Tokio blues, un retrato de papel.

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Esta pintura de Wassily Kandinsky resume como me siento con Tokio Blues, como un libro me ha afectado en tantos niveles, como cada personaje es un mundo, como cambian de color las situaciones y como, aun así, todos somos personas, círculos, diferentes entre nosotros y con nuestras propias imperfecciones. 
Raramente un libro me atrapa de tal manera, estoy seguro de que ningún día desde que empecé el 13 de octubre hasta que termine el 30 deje de leer al menos una pagina si el día era ocupado y ahora que no tengo a Watanabe, Naoko, Reiko, Midori o incluso Nagasawa me siento un poco mas solo, un poco mas vacío, siento que necesito saber mas de estos personajes y que nunca tendré la chance de volver a su mundo, un mundo en el que fui recibido con cierto calor, cierto amor, que jamás he experimentado. 
Quiero hablar primero de su Universo, de como Haruki Murakami describe un Japón en el que nunca he estado, que nunca he visto y en el que aun así, no me siento como un extranjero sino como un residente de Tokio, de la residencia, de Shinjuku, del Sanatorio, etc. Cada una tiene un estilo único y aun así una personalidad compleja, definida por las acciones de sus personajes, definida por los diferentes sentimientos que evocan dada una situación. Reconozco la opresión que Watanabe siente en la residencia, su odio hacia ese horrible lugar y como aun así, es lo único que tiene, lo único a lo que se puede aferrar cuando parece que todo el mundo lo ha dejado solo. Como el sanatorio puede ser un lugar hermoso, pacifico y aun así tener el poder de repeler a Naoko, de asustarla con la idea de pudrirse en el cielo sobre la tierra. Estos no son lugares, son personajes. 
Quiero hablar de la banda sonora de este libro, es perfecta. Desde como Norwegian Wood es la canción preferida de Naoko y la que da inicio (y nombre) al libro. Como toda la historia de Reiko gira en torno a pasajes de Bhrams o a sus interpretaciones de The Beatles en la guitarra. Todo el Jazz desde Thelonious Monk a Burt Bacharach que escucha Watanabe. Este es un libro que trae elementos de cada genero que puede contando con que es la música perfecta para sus personajes y que los acompaña como su alma. Cada canción que es referenciada estrictamente tiene un tono (fuera del genero que sea) acentuado a la situación que se estén viviendo los personajes. Un pequeño inciso del que me di cuenta escribiendo esto, esta es la letra de Norwegian Wood:

I once had a girl
Or should I say she once had me
She showed me her room
Isn't it good Norwegian wood?
She asked me to stay
And she told me to sit anywhere
So I looked around
And I noticed there wasn't a chair
I sat on a rug biding my time
Drinking her wine
We talked until two and then she said
"It's time for bed"
She told me she worked
In the morning and started to laugh
I told her I didn't
And crawled off to sleep in the bath
And when I awoke I was alone
This bird had flown
So I lit a fire
Isn't it good Norwegian wood

Es básicamente la historia de cada relación en este libro, desde Kisuki y Naoko hasta el cambio de vida de Reiko y su relación con el pasado. Se trata de la perdida, de la dependencia, de lo surreal y atemporal que pueden ser los momentos felices, de Tokio Blues. Este es Murakami hablándonos a la cara, advirtiéndonos de lo que viene. 
Esta es la parte que mas me interesa escribir, quiero hablar de cada personaje con relación al titulo de este articulo, retratos de papel.

Watanabe

Watanabe me interesa porque es uno de los personajes que tiene mas de mi, el me hace reflexionar, sobre quien soy y porque hago lo que hago. Relaciono con él la soledad que siento a menudo, muchas veces es un sentimiento desolador que me aísla del mundo, cambia mi humor y me deprime por varios días. Ocurre cuando siento que no soy buena compañía y los demás se alejan de mi, cuando no tengo a nadie con quien comentar algo, cuando veo a los demás disfrutando de la vida mientras yo me hundo en inseguridades y dramas manufacturados y muchas mas situaciones. Watanabe me recuerda como después de salir del colegio, donde tuve amigos maravillosos y viví los mejores años de mi vida, me hundí en una madurez que casi saca toda la humanidad de mi, fue un cambio que pocos notaron en el que pase a ser una persona neurótica, antisocial, solitaria, indeseable, vacía. La carga que llevo sobre mis hombros cada vez que dejo que el pasado me atrape otra vez es la misma que Watanabe siente con relación a Kisuki, dolor. Una cosa mas de la que quiero hablar es de como Watanabe se preocupa mas por los sentimientos de las demás personas incluso pasando por encima de los suyos, parece algo noble ideológicamente y yo tiendo a hacerlo regularmente pero siempre, en lo mas hondo solo queda una sensación de injusticia; siempre luchamos por no herir los sentimientos de nadie, es uno de los principios que guían nuestras interacciones sociales y lamentablemente, hay gente que no tiene problema en hacer daño a otra persona. A lo que me refiero es que somos personas que no están conscientes de como se sienten hasta que todo el mundo a su alrededor esta fuera de peligro. 
Hay mucho más de Watanabe que puedo comparar conmigo pero no es significativo, la idea no es alargar esto sino tener una discusión interna sobre cómo me afectaron estos personajes personalmente.

No puedo hablar de Nagasawa sin hablar también de Watanabe así que lo único que quiero decir que es creo que Nagasawa es esa parte terrible de mí, esa parte que jamas espero que escape, que me controle. Hay un Nagasawa escondido en todos nosotros.

Naoko

Naoko es especial para mí, para mi situación concreta. Conecto con ella porque ambos creemos que nuestras imperfecciones no nos dejan estar a la altura de otras personas, no comprendemos que todo el mundo es imperfecto, no sabemos aceptar una tesis tan lejos de nuestro sentido común, nos aislamos, no queremos dañar a nadie y no somos capaces de recibir amor. Yo he tenido momentos donde lloro de la nada y es una experiencia muy dolorosa, que llega sin aviso y deja cicatrices muy difíciles de sanar; cada mal pensamiento llega a nuestro pensar como una ola estampando un frágil castillo de arena. Nos derrumbamos. Ambos somos criaturas extremadamente sensibles.

Reiko

Reiko Ishida es mi personaje favorito. Amo el amor que emana de su persona, es la consejera perfecta y una persona que ha tenido que salir del infierno por sus propios medios. Reiko es especial, no sé realmente como hablar de ella. Solo sé que cuando aconseja a alguien, es como si lo hiciera conmigo por razones iguales a las del libro.

Midori

De Midori me interesa hablar sobre como ella carga el peso del mundo sobre sus hombros y aun así es frágil. Creo que Midori y yo tenemos grandes rocas que subir a una colina solo para verlas caer de nuevo cuando llegamos al final. Hemos pasado por el infierno y aun así nos podemos derrumbar, necesitamos algo de cariño siempre para seguir adelante, nos hacemos los fuertes, cumplimos una meta y algo ocurre que lo derrumba todo, aunque somos solitarios nos da miedo a soledad, no queremos ser olvidados, exactamente igual que Naoko, queremos quedarnos en la memoria de la gente que nos importa para así nunca morir, nunca caer en el vacío, nunca desaparecer por completo.Amo a estos personajes, espero que hablando de ellos tan abiertamente mi catarsis se complete.

Los amo.

Gracias Murakami.

Blackbird singing in the dead of night
Take these broken wings and learn to fly
All your life
You were only waiting for this moment to arise