La Familia se sienta a la Mesa
Marta Silva es una mujer emprendedora, luchadora, valiente y jugada por su local. Es dueña de “Comidas MarySol”. Ama a su familia por sobre todas las cosas. Logró tener el negocio que deseó por tanto tiempo, cumpliendo uno de sus sueños más importantes.

Marta Silva tiene 53 años, vive en Los Héroes, Maipú. Proviene de una familia de campo, donde el padre era jubilado por invalidez y la madre atendía un negocio con el cual podían vivir. Es esposa y madre de tres hijos. Cuando se dio cuenta de que sólo el sueldo de su marido no alcanzaría a costear los estudios de sus hijos, por lo que decidió que era momento de trabajar. Estuvo en un principio trabajando como garzona en un restaurante, la cocinera del local se marchó y fue Marta quien tomó su puesto. Al cabo de un tiempo quiso tener su negocio propio y tomó la arriesgada decisión de llevarlo a cabo.

En un inicio tuvo miedo y pensó en desistir, pero fue su marido quien le dio el pequeño empujón que requería. El local que tenían en un principio era pequeño y no contaba con todos los requisitos de un restaurante. Era mucha la gente que llegaba a consumir y se vio sorprendida (Marta) de tener que buscar un espacio más grande para atender a todos sus clientes. Estuvo cuatro años atendiendo en el local inicial y uno en el nuevo que ahora tienen. Cinco años en total que tiene este proyecto que cada día va creciendo un poco más.

La familia, como ella nos cuenta, ha sido el pilar fundamental para que este negocio funcione. Fueron los estudios de sus hijos lo que motivó a Marta a buscar un trabajo. Ellos mismos son los que estuvieron junto a su madre cuando decidió tener su propio local y, a pesar de que el resultado podría ser tanto positivo como negativo, nunca la cuestionaron y siempre estuvieron brindando su apoyo. Y es la familia completa quien se distribuye a lo largo de la semana para atender las distintas tareas que en el local se desarrolla.

La señora Marta aprendió todo lo que sabe de cocina gracias a su madre, Rosa. Hasta el día de hoy la llama en caso de haber olvidado alguna receta, ella siempre está presta a ayudarla. La comida que aquí se sirve te hace sentir como en casa. Comida hecha con cariño, donde “sabroso” o “delicioso” termina quedando pequeño. Al igual que su madre, los hijos y la familia de Marta están constantemente brindando su apoyo. Y es que el beneficio no es sólo para ella, sino que para toda la familia. Todos forman parte de este proyecto, todos cooperan los unos con los otros, y a pesar de haber dificultades en algún momento, siempre saben como salir de estos.

Marta asegura que todo lo que se ha conseguido ha sido un esfuerzo colectivo, donde sus más cercanos son el factor principal. Y es que ellos finalmente terminan siendo la imagen del local, quienes atienden a los clientes y también quienes le otorgan el carácter familiar y acogedor por el que “Comidas MarySol” se identifica. Ella es feliz, y espera seguir siéndolo. Aunque tiene claro que teniendo a su familia como respaldo, lo podrá ser.
