Disney: Cuando la felicidad se transforma en locura

Disney conforma un conjunto de aspectos jolgóricos que generan placer al turista. Sin embargo, esta felicidad muta en obsesión por la simple necesidad de que realizar todas las actividades. Además, los puntos negativos de este maravilloso mundo aparte de en el que vivimos.

Cinco parques temáticos, dos parques acuáticos y la posibilidad de conocer Universal Studios son las bases del mundo de Disney, un lugar en donde la felicidad y el buen pasar se encuentran al alcance de la mano. Sin embargo, las largas filas, las enormes esperas y la constante necesidad de realizar la mayor cantidad de actividades convierte a esa alegría en una epopeya utópica para los visitantes.

El maravilloso mundo de Disney: Donde los sueños se hacen realidad

Disney es, para muchos, sinónimo de algarabía y disfrute, ya que da la oportunidad de poder conocer un mundo aparte del que vivimos en nuestro día a día: el buen trato, las irresistibles atracciones y la constante sonrisa en los rostros son sólo unos pocos de los atractivos que da este punto turístico para familias de todo el mundo.
Para el ciudadano común de países lejanos a ese mundo, es completamente razonable relacionar a Disney con el entusiasmo y la emoción de, por lo menos por lo que dure la estadía, poder ser feliz sin oposiciones ni contras que aporta el mundo exterior. Para ellos, “El maravilloso mundo de Disney” es, como proclama su título de mayor propaganda, un planeta distinto en el cual nada puede salir mal y todo es increíble.
Disney ofrece todo esto, sin lugar a dudas. Sin embargo, el lado opaco o tal vez cansador de este mundo se puede encontrar en las mínimas cosas. Las extensas filas para subir a las atracciones, por ejemplo, forman parte de la otra cara de la moneda. La necesidad de realizar todo lo que se pueda conlleva la desgracia de esperar entre 50 minutos y dos horas para poder ingresar a una atracción de apenas un minuto y medio. Parece una locura de tan solo pensarlo, pero son miles de personas las que se atreven a hacer una extensa fila para poder pasar un buen momento.

Entrada. Tiempo de espera: 120 minutos.

Y no son solas las atracciones. Comer, ya sea de día o de noche, en un parque temático de Disney también arrastra dificultades que generan un pesar más para el visitante moderno: filas extensas para poder pedir, pocas mesas habitables debido al extremo consumo de estas y además un griterío incesante también son parte de la estadía, y pueden generar otra molestia en el turista.
El cansancio también es un factor inevitable cuando uno vacaciona en Orlando. Los parques son enormes, de gran extensión, y caminar bajo un calor agobiante durante toda el día y la noche es otro punto de quiebre para las personas que realizan estos viajes.

Nadie puede negar que Disney tiene su encanto. Es una experiencia inigualable a cualquier otra, y no existe lugar en el mundo que se pueda comparar a lo que se vive en un parque temático de Orlando. Pero cuando la felicidad se transforma en locura y en una necesidad abstracta de hacer todo sin poder parar ni a respirar, como suele ocurrir, esa alegría se va mutando y predomina el cansancio.
Es por esto que “El maravilloso mundo de Disney” es maravilloso en verdad, pero también tiene sus contras. Lo importante es disfrutar y pasar un buen momento en los parques, sin enloquecer ni dejarse llevar por la supuesta obligación de tener que hacer todo rápido, sin gozo ni entretenimiento en absoluto. Como dice su título, Disney es ciertamente maravilloso, pero no lo es cuando borda la locura.

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