La vuelta al libro en sus ediciones

“Siempre he sabido que las grandes sorpresas nos esperan allí donde hayamos aprendido por fin a no sorprendernos de nada, entendiendo por esto no escandalizarnos frente a las rupturas del orden.” 
 — Julio Cortázar

Este año se cumple medio siglo desde la primera publicación de La vuelta al día en ochenta mundos de Julio Cortázar, que él mismo llama alamanaque o “collage” de historias. Con este libro Cortázar se lanza por un nuevo formato y un diseño diferente, publicándolo en la recién creada editorial de Arnaldo Orfila (Siglo XXI editores), que en sus inicios buscaba la creación solamente de primeras ediciones.

En 1967 se imprime por primera vez esta obra, en un sólo volumen, con ayuda de su tocayo y amigo Julio Silva, que se encarga del diseño y crea algunas de las ilustraciones. El libro se compone de tipos baskerville de 12, 10, 8 y 6 puntos, con viñetas entre pasajes y en los márgenes, e ilustraciones de distintas épocas (como medievales y barrocas) y fotografías. La idea de Cortázar fue la de crear un libro introspectivo e insiste en llamarlo almanaque por las alternancias de sus diferentes elementos.

El título del libro es el que nos da una pista, y apunta claramente, lo que Cortázar búscaba con él. En una carta entre el escritor y el editor argentino Arnaldo Orfila, del 10 de abril de 1966, Cortázar escribe:

“Será un homenaje a Julio Verne: LA VUELTA AL DÍA EN OCHENTA MUNDOS. El título puede darle quizás una idea de lo que quiero hacer: un viaje interior, un recuento de experiencias, un balance de vida. Nada de ‘diario de escritor’, género que me horroriza bastante. Más bien una especie de ‘almanaque’ donde muy bien pueden alternarse los pasajes de tono personal con las recetas de cocina, las noticias policiales e incluso los ‘collages’, las fotografías y los horóscopos.”

Por la rapidez con la que se realiza la impresión de este libro (recibido entre mayo-octubre de 1966 e impreso en diciembre de 1967), y por la necesidad de Orfila de crear un catálogo dentro de su nueva editorial, no cuenta con una edición muy profunda y tiene erratas que no se pueden cambiar hasta la cuarta edición en donde empiezan a introducirse los arreglos.

Tres años después de la primera edición, en su séptima edición, aparece en un nuevo formato, de libro de bolsillo, y dividido en dos volúmenes. En las que se pierden algunos elementos que son parte importante de su diseño, como su tipografía, la pérdida de algunas viñetas, los colores en algunas ilustraciones desaparece, al igual que el cambio en la portada y su ilustración original.

En el año 2010 se reimprime la primera edición en un facsímil hecho por la editorial RM, en la que se busca rescatar el formato original del libro. La única diferencia entre ambos es el cambio de editorial, el papel de mejor calidad, con colores más vibrantes y su impresión fuera de México (en Hong Kong). El formato del libro de bolsillo recibe una segunda edición hasta el año 2016, en donde se rescata la ilustración original en la portada, ahora en tinta roja sobre color amarillo.

La vuelta al día en ochenta mundos es un libro-objeto, con marcas de su época, sobre todo de música jazz, que no recibe tantas ediciones como reimpresiones. Con él Cortázar reafirma su amistad con Orfila, al entregarle uno de los libros que forman parte de los primeros títulos impresos bajo su sello editorial. Lo interesante del libro es, por lo tanto, su formato y diseño, que muestran la mente de uno de los escritores latinoamericanos más reconocidos del siglo pasado.

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