Elon Musk

Un comentario sobre la biografía escrita por Ashlee Vance

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Una de las características principales de una persona innovadora es la de estar en capacidad de descubrir y cuestionar los dogmas. Musk es un ejemplo de ello. A tal nivel, y como explica el libro de Ashlee Vance, que Robert Downey Jr. encontró en el fundador de Zip2, PayPal, Tesla Motors, Solar City y SpaceX un patrón de inspiración para su papel de Tony Stark en la película Iron Man.

Pero Musk no solo ha sido capaz de cuestionar dogmas como por ejemplo, que en la industria aeroespacial los cohetes son desechables, sino que ha logrado replantearlos: es decir, de hacer que el equipo de SpaceX desarrolle un cohete que una vez usado pueda devolverse a la tierra y aterrizar para ser reutilizado.

Esta característica replanteó el esquema de costos de los vuelos espaciales puesto que da respuesta a la inquietud expresada por Vance: “imagine una aerolínea que usa sus aviones una y otra vez compitiendo contra otra que bota sus aviones cada vuelo”. Aunque, como indica el autor en una anotación, para muchos la reutilización de estos aparatos está puesta en duda por el estrés al que es sometido el material durante el momento de vuelo. El tiempo dirá cual es su ventaja.

Otra característica interesante de la personalidad de Musk es su interés por la mecánica, siendo un joven millonario de la industria del software y del internet, hubiese sido lógico que buscara en el futuro objetivos similares. Pero para Musk la falta de innovación en ciertas industrias, como la aeroespacial, ha sido una preocupación casi existencial. Con respecto a esta idea, cita Vance a Jeff Hammerbacher: “las mejores mentes de mi generación están pensando en cómo hacer que la gente haga clic en avisos publicitarios”. Una cuestión bastante interesante porque ¿No tiene el mundo muchos retos en otros espacios como el energético, la alimentación y la contaminación, -para nombrar algunos- como para que el faro de innovación corriente se haya vuelto la última app social de moda? ¿No es acaso eso la manifestación de una distopía como del estilo de los planteamientos de la película WALL-E?

Por lo menos para el observador común, puede haber parecido que la carrera espacial se hubiese detenido con el fin de la guerra fría. Con los EU incapaces de enviar una persona por sí mismos al espacio -sin tener que recurrir a pagar millones a Rusia para hacerlo- y con una estética espacial congelada en el tiempo; la visualización de equipos espaciales en los medios que semejan una película retro, dejaban una implícita pregunta: ¿Por qué parece a la vista del público que la industria aeroespacial estuviese congelada en el tiempo? Incluso en el ámbito del diseño orientado a un usuario espacial, a un astronauta, la estética de los productos de SpaceX trae un nuevo aire a la representación de la conquista del espacio: “Mientras el resto de la industria aeroespacial ha estado satisfecha con enviar lo que parecen reliquias de 1960s al espacio, SpaceX ha (…) realizado lo opuesto” anota Vance.

Lo anterior se relaciona también con la motivación intrínseca que tienen los grandes empresarios, aquellos a los que los mueve hacer “una mella en el universo” como decía Steve Jobs. Aquellos que van más allá de la búsqueda incesante del beneficio financiero. Hablan por sí solas las misiones corporativas de dos de la empresas de Musk. La de SpaceX dice: “Space X diseña, manufactura y lanza cohetes avanzados y naves espaciales. La compañía fue fundada en 2002 para revolucionar la tecnología espacial, con el objetivo final de permitir a la gente vivir en otros planetas.”

Ashle Vance también indica que Musk “comparte su objetivo más grande de tratar de acabar la adicción al petróleo de EU.” A la luz de los hechos, donde el cambio climático parece para muchos una controversia de fe. Y donde a la vez se hace indiscutible la asfixia del aire de las ciudades en un mundo que corre una desenfrenada carrera por la urbanización global. Motivaciones como estas traen un poco de esperanza, porque algo tiene que ver Musk y su equipo con que la alternativa de los carros eléctricos ya no parezca un jueguito de ferias de la ciencia o la locura de algunos ingenieros desadaptados. Frente, por ejemplo a un Tesla modelo 3, hay evidencia sustancial de que los sueños de emprendimiento e ingeniería sostenible se pueden apoyar unos a otros y que estos sueños pueden hacerse realidad en el futuro.

A su vez dice la página web de Tesla: “La misión de Tesla es acelerar la transición del mundo a la energía sustentable”.

Bastante inspiradora la biografía de un hombre que, como niño en Sudáfrica, fue víctima de un fuerte matoneo escolar, que le “llevó menos de una década… ir de ser un mochilero canadiense a convertirse en un multimillonario a la edad de los 27” y que siendo multimillonario siguió apostando a sus sueños de transformar el mundo porque para él “la única cosa que tiene sentido es luchar por una mayor ilustración colectiva”.