Estoy en todas partes y en ninguna esperando desastres malas nuevas
dentro del alma escondo luz y oscuridad develando
secretos pensamientos de brujos hechizando con el soplo verbos descarnados
invocando la guerra para mi descendencia desterrada.
Anhelo paraísos más artificiales que las estrellas que veo sin estar
muertas apagadas como lo estoy al dormir en tierra
condenado a tragar mentiras soberbia porque la verdad se oculta
entre amores que no lo son y deseos que son ascos virtuales por la vida.
Por eso estallo en cólera frente a los mercaderes de la tierra
etiquetada por usureros del hambre que en su afán de poder
agotan todas las paciencias desatan las batallas del cuerpo de la sangre del alma
mártir de todas las ambiciones que pone en la picota mi suerte de marioneta.
Venceré el miedo con los fusiles del alma rebelde
luchando para poner bajo tierra la podredumbre de donde nazcan flores
para las coronas de los muertos instaurando de nuevo la pobreza franciscana
donde la retórica o la demagogia no reemplacen la verdad.
Estaré atento al canto de las sirenas que me llaman desde islas de demencia
vigilaré la suerte de los sin tierra historia nombre
sobre sus lápidas olvidándolos como en vida no querré recordarlos
quedándome entre asesinos brutales demonios sin piedad.