Especial: Positividad y Progreso

Esto es un post que recogí de mi blog personal: http://felipe.acunaviera.com/positividad/

Hace poco escribí un post repudiando la división de las personas, y hay un tema, un detalle en especial que me dió vueltas en la cabeza desde que lo escribí.

Es llamativo ver cómo tenemos una tremenda capacidad para identificar algo que creemos es un riesgo y destacarlo, gran parte de nuestras divisiones me parece que parten de ahí, una cosa, pareciese, evolutiva, de destacar lo malo por sobre lo bueno -Y tiene sentido, aunque no es absolutamente correcto-.

Uno puede salir a la calle y preguntarle a cualquier persona, especialmente adultos, sobre el estado del mundo actual.
Probablemente la respuesta más común sea “El mundo se está yendo al carajo, las cosas antes eran mucho mejores”
Si uno se pone a leer libros antiguos, por ejemplo la mismísima biblia, en más de una parte destaca que “El mundo se está yendo al carajo”, está escrito en antiguos libros, en series de televisión que refuerzan las costumbres antiguas, películas, y exhacerbadamente en muchos casos, en la religión -Ponga en su mente la imagen de un caballero con un cartel que dice “El Fin está cerca”-

Cualquiera nos diría que la delincuencia está cada día peor, aunque los casos registrados sean menos. Cualquiera nos diría que la corrupción es más grande cada día que pasa, y puede ser, aunque los datos dicen lo contrario. Cualquiera pensaría que más personas mueren en guerras crueles, siendo que la primera década del 2000, según los datos, nos demuestran que en alrededor de 150 años que no habían tan pocos muertos por guerras.

Que la educación no funciona -es carísima en Chile, eso sí es innegable-, cuando podemos hacer el experimento de preguntarle a nuestros padres si es que estudiaron en la universidad o instituto, a nuestros abuelos y así a nuestros tatarabuelos y más allá, y nos daríamos cuenta de que en realidad tenemos un acceso muchísimo más amplio a la educación, especialmente la superior. Podemos preguntarles a qué edad empezaron a trabajar, y en la mayoría de los casos -especialmente de la clase media- notaríamos que hace 50 años, muchos de nuestros progenitores trabajaron desde pequeños, sin seguros, probablemente con una pésima calidad de vida, y con un sistema de pensiones aún peor que éste -no digo que el de ahora esté bien, en Chile-.
Nos daríamos cuenta de que esos casos que vemos de trabajo forzoso infantil, de niños que no pudieron continuar sus estudios porque debieron hacerse cargo de la casa -en gran parte porque los adultos o no se hacían cargo, o no podían hacerse cargo por salud, o simplemente porque morían mucho más jóvenes-, esos casos que vemos como algo ajeno a nuestro mundo, hace unos 40 o 50 años -y menos- eran el pan de cada día en Chile.

Pensemos que fue alrededor de los años 20 donde recién se consideró la adolescencia por primera vez en la historia del mundo, hasta hace 100 años en la mayoría del mundo las mujeres no tenían derecho a voto, las tazas de mortandad infantil eran altísimas y bajan cada año, el nivel de pobreza alrededor de los 70 en Chile era de alrededor de un 50%, ¡50%!

De todas formas, quedan problemas, muchos problemas que resolver.

Las ideas teniendo Sexo

Los cambios, las mejoras que nombré en la primera parte de éste post no han venido solas. Bien dijo Matt Ridley en su libro El Optimista Racional: Los estándares de vida humanos seguirán creciendo gracias a las ideas teniendo sexo.

Se puede dar el ejemplo de un Hacha vs un Mouse:

Un hacha, antigua, clásica en su diseño y armadura tiene una diferencia muy distinta con un Mouse, moderno y aparentemente sencillo en su diseño y armadura:
Una persona puede hacer y haber inventado un hacha fácilmente por su cuenta, pero una persona no puede hacer o inventar un Mouse por su propia cuenta -teniendo en cuenta la invención de tecnologías que esto requiere-
Un hacha es una idea básica, un palo y algo que corte, no necesita ser de Acero, puede ser una roca filosa amarrada a un palo, pero en cambio, un Mouse contiene y requiere de muchos avances tecnológicos distintos, en distintas áreas.

El Mouse tiene un cable, con alambres de cobre extraídos por personas en una minera, luego es procesado y manufacturado.
Contiene plástico, polímeros distintos dependiendo si usamos el material para recubrir el cobre, recubrir el set de cables recubiertos, formar el armazón del mouse, su placa, o sus pulsadores.
En nuestra época también contienen lasers y distintos tipos de sensores, y especialmente, ¿Qué sería todo esto sin un computador para conectarlo?

Un computador con una interfaz, electrónica, eléctrica y visual, apta para el uso de un Mouse.

Esto, es ideas teniendo sexo, tal como cuando en un momento en la historia de la vida en la tierra se inventó el sexo y eso llevó a que floreciera la vida que antes era escasa, el sexo de las ideas produce esto mismo, la conjunción de cosas distintas, casi como “informaciones genéticas” a modo de ideas, para formar algo nuevo, una sinergia.

Sin duda esto ha jugado un rol especial en nuestro modo de vida, y nos ha ayudado profundamente a avanzar en algo llamado Desarrollo Humano

Volviendo en el Tiempo

Fuente: Datos sobre las cuentas nacionales del Banco Mundial y archivos de datos sobre cuentas nacionales de la OCDE.

Desde el año 1987 al año 1996, la población Chilena en situación de pobreza en indigencia bajó desde un 45% a un 23%, la indigencia baja desde el 17% al 6% (PNUD 1997). Para muchos esta fue la época de oro de Chile, política y económicamente.
El crecimiento de Chile, en cuanto al PIB en lo económico, está en su mejor momento. Sin embargo, éste crecimiento tuvo algunos costos.

Hay muchos factores que juegan aquí, hay que tener en cuenta, por ejemplo, datos como el que dió la Vicepresidenta de la CUT, María Rozas, en Agosto de 1997 donde habla de que, claro, es cierto que el país estaba en un crecimiento, pero hay que preocuparse de aquellos trabajadores que trabajan 14 horas al día.

Sí, 14 horas al día, abiertamente, en 1997, año en que el PIB creció un 6.61% y mostraba con eso un crecimiento económico que hasta el día de hoy no ha sido alcanzado, y una esperable alza en la calidad de vida con eso.

Pero no todo se trata de dinero.

Desde los años 90s, en Chile se ha generado un Equipo de Desarrollo Humano, quienes hacen informes de diversos puntos de vista, tecnología, sociedad, poder, igualdad, desigualdad, cultura, politización y otros temas, que sirven como un lente para definir el Desarrollo Humano a través del tiempo, en el informe del Índice de Desarrollo Humano (IDH) en Chile definen:

“Desarrollo Humano es el proceso de ampliación de la gama de oportunidad(es) de que dispone la gente. La Seguridad Humana significa que la gente puede ejercer esas opciones en forma segura y libre, y que puede tener relativa confianza en que las oportunidad(es) que tiene hoy no desaparecerán totalmente mañana” (IDH, 1998, tomado de una definición del PNUD en 1994).

En base a esta premisa, usando distintas fuentes, encuestas, tablas de datos y otras, se ha logrado trazar posibles caminos a seguir sobre el progreso del país.

Ya en el informe de 1996 y 1998, explican profundamente que:
El Malestar que se observa hace pensar que los mecanismos de seguridad que ofrece el actual “modelo de modernización” resultan insuficientes o ineficientes… la Seguridad Humana en Chile, más allá de los considerables éxitos obtenidos, no tendría un nivel satisfactorio y, además, ella se encontraría distribuida de manera desigual.

He aquí la raíz del progreso humano. No todo es dinero, y la gente, con el tiempo, ha aprendido a apreciar esto, y a politizarlo.

Algunos especialistas argumentan que esto alimenta una palabra que, con los años, ha ido creciendo en su uso, especialmente cuando se trata de actos políticos: Descontento.

Una de las formas más comunes de demostrar el descontento es la abstención electoral, los votos blancos y votos nulos. Ya en aquellos años se demostraba en los datos esta inquietud -la cual, por cierto, me parece muy baja comparada a las abstenciones de ahora, teniendo en cuenta que el sistema es distinto, eso sí-

El malestar, la incertidumbre y el debilitamiento de la vocación participativa de las personas puede tener consecuencias negativas para el Desarrollo Humano. En efecto, el éxito del desarrollo tiene su punto crítico en el grado en que mejora la calidad de vida, las posibilidades de integración y participación social de las personas y no sólo en la expansión del proceso productivo (Mahbub ul Haq, 1995).

Un descontento, pese a que los números suben, y el mundo está cada vez más globalizado.
A esta altura el uso de internet está penetrando en la nación, y nuestra cultura como planeta. Incluso la música tiene tintes tecnológicos sin precedentes, las artes lo toman cada vez más, películas y hasta novelas se escriben sobre esto, y esta globalización nos ofrece cada vez más opciones a la hora de hacer prácticamente cualquier cosa.

Se usaron en aquel entonces 4 interpretaciones principales ante éste malestar.

La primera, la más obvia, se refiere a la incertidumbre que genera el crecimiento acelerado. Las formas tradicionales se vuelven rápidamente obsoletas, las personas se comienzan a percibir a si mismas y a su entorno como algo rápidamente cambiante, y no son capaces, en su mayoría, de abrazar los cambios a la velocidad requerida.

La segunda interpretación tiene un poco que ver con la anterior, pero se trata principalmente de la incertidumbre que trae la creciente complejidad de la vida social, el crecimiento económico y las nuevas tecnologías permitieron nuevas oportunidades y alternativas de vida en la sociedad moderna, tantas, de hecho, que era realmente difícil elegir una. Esto personalmente me recuerda a la teoría que luego sería publicada de Barry Schwartz, La Paradoja de la Elección, la cual, resumiendo, explica que entre más elecciones tenemos para algo, por ejemplo, un pantalón -distintas opciones como pantalones jean, pitillo, corte recto, abultados, cortos, con telas especiales, de distintos colores-, más infelices somos con la elección que sí terminamos tomando.

Por ejemplo, voy, veo todos los tipos de pantalones disponibles y elijo un Jean Pitillo, pero al llegar a casa, me doy cuenta de que me quedaba mejor el corte recto, o quizás combinaba más el jean clásico que el negro, o que podría haber gastado un poco más en el jean y hubiera tenido ése otro jean, que estaba ahí, que se veía mejor, pero que no es el jean que yo compré, haciendo que finalmente, al comparar lo que elegí con lo que no pude elegir, no aprecie finalmente la elección que sí tomé.

La tercera interpretación tiene que ver con las relaciones sociales y la confianza, es innegable que el individualismo ha crecido mucho desde el crecimiento, y es innegable que la confianza en las personas e instituciones, con éste individualismo, ha decrecido.

Finalmente, la cuarta interpretación se refiere a la frialdad y el cálculo cotidiano de día a día. Cada día, gracias a la costumbre de la productividad, se transforma en un cálculo de riesgos y beneficios individuales, -y agrega el IDH de 1998-, los proyectos individuales se ponen por sobre los esfuerzos colectivos. Lo que aumenta la sensación de aislamiento y desamparo social.

Me parece que la situación acrecentada de crecimiento económico y cultural pero también crecimiento del descontento, especialmente en los 90s, pero vigente hasta hoy, es una mezcla de todas estas cosas. De todas formas, mucho de esto tiene que ver con las raíces instauradas en los 80s del libre mercado.

Y, es obvio al analizar, que había una profunda ceguedad sobre los temas de corrupción empresarial, en comparación a nuestros tiempos.

Algo Nuevo

Comenzó el siglo nuevo, pero especialmente el nuevo milenio.
Como hablaba al principio, vi muchos, muchos, muchos carteles de personas que creían que se iba a acabar el mundo, y teniendo unos 9 o 10 años para entonces, algunos me asustaron.
Recuerdo el caso de que iba a haber un quiebre de los sistemas computacionales en el mundo, lo que nos llevaría a una época de un apagón indefinido, otros decían, como siempre lo hacen, que Jesús iba a volver, y nos iba a llevar a todos -Obviamente obviando que en realidad la biblia decía que no iba a ser así, si no que primero pasaban muchas otras cosas destacables-

La que más me llamó la atención fue la de la invasión alienígena, aunque no tan amplia, decían que los alienígenas vendrían por nosotros -¿Han escuchado eso alguna vez?, ¿History Channel?-, y que, o nos usarían a todos como esclavos, o nos iluminarían con paz y amor al estilo del Sr. Burns radioactivo.

Se quebraron muchas cosas antes del fin de siglo, muchos sueños, el crecimiento de Chile se detuvo de golpe -en lo que se alcanzó a aguantar luego de la crisis asiática-, muchas bolsas se vinieron al suelo, el crecimiento de internet llegó a un punto en el que, por ejemplo, uno, en vez de comprar discos de música, podía bajarlos por IRC (En mi caso, más tarde por Napster), empoderándonos un sentido del gusto musical por sobre lo que nos impusiera MTV y las radios -y de paso destruyendo la floreciente industria musical Chilena y la avejentada industria mundial-.

Aunque con otra mentalidad distinta a la nuestra actual, en el mundo pareciera -aunque no del todo era así, como siempre- que se estaban renovando los rostros, se estaba empoderando lentamente a la juventud, se estaba comenzando a dar una sensación de esperanza y unión global -siempre y cuando no contemos cualquier cosa al sur de Europa-, la música hablaba de la ligereza de la vida, las tropas gringas parecían estar un poco más en paz, incluso con Bush a la cabeza, y de repente.

Bang, Bang.

Cayeron las torres gemelas, inimaginable es pensar, ahora, que el ejército de USA sabía que se dirigían los aviones hacia las torres gemelas, pero no tenían aviones preparados para atacarlos antes de que chocaran.

Vimos la guerra televisada, por primera vez, las 24 horas del día, vimos la crudeza del mundo occidental por el mundo medio-oriental, en respuesta, vimos la venganza, y vimos, con sospecha, el extraño interés por los recursos de petróleo.

Y sí, estoy hablando de la historia del mundo, precisamente, porque ya no sirve hablar sólo de un país para explicar una época.

Comenzaron a circular sospechas, sospechas por sobre el ejército Estadounidense, sospechas por lo verídico de todo éste asunto, ¿Habló Bush con sinceridad?, pareciera que no.
Y estas sospechas crecieron, como lo es cada vez que se ve algo en el mundo globalizado, también en nuestros propios gobernantes, en nuestros empresarios.

Los Chilenos solían llamar a su patria como el Jaguar de Sudamérica, el país sin corrupción, “distinto” a los gobiernos corruptos de Perú, Bolivia y Argentina, nuestros vecinos.

Pero no olvidemos la palabra clave: Descontento.

Si bien, económicamente pareciera que el país estaba retomando su curso de crecimiento, y con respecto a las reformas sociales y el grado de comodidades en crescendo de nuestro país -y de hecho era así en muchas cosas, muchas cosas estaban mejor-, estaba creciendo también el descontento, por las razones argumentadas anteriormente, y ciertamente contagiadas por la sospecha, la sospecha de la corrupción.

Suspicious Minds

Mientras que sí, el estándar de vida de las personas crece mayoritariamente, en educación, salud y otros, las sospechas hacia los políticos y sus políticas comenzaron a crecer, “El Jaguar de Sudamérica” fue un término cada vez menos usado.
Las personas comenzaron a darse cuenta de las procedencias de las empresas a las que ellos pagaban -y pagan- sus gastos diarios. El agua, la telefonía celular, las carreteras, y otras cosas de empresas extranjeras -españolas mayormente en mis ejemplos-. ¿Qué significa esto?, ¿Quién hizo esto?, Frei, para muchos, Lagos en otros casos. Aylwin, y Pinochet en principio, se ha llegado a saber.

Crece día a día la desconfianza hacia los políticos, pero se cría algo importantísimo en éste periodo de tiempo -y que, otra vez, ayudaría al actual crecimiento del país-

Del Rechazo a la Política al Involucramiento Político

Éste gráfico forma parte de la Sinopsis 2015 del informe IDH

Las movilizaciones comenzaron a hacerse escuchar, las personas ya no caían en lo de siempre, se empezaron a abrir los archivadores de viejas estafas escondidas, se pidieron cambios, al principio, tímidamente. La personalidad de los Chilenos, y en general de los ciudadanos del mundo había cambiado.

El desinterés por la política formal -una forma de expresar el descontento discutida anteriormente- y la falta de discusiones sobre LA política fueron temas clave en estos cambios.
¿Pero cómo se puede hablar de un involucramiento político con estos puntos?, simple.

En esta etapa de la historia, se deja de preocupar tanto de LA política y se empieza a preocupar más de LO político -y éste punto, como nota, me parece fantástico que haya sido destacado en el IDH 2015-.

Ya se comienzan a llevar a cabo debates públicos que incluyen a los estudiantes como “La Revolución Pingüina” y las protestas en contra de Hidro Aysén. Las personas ya no están desinteresadas en lo político como sí lo estaban en los 90s.

Todo esto, aunque muchas veces no en sus intenciones reales, han traido pequeños cambios, pequeñas mejoras que se van sumando poco a poco para lograr un IDH mejor. Pero no todo es bueno. se comenzó a tomar un punto de vista más apurado frente al mundo -y cortoplacista en gran parte-, y asímismo, menos planeado cualitativamente.

Las personas se mostraron, sí, más incómodas con la situación política, y con más interés en lo político, pero según datos, menos disposición de esforzarse por eso -el 35% de todos los que dicen estar interesados en un cambio político están dispuestos a usar parte de su tiempo libre para realmente hacer un cambio-,

Sin embargo, a pesar de todo esto, y gracias a la parte buena de estos movimientos, sí se han logrado cambios positivos en nuestro estilo de vida, sumado también al crecimiento económico, tecnológico y especialmente social.

Durante los años, con el crecimiento de la calidad de vida de nuestra gente, se puede ver, de la mano, un dato simple, un dato cotidiano: Nuestra visión acerca de los sueños y el poder hacer cambios.

Podemos, en nuestra naturaleza animal, destacar lo malo por sobre todas las cosas.
Podemos hablar de que hay más corrupción, pero comprobar que, en realidad, hay menos, pero ahora se sabe.
Podemos decir que hay menos trabajo, y no podemos negar el interés internacional de los inmigrantes en venir a trabajar con y para nosotros
Podemos gritar que hay más asaltos, pero darnos cuenta de que la prensa roja repite y repite cosas que antes simplemente no se mostraban, por rating probablemente.

Pero no podemos negar, por nada del mundo, de que, en general, estamos mucho mejor que antes, tecnológica, económica, y en especial, en nuestra mentalidad, que antes.

Y que las botas en las que caminamos son mucho más livianas que las de antaño.