Dejar de esperar que las cosas pasen y hacerlas pasar uno mismo.

¿Qué mejor forma de darse cuenta de algo si no es con una experiencia propia?


Desde hace un año aproximadamente he estado en una pelea constante conmigo mismo. Si tú me conoces, sabes que soy una persona introvertida; me cuesta trabajo encajar, me da pánico conocer nuevas personas y soy reservado, pero sobre todo socializar con personas no es lo mío. Y sí, reconozco y sé que necesito cambiar.

Hace aproximadamente dos años intenté dejar de ser introvertido y decidí salir un poco de mi zona de confort, empecé a socializar más y conocer más personas. Sin embargo, hace un año volví a ser más reservado y los miedos de conocer nuevas personas volvieron. Desde entonces no he logrado cambiar y me doy cuenta que he perdido muchas oportunidades de conocer nuevas personas por el miedo constante de “¿Qué pensará la gente de mi? ¿Acaso fui muy directo? ¿No fui muy insistente al querer hablar? ¿Fui lo suficientemente interesante?” cuando muy probablemente las respuestas a esas preguntas no pasan por la mente de una persona. Lo que me lleva al título, debemos de empezar a hacer que las cosas sucedan y no esperar que las cosas vengan a nosotros, porque honestamente eso nunca pasa.

Sé que la curva de aprendizaje es dura, pero saliendo de nuestra zona de confort es la única forma en la que realmente podremos entender la naturaleza de la curva y aprovecharla a nuestro favor. Así que los invito a no sólo evaluar la posición en la que estamos, sino también a evaluar el terreno y cómo es que podemos usar eso como una ventaja para nuestro crecimiento personal, ya sea dejar de ser introvertido o sencillamente cambiar algún aspecto.

Más que una publicación, espero que esto sirva como un recordatorio de lo que debemos hacer día a día para cambiar si es que lo deseamos.