¿Qué nos puede decir a nosotros el Sínodo especial para la Panamazonia?

Después de algunas semanas de concluido el Sínodo sobre la Amazónia, algunos me hicieron esta pregunta. Les comparto mi punto de vista.
En primer lugar, nos recuerda el llamado a una conversión sinodal desde nuestras comunidades y nuestros propios lugares eclesiales. El Sínodo para la Amazonía fue un ejemplo claro de lo que significa poner en práctica el espíritu sinodal, y los frutos que se pueden dar cuando se camina juntos. No tengamos miedo de iniciar juntos el camino para mirar nuestra realidad, discernirla comunitariamente, guiados por la luz del Espíritu Santo; y respondiendo pastoralmente así, a las necesidades propias de nuestro lugar y nuestro tiempo.
En segundo lugar, el proceso sinodal nos recuerda la urgencia del anuncio del Evangelio hoy. Para, allí donde estemos, iniciar procesos de evangelización desde una perspectiva de la inculturación y la interculturalidad. Esto significa evangelizar respetando las culturas propias, evitando todo colonialismo, descubriendo la presencia de los valores del Reino en cada cultura y entrando en diálogo con las diversas realidades, sin imponer culturas que nada tienen que ver con el mensaje de Jesús. Para hacer esto debemos animarnos a ser creativos en la misión. No hay “recetas” preestablecidas, no podemos repetir esquemas o propuestas de otro tiempo o lugar: solamente mirando la realidad con ojos creyentes y discerniendo nuevos caminos.
Por último, el llamado a una conversión por una ecología integral tiene que resonar también en nuestras comunidades. Este Sínodo Amazónico ha sido una voz profética para nuestro tiempo. Un llamado a cambiar nuestro estilo de vida y el modo en cómo nos relacionamos con el planeta y entre nosotros. Para defender no solo las selvas y los océanos, sino especialmente a nuestros hermanos más pobres, que sufren la exclusión en un sistema perverso del descarte. En esta conversión, se nos juega el futuro del planeta, y también el futuro de nuestra humanidad.
Extracto del artículo publicado la revista Comunicarnos Nº175
“En este Sínodo hemos tenido la gracia de escuchar las voces de los pobres y de reflexionar sobre la precariedad de sus vidas, amenazadas por modelos de desarrollo depredadores. Y, sin embargo, aun en esta situación, muchos nos han testimoniado que es posible mirar la realidad de otro modo, acogiéndola con las manos abiertas como un don, habitando la creación no como un medio para explotar sino como una casa que se debe proteger, confiando en Dios […] Recemos para pedir la gracia de saber escuchar el grito de los pobres: es el grito de esperanza de la Iglesia. Haciendo nuestro su grito, también nuestra oración, estamos seguros, atravesará las nubes.”
Papa Francisco, Misa conclusiva de la Asamblea Sinodal, 27/10/19
