Las PASO en Cañuelas: caos y emoción.
Domingo 13 de agosto. 14:40 hs.
El sol brilla y genera un clima casi primaveral para un domingo de elecciones. La escuela N° 3 de Cañuelas está colmada de personas que vienen a ejercer su obligación cívica. La esquina de Matheu y Acuña levantan una polvareda debido a los vehículos que quieren estacionar enfrente del establecimiento. En el interior, dos grandes ventiladores amurados a la pared destilan el aire concentrado del playón principal del colegio para apaciguar el calor.

Hubo 10 mesas en la escuela, de la 57 a la 66. Votaron 2800 personas, el equivalente a la cantidad que entra en 21 vagones de subte. Siete estaban ubicadas en el pasillo central y las otras tres en un patio descubierto, pero, para llegar a este espacio, había que pasar por el pasillo, atravesarlo era salir del recital despedida de Los Piojos en River del año 2009. El corredor es el protagonista de la jornada porque todos comentan la dificultad para traspasarlo.
“Es una gran fiesta de la democracia cada vez que venimos a votar y hace mucho calor en el pasillo, intransitable”, manifiesta Marianela Raggi, una mujer rubia, alta y con un porte elegante.
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El techo es de madera y las paredes parecen cortadas a la mitad por mosaicos y una pintura color maíz, los dibujos y creaciones artísticas que los chicos producen arreglan la antítesis de materiales. Detrás de la mesa 57 hay muchos cuadros pequeños con fotos de los alumnos que transitaron por el colegio junto a un retrato de Belgrano.



Delante de esta mesa de votación, filas conformadas por bastantes personas separadas por bancos de clase, clasificadas según su número de mesa, esperan a ser llamados por la delegada electoral y directora de la escuela Sol Rodríguez. Ella es de estatura media, tiene el pelo atado pero de manera muy informal y lleva un chaleco de liencillo que hace referencia a su cargo en el día electoral. Se muestra paciente, pero también exigente cuando tiene que retar a alguna persona que se saltea la fila, al igual que una publicidad en YouTube, y pretende votar más rápido que el resto. La tarea de organizar a los votantes se hace agotadora, aunque, los gendarmes vestidos con el uniforme camuflado verde y una boina del mismo color ayudan en el trabajo.

Cerca de las cuatro de la tarde, Sol muestra su agotamiento y se desploma en una silla pequeña, que para ella es como un sillón masajeador.

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Elizabeth Romero es docente y fiscal general por Cambiemos en este distrito. Petisa, tiene el cabello castaño oscuro, corto, con rulos no muy definidos y con ojos color café enmarcados por las ojeras de estar todo el día comprometida con su labor. “Participo en política desde que regreso la democracia y lo heredé de mis padres”, dice y se emociona.
Los sentimientos afloran y sus ojos se le llenan de lágrimas, mientras que en el pasillo de al lado todos hablan y algunos gritan cuantas personas pasan a determinada mesa. “A la mañana costo un poco ordenar a todos los votantes, hasta que pudieron organizar la delegada junto con el comando, de la manera que le decíamos nosotros, que llevamos años haciendo esto y conocemos el mecanismo, tratamos de no obstaculizar y estar a disposición siempre.”
17:30.
Quedan muy pocas personas y el horario de votación casi finaliza, las autoridades de las mesas se levantan y cuando llega el horario, como las 00:00 de Cenicienta, abren las urnas para dar comienzo al conteo de los votos, los fiscales generales de cada partido empiezan a pasar la información a sus compañeros o a los candidatos.
