Cuando no tengo “la musa”

Hay días en que me despierto “con la musa”.

Me siento inspirado, productivo. No puedo esperar para sentarme frente al computador a escribir, convencido de que las palabras surgirán de mí con facilidad.

Pero eso solo sucede algunos días.

Hay otros días en que me despierto “sin la musa”.

No me siento creativo; me siento poco productivo. Pienso que toda mi inspiración se ha escapado, y no la puedo hallar. Por más café que tome, por más afirmaciones que repita, siento que no tengo nada que escribir, nada para compartir con el mundo.

Antes, cuando tenía un día “sin musa”, simplemente no me sentaba a escribir. No hacía nada. Esperaba a que la inspiración llegara. Quien sabe, tal vez mañana la musa volvería a llegar.

Y escribía muy poco.

Ahora, es diferente. Los días “sin musa”, igualmente me siento a escribir. Pongo mi cronómetro y escribo de todos modos, sin parar, por al menos dos horas. A veces, siento que perdí mi tiempo, porque gran parte de lo que logro escribir, no es muy bueno. Pero la mayoría de las veces, sí funciona. He creado mis mejores historias en días en que me había levantado “sin musa”, pero me obligué a escribir. Y me he vuelto mucho más productivo debido a esta nueva actitud de escribir con o sin musa.

Esto es lo que he aprendido: el esfuerzo y el compromiso son más importantes que la inspiración y el talento.

Trabajar duro por lo que quieres, no rendirte, y estar presente, listo para hacerlo, día a día, quieras o no, es lo que necesitas para tener el éxito. El que practica y persevera haciendo aquello que ama, llega más lejos que aquel que tenía muchas ideas, mucha inspiración y mucho talento, pero poco compromiso y esfuerzo.

Por favor, no te limites ni te desanimes si no tienes las ganas, o no estás inspirado, o crees que no eres lo suficientemente bueno en eso. Mejor esfuérzate mucho y mantén tu compromiso. En mi caso, es escribir por lo menos dos horas, todos los días, no importa qué.

Verás que triunfarás. Verás que lo lograrás.

Si todos trabajáramos y lucháramos por aquello en lo que creemos únicamente en los días “con musa”, nuestro mundo sería un lugar vacío, sin música, sin arte, sin luz. Pero si nos comprometiésemos a trabajar y luchar tanto en los días “sin musa” como en los días “con musa”, en los días buenos y en los días malos, cuando creemos que tenemos la habilidad y cuando no, nuestro mundo sería uno lleno de belleza, y arte, y mucha luz.

Esfuérzate y sé valiente.

Crea. Imagina. Trabaja duro. Sueña, y convierte esos sueños en realidad. Siempre. Cada día. Haya musa o no.

Yo voy a ti.

El esfuerzo y el compromiso siempre ganan.

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