¿Cómo sacarse un moco que no sale fácil?

Las siguientes instrucciones están basadas en un estudio sociológico personal, en el que tres personas fueron observadas durante casi todo el día. En dichas observaciones, al menos una vez, las tres personas intentaron sacarse un moco de su nariz. Algunas lo lograron, otras no, apreciándose la gran frustración en sus rostros. Es irrelevante entrar en detalles de edad, género, tamaños de nariz o dedos, ya que lo importante es que a las cuatro personas les costó mucho finalizar el proceso, y todas lo hicieron sin éxito. De hecho, se veía cómo interrumpían el acto a causa de alguna observación ajena, algún leve principio de artrosis a futuro o cansancio. Es decir, las cuatro personas (el total del universo investigado) no pudieron introducir su dedo, quitar el moco y continuar con lo que estaban haciendo en ese momento.

Es por eso, que después de investigar el curioso hecho, probando una y otra vez, he encontrado la solución. Era muy fácil, pero difícil de descubrir. Creo que es mi deber (y el de todos) compartir esas pequeñas cosas que nos hacen vivir más y gastar menos tiempo en algo que no deberíamos gastar. Obviamente, existen casos excepcionales, en los que la persona tarda mucho adrede, ya que sacarse un moco intentándolo un extenso lapso de tiempo le genera más placer que quitárselo en uno o dos intentos.

La clave para sacarse un moco que no sale fácil es no insistir. Este anti consejo de no insistir es muy importante acatarlo. Y es que, a diferencia de las actividades que requieren mucho esfuerzo e intentos para lograr un objetivo, en este caso se necesita lo contrario. Con dos intentos no repetidos se conseguirá lo deseado: sacarse un moco que no sale fácil.

Supongamos que Isidoro, por ponerle un nombre a una hipotética persona que padece esta situación, quiere sacarse un moco. Lo primero que siente es una obstrucción que lo molesta y le impide respirar bien. Por reflejo, porque nadie planea quitarse un moco, lleva su dedo (puede ser cualquiera, menos el pulgar porque es muy grande) hacia el orificio afectado, introduciéndolo suavemente hasta tocar el objeto que Isidoro quiere retirar. La técnica recomendada para manipular el moco es la de hacer palanca como si tuviésemos una cuchara. Obviamente, con el dedo. Ahora, si hemos logrado extraer el moco en el primer intento podemos deshacernos de él en donde queramos. Pegarlo debajo de un escritorio o una silla, hacerlo bolita y tirarlo hacia el infinito (nadie lo encontrará, ni tampoco le afectará), manipularlo hasta que se desintegre (tengan cuidado que, en realidad, no se desintegra, sino que queda esparcido como en una capa invisible de moco en toda la mano) u otras técnicas más innovadoras que la gente genera diariamente.

El problema surge realmente cuando no logramos extraer el moco en el primer intento. Y es aquí cuando llega el momento más importante del proceso. El instante determinante para llegar a la meta en este desafío que se hace tan difícil siendo tan fácil.

Repasemos. Sientes la obstrucción en tu nariz, te llevas un dedo al orificio afectado, lo introduces, intentas quitarlo sin éxito.

Ahora concéntrate. No te lo metas de nuevo. No lo intentes. Ni siquiera lo pienses en volver a hacer. Vas a fallar. Vas a entrar en bucle. Un bucle de muchos minutos en el que muchas personas te verán y pensarán mal de ti (aunque a ellas también las vean cuando entran en ese bucle). Y esta situación también entrará en bucle. Un bucle en el que todo el mundo se intentará sacar un moco en bucle, será descubierto por otras personas que pensarán mal de los que se intentan sacar mocos, pero estas personas también lo hacen, y entran en bucle, y las ven otras personas intentando sacarse mocos, y piensan mal sobre ellas, pero no saben que ellas también se intentan sacar un moco durante mucho tiempo y entran en un bucle en el que son descubiertas por otras personas que piensan mal sobre ellas, pero esas personas también lo hacen.

Todo esto tiene solución. Como todos los males del mundo.

Cuando tengas un moco, intentes sacarlo y no salga, no lo intentes de nuevo. Métete el mismo dedo, pero al revés. Obviamente, no me refiero a que te amputes un dedo para meter primero el nudillo. Eso sería muy doloroso e innecesario por sólo sacarse un moco. Aunque, haciendo esto, el moco también saldría. Y es que de tanto que llorarías por cortarte un dedo, el moco se haría agüita. El objetivo sería cumplido.

Pero no me refería a ese “al revés”. Me refería a introducir el dedo a la nariz de manera incómoda, girando el dedo y la muñeca en sentido contrario. De hecho, te debería doler un poquito el bíceps. Si te llega a suceder eso, la efectividad es prácticamente 100%.

Es importante hacerlo con confianza, sin dudar, teniendo fe en que vencerás al moco. Es una técnica que podría comprarse con la digitopuntura. Si crees en ella, funciona. Si piensas que es una estupidez, seguirás pensando que no funciona. Pero siempre te quedarás con la duda. Y, quizá, con el moco en tu nariz.