//Parte0.3_Blog_y_Twitter

El Internet vino a darme amistad

Hasta ahora les he hablado de mi primer contacto con internet y con las comunidades web, así que es hora de que les hable de como comencé a crear y ser parte de una comunidad.

Todo comenzó con una loca decisión, a los 16 años de edad decidí mudarme a Hermosillo, con apoyo de mis padres, para ahí estudiar la preparatoria. Fue en esta ciudad de la bella Sonora que conocí dos herramientas increíbles; los blogs y Twitter. Si bien ambos son parecidos, cada uno me servía un propósito diferente. Con Twitter me quejaba de la vida diaria, hablaba de mis gustos, y como buen joven con su teenage angst, buscaba ser diferente y revoltoso. Spoiler alert, fui diferente pero poco revoltoso. Y con mi blog podía en realidad conocerme sin ataduras.

Así de edgy me sentía

Fue bajo el usuario de @FerGzlz y el tutelaje de un buen amigo que decidí me convertiría en parte de la comunidad twitera(sí, en ese entonces aún no había una forma correcta de escribir tuit, tuitero, etc.).Comencé a seguir a todas las personas importantes de dicha comunidad; había estudiantes, ingenieros, escritoras, maestros, y un par de funcionarios públicos que aún vivían en el “anonimato”. Fue en ese entonces que se me hizo costumbre llamar a la gente que conocía en línea por su Twitter handler, aún si después los conocía en persona, el usuario permanecía como mi manera predilecta de nombrarlos, la dianahe(@dianahe_19), el jajuvera, Sylviruk(en mi mente se lee SylviRuka, with all due respect ‘eda), por mencionar algunos. A un par de ellos los conocí en persona y a otros no, sin embargo yo me sentía parte de la comunidad, hablaba con ellos, sabía de ellos y sus vidas, y sobretodo sabía que pasaba en Hermosillo.

Para mí es importante hablar de lo que aprendí a la “mala” sobre la vida online. Lo primero, internet es un espacio público, y lo que haces ahí tiene repercusiones, o puede llegar a tenerlas, en el mundo “real”. Junto con ello aprendí que existe esta idea de que lo que nosotros publicamos en la esfera pública digital no es en realidad quien somos, sino quien queremos que la gente a nuestro alrededor crea que somos. Por ello mis tuits giraban en torno a mi sufrimiento, a cuanto odiaba los examenes, a cuanto amaba el rock y a como mis interéses amorosos me rechazaban.

En pocas palabras quería que las personas supieran que: no, no era gay, sí, sí era súper rockero de verdad, sí me iba bien en la escuela pero no era un ñoño, y claro tener una excusa pública de porque las cosas iban “mal”, los problemas familiares y económicos se convirtieron en el pretexto ideal.

Afortunadamente hoy en día he aprendido sobre lo público y lo privado. Antes no comprendía las implicaciones que un tuit podía tener consciente subconscientemente, ahora lo sé y puedo medir el impacto de mis palabras. Ahora también sé que existen tuits que escribo dentro de personaje y puedo identificar cuales fueron deslices del verdadero yo*. Aquí podría entrar a hablar a detalle sobre la sociología y la psicología, sobre el uso de máscaras sociales y cómo estos mecanismos nos protegen emocionalmente. Sin embargo los dejaré picados y en otra ocasión lo explicaré mejor.

Entonces, si usaba twitter como una falsa ventana a mi ser, ¿cuál era el lugar donde un joven sufrido hablaba de lo que en verdad importaba? En un blog, un blog como éste, sólo que anónimo y meramente una exploración de la escritura. La escritura, uno de esos gustos que descubrí gracias a una tal @Sylvisima que conocí en la comunidad twitera.

En ese blog exploraba mi día a día a manera de prosa, ahí descubrí que uno puede escribir por el gusto de escribir y que en los textos más absurdos uno puede vaciar sus emociones, hasta un poema escribí alguna vez. Ahí hablaba de que significaba ser Fernando González, todo desde el anononimato, pero no por ello menos importante.

Este blog me permitió ponerme en contacto con otros blogueros de Hermosillo y nacionales. Descubrí que era posible que alguien quisiera leer-me y que estuviera interesado no sólo en mi vida sino en mi prosa, en mi forma de hacer las cosas. Encontré en la escritura una nueva forma de escapar, de aprender y de sentir.

Alrededor de 2009 comencé un segundo blog, ahora enfocado a cine. Si bien yo no sabía mucho del tema, ya comenzaba a estudiarlo y a entenderlo no sólo como herramienta de entretenimiento sino como una herramienta de comunicación para las masas. La misión de mi blog: hablar de todas y cada una de las películas que veía, el gusto me duró poco menos del año. Aquí tuve pocos lectores pero con este blog gané por primera vez dinero, obtuve un total de $1,500 MXN con AdWords. Ahí sin darme cuenta empezaban mis andares por el mundo de la comunicación digital y su estrategia, ahora soy un profesionista en dicha área. ¿Quién lo hubiera dicho?

En resumen, fue alrededor de 2008 y 2010 que descubrí el poder del texto personal, desde la realidad abstracta y con faltas de ortografía que era Twitter, hasta la realidad aterrizada que era el análisis cinematográfico, pasando por supuesto por mi blog anónimo donde hablé de mis peores demonios, preocupaciones y claro de mis mejores momentos de la prepa. Aquí no solo conocí a muchas personas virtuales sino que algunas se volvieron amistades, de esto que me atrevo a llamar Tierra-01.

Fue gracias a todo esto que por primera vez fui parte de una comunidad que me permitió crear lazos digitales y análogos. Así llegué a un par de pasos de conocer y encontrar comunidades que me hicieran sentir acompañado hasta en los días más solitarios. Más de eso la siguiente semana.

*Por aquellos que puedan llegar a creer que soy un hipócrita, no, no lo soy. Simplemente utilizo mi Twitter como una herramienta de comunicación y expresión, en la cual exagero emociones y reacciones, sin embargo lo que digo que pasó, sí pasó, y lo que digo que sentí, sí sentí. Ahí nomas pa que no se corra el chisme equivocado.

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