tanto dentro como fuera de las fronteras nacionales. Propugna la cooperación pacífica en el interior y luego aspira a la colaboración internacional de todos los países entre sí”.

Además, tanto Hayek, Von Mises o Rothbard entre otros representan a la Escuela Austríaca del S. XVII o como es conocido el liberalismo clásico y no a la endeble locución neoliberalismo. En dicha corriente, se propugna el libre mercado como modelo económico, sin intervención del Estado y con esto también quiero decir sin concesiones gubernamentales. Este modelo, es muy diferente al modelo económico que se practicó, y que se sigue practicando, luego de la caída de los regímenes militares en América Latina, a partir de los años 90.

En tal sentido, el mismo responde al mercantilismo estatal y al modelo keynesiano, en donde los empresarios, amigos del gobierno, obtienen permisos especiales, concesiones gubernamentales ergo mayores ganancias. A medida que se aumentan el intervencionismo estatal, el proteccionismo y se rinde apología al gasto en sí, tal y como lo decía Keynes “A largo plazo todos muertos”.

Creo que hasta aquí, queda claro lo que hasta hoy día hemos vivido, pero demos un paso más y vayamos país por país (osea Brasil, Argentina y Paraguay).

La izquierda se jacta de que el proceso de impeachment es una maniobra sucia o embate de la derecha (ojo aclaro que no soy conservador) pero se olvidan de una cosita o no quieren acordarse. El impeachmente en contra de Fernando Collor de Mello, fue prácticamente por los mismos cargos que se le acusa a Dilma, y en dicho momento el entonces presidente del Partido de los Trabajadores (PT), Lula Da Silva, mencionó “No se puede negociar con un hombre que ha robado millones”, pero cuando los actos de corrupción son cometidos por la izquierda ¿Hay que perdonar? Si quieren saber más sobre esto, leer el artículo Impeachment a Dilma, y ahora qué?.

En cuanto a la República Argentina menciona los recortes, lo cual no hubiesen ocurrido en primera instancia si no se otorgaban subsidios a los servicios básicos, medida altamente populista y estatista. Convengamos que a mi criterio, el Gobierno de Macri debió haberlo hecho de manera gradual y no a través de la terapia de shock, muy parecido a como lo hizo Mijaíl Gorbachov y su perestroika en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Asimismo, es imposible pensar que el Ministro Alfonso Prat-Gay tiene algo de liberal, siendo un keynesiano mas de los que abundan en la región.

A consecuencia de lo mencionado, se quiere culpar al Gobierno de Mauricio Macri del contratiempo en que se encuentra nuestro vecino del sur, siendo que todavía no lleva un año en el poder, más se olvidan que la deplorable situación en la que se encuentra Argentina data de largos doce años de impunidad y corrupción. Desvíos de fondos de programas sociales, que estuvieron cerca de los 7 mil millones de pesos, entre otras situaciones pueden leerse en el libro La Argentina Auditada de Leandro Despouy.

Con la intención de que entiendan el grado de corrupción, según el Índice de Percepción de la Corrupción que se mide año tras año por la Organización Transparency Int’l, desde el 2010 hasta el 2015 Argentina ha alternado entre las posiciones 105 y 107 de un total de 174 países.

Por otra parte, el caso de la República del Paraguay no es ajeno al modelo keynesiano y a los planificadores centrales o ingenieros sociales que pululan en el Ministerio de Hacienda, a quiénes habría que culpar por la situación en que se encuentra el campesinado. Me podrán cuestionar ¿Estás entonces de acuerdo con la ayuda del Gobierno a las empresas privadas? No, para nada, de eso se trata el libre mercado, si no podes resolver el problema de tu empresa, quebrás.

Llegaste hasta acá, bien, pero si seguis creyendo que Cardoso, Menem y Wasmosy tienen alguna relación, aunque sea ínfima, con la palabra liberal, volvé a leer desde el comienzo este artículo.

Para finalizar, el autor pretende hacer creer que él no cayó en la polarización y aboga por la objetividad científica, sin embargo su artículo adolece de la misma en su totalidad.