Por favor, dejemos de desinformar

Tim Cook podrá seguir durmiendo por la noches

Ayer, tras despertarme y tomar el primer café del día, comencé a ver en Twitter, y en los medios que frecuento como lector, que Xiaomi reta a Apple, que Xiaomi sacude el mercado de los portátiles, que Xiaomi ha creado el competidor del MacBook a 759 dólares y un sinfín más de titulares, muy majos y creativos, eso sí, que poco tienen que ver con la realidad y la noticia que, supongo, originalmente se quería dar.

La realidad es que Xiaomi, una empresa emergente china que no pasa por su mejor momento, entra en un mercado en declive constante con un portátil potente, ligero y un diseño atractivo. Es la misma apuesta que ya jugó LG, Dell, Razer o HP, cuyo impacto en las cuentas de sus respectivos fabricantes ya sabemos o intuimos.

La verdadera noticia es que la compañía presenta un portátil que venderá a través de acuerdos con tiendas en China y del que no sabremos nada en occidente. Es un portátil sin tecnología propia, sin valor añadido y que depende absolutamente de lo que hagan el resto de fabricantes. ¿Suficiente para competir contra Apple? No. Está claro que no.

Xiaomi no está para competir, retar o sacudir el mercado. Menos aún si hablamos de un enfrentamiento directo contra Apple.

Se puede decir lo que ofrece, cómo será distribuido y dar contexto al lanzamiento sin meter la chorrada de turno. Caemos, sin pensarlo, en el estúpido juego que proponen las marcas.

Igual que pasa con los teléfonos inteligentes: cada día hay un mata-iphones, un rompemercados y una nueva venida de Jesucristo a la tierra en forma de terminal chino, indio o congoleño del que seguramente nuestro lector nunca más vaya a oír hablar.

Los «clicks» de hoy pueden ser el lector perdido de mañana. Ganemos lectores por el rigor, análisis, contexto y posibles consecuencias de la información que vamos a comunicar.

Dejemos de intentar ser creativos cuando no toca. Dejemos de comunicar guerras que sabemos que no existen. Dejemos de desinformar.