Una vida, una tienda
Como diría Bob Dylan, los tiempos están cambiando. Una frase que no podría estar mas acertada según Eliana Andaur, una señora de 62 años que se ha dedicado desde los 22 a la venta de discos musicales y audiovisuales en la tienda Discomanía, ubicada en la transitada calle 21 de Mayo. Fanática de la música chilena, sabe que el negocio de la venta de discos va en decadencia, esto debido a la era digital en la cual cada vez quedan menos personas que compran música y películas en formato físico, el que está quedando cada día más obsoleto.

Pero no siempre fue así. En los años 70 fue testigo de las grandes ventas que producían las disqueras, la música popular norteamericana y los blockbuster de la época estaban masificándose cada día más y fue ahí que decidió trabajar en la venta de discos. Fanática del cine, no le fue difícil encontrar un trabajo en el cuál poder disfrutar de su pasión todos los días y además tener la oportunidad de estar familiarizarse con artistas que surgían a diario.

Con el pasar de los años, pudo comprar la tienda a la viuda de Ricardo García, quién fuese el antiguo dueño, además de ser un reconocido locutor radial y animador del Festival de Viña del Mar. Esto le permitió poder seguir ejerciendo el trabajo que tanto le gustaba de manera independiente, además de permitirle trabajar con su familia. Pero el tiempo pasó, la familia se fue y actualmente solo su marido la acompaña en lo que pudo haber sido un negocio familiar.

El vhs, ya estaba prácticamente extinto, por lo que doña Eliana tuvo que saber adaptarse a los nuevos tiempos. Cambió el viejo vinilo y cassette por los nuevos cd´s, el vhs lo reemplazó por el DVD y Blu-ray. No obstante, la gente dejaba de comprar cada día más, las ganancias disminuían año tras año así que doña Eliana aprendió a traspasar datos de los viejos vhs a DVD. Dándole un poco más de clientela, ya que son muchos quienes han querido adaptarse a los nuevos tiempos dejando de lado lo antiguo.

A pesar de todo, ella sigue siendo feliz con su trabajo. Los antiguos vecinos se han ido, ha perdido muchas amistades, familia, el viejo barrio comercial de 21 de Mayo dejó de ser el barrio familiar que recuerda con tanta nostalgia. La gente va y viene pero doña Eliana ha seguido en su amada tienda, la cuál defendería hasta con la vida. Lamenta que su negocio muera junto con ella, que no tenga a nadie que pueda continuar sus pasos debido a que los nuevos tiempos han acabado con lo hermoso de coleccionar discos, vinilos y películas. Pero, si de algo podemos estar seguros, es que doña Eliana y su tienda se mantendrán juntos hasta el final.
