Me alegra mucho la preocupación que tienen los compañeros peronistas por el futuro de la Unión Cívica Radical. Preocupación que no tuvieron cuando la UCR fue gobierno, sobre todo en el período 1983–1989 en el que minaron la frágil democracia que supo sostener el mejor presidente del los últimos 50 años con 13 paros generales.

Tampoco colaboraron con el último y pésimo mandato del crápula de De La Rúa que cuando les ofreció todos los puestos que quieran le dijeron “no” porque el golpe de Estado que orquestaron desde la designación de Ramón Puerta como virtual vicepresidente -con el aval de la por entonces senadora por Santa Cruz, Cristina Fernández- era un hecho.

Me alegra mucho que se preocupen los justicialistas que siguen a un líder que en los 40 era filofascista, en los ’50 disfrutaba de la noche en Panamá y Venezuela, en los ’60 se hacía el progresista pero cuando John William Cooke lo invitó a Cuba prefirió irse a la España de Franco y en los ’70 utilizó a la izquierda que lo hizo volver al poder pero la empezó a perseguir con el nazi asesino de José López Rega instalando el terrorismo de estado. No obstante, siempre los acompaño Jorge Antonio un directivo de la Mercedes-Benz puesto por Adolf Hitler.

Me alegra que se preocupen quienes en 1989 fueron con el MID del supuesto golpista Frondizi -vean la película “Evita” de Juan Carlos Desanzo-, en 1995 fueron con el “Chancho” Alsogaray, en el 2003 sumaron a los cavallistas Béliz, Alberto Fernández y a dos jóvenes de la Ucedé como Sergio Massa y Amado Boudou, en el 2007 cooptaron radicales y en 2011 fragmentaron la CGT quedándose con sinvergüenzas como Oscar Lescano, Gerardo Martínez y los otros “Gordos” entre los que estaba José Pedraza -autor intelectual del asesinato de Mariano Ferreyra- y Hugo Moyano.

Me alegra que un gobierno que tiene a César Milani -sospechado de delitos de lesa humanidad- se preocupe por si los radicales van con Massa, Macri o solos después de 12 años en los que se encargaron de hacer medios de comunicación pautadependientes en los que los partidos de la oposición no tienen espacio y procuraron destruir a todos los gobernadores o intendentes que no comulgaron con su proyecto cagándose encima de la gente que vivía en esos lugares.

¡Si los viera Raúl!, dicen chicaneando alegremente los paladines de la ética para otros pensando que el “Gallego” estaría algo enojado por estos acuerdos. Quizás si…

Si los viera Perón, digo yo, no estaría enojado para nada porque esa idea de perpetuarse en el poder sin alternancia y sin moral fue la que promulgó desde su incomparable pragmatismo por el cual muchos dicen “qué vivo era el viejo…”

Dejen de pedir ética para los demás y acepten que la política se hace de otra manera. Y vayan pensando en aprender a ser oposición no golpista que algún día quizás lo serán.

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