El mundo de Nisman

“Homenaje de la lider de la oposicion irani Maryam Rajavi al fiscal Nisman hoy en Paris” (sic) y una foto del acto. El tweet de la periodista argentina fue publicado el 7 de febrero de 2015, tres semanas luego de que el fiscal especial del caso AMIA Alberto Nisman fuera encontrado muerto en su departamento. La noticia aun resonaba en los principales medios internacionales mientras que en el país emergían las primeras controversias entorno al manejo estatal de la situación.

Nisman había señalado a los principales funcionarios del gobierno de Irán como los autores de la explosión en el centro comunitario AMIA en 1994 que causó 85 muertos. ¿Por qué una política iraní homenajeaba al fiscal argentino que acusaba a Irán de semejante acto?


Rajavi

Maryam Rajavi homenajeando a Alberto Nisman (07/02/2015)

La foto pertenecía originalmente a la cuenta de Maryam Rajavi. Días antes recordaba a Nisman como “un mártir para el pueblo iraní y la resistencia contra el fascismo religioso y terrorista que gobierna Irán” y acusaba al “régimen y sus colaboradores” de haberlo asesinado.

Rajavi (Teherán, 1953) es la presidenta del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI). El CNRI es una organización basada en París que reúne agrupaciones políticas de exiliados iraníes. Está conformado por una asamblea y comités que actúan como un gobierno iraní paralelo.

En la práctica los órganos del CNRI están dominados por el grupo afiliado Moyahedin-e Jalq (MeK, Muyahedines del Pueblo). La ecléctica ideología de MeK combina marxismo, islamismo, democracia, monarquía y culto a la personalidad. Maryam Rajavi también lidera el MeK.

MeK es mejor caracterizado como un grupo político armado que se opuso al Shah Mohammad Reza Pahlavi y a la Revolución Islámica. Estableció su base en un pueblo iraquí llamado Campo Ashraf. Desde allí combatieron junto a tropas iraquíes en la guerra contra Irán 1980–1988 y en 1991 participaron en la represión a las protestas populares contra Saddam Hussein.

Un aspecto más oscuro del MeK son los cientos de ataques que lleva a cabo dentro de Irán, usualmente contra edificios públicos, fuerzas de seguridad, políticos, líderes religiosos y empresarios. En 1992 MeK atacó misiones diplomáticas iraníes en más de 10 países de manera coordinada.

En EEUU y países de la Unión Europea MeK fue catalogado como grupo terrorista. En los últimos años MeK redujo sus actividades fuera de Irán e inició una campaña propagandística y legal en múltiples jurisdicciones para ser removido de las listas de terrorismo, con resultados mixtos pero tendientes a la rehabilitación legal.


Bush

En el discurso del Estado de la Unión 2002 el presidente George W. Bush señaló al “eje del mal”, compuesto por Iraq, Irán y Corea del Norte como estados patrocinadores del terrorismo. Tras el ataque del 11 de septiembre de 2011 la agenda de seguridad era ubicua: EEUU invadió Afganistán, declaró la “guerra contra el terrorismo” e inició un largo camino de restricciones a las libertades civiles en pos de la seguridad nacional.

La inclusión de Irán en el eje no fue sorpresiva. Las relaciones entre Estados Unidos e Irán eran altamente conflictivas desde la Revolución Islámica de 1979. El mandato de Bush sería otro capítulo de una historia plagada de agresiones como el derrocamiento de Mossadegh en 1953, la toma de rehenes en la embajada estadounidense en 1979, el apoyo a Saddam Hussein durante la guerra Irán-Iraq de 1980 a 1988 y el derribo del vuelo 655 de Iran Air en 1988.

La nueva confrontación utilizaría al programa nuclear de Irán como pivote para deslegitimar, sancionar e instigar una guerra abierta y encubierta contra el estado iraní.

En 2002 MeK denunció, basado en información confidencial, que Irán llevaba a cabo un programa nuclear clandestino. Estas revelaciones de MeK a la prensa serían frecuentes en la década siguiente. Expertos en no proliferación coinciden en que las denuncias de MeK eran exageradas, falsas o que ya estaban incluidas en negociaciones oficiales entre Irán, la Organización Internacional de Energía Atómica y algunos países europeos.

En 2004 Alemania, Francia y Reino Unido alcanzaron un pre-acuerdo con Irán sobre la cuestión nuclear. Cuando la misión europea viajó a EEUU para comunicarlo fue recibida por John Bolton, director de control de armas del Departamento de Estado. Bolton rechazó el acuerdo dejando poco espacio para negociar.

“John Bolton fue puesto en el Departamento [de Estado] por el Vicepresidente de los Estados Unidos [Dick Cheney], quien confiaba en su habilidad. Desafortunadamente, cuando no está de tu lado es muy difícil echarlo, no podrías tener un peor enemigo” explicó el entonces vicesecretario de estado Richard Armitage a la BBC. Semanas después Armitage y el secretario de estado Colin Powell renunciaron. Bolton seguiría hasta 2006 como embajador en Naciones Unidas y Dick Cheney hasta 2009 como vicepresidente.

Durante esos años el rol de MeK no se limitó a las denuncias mediáticas. Servicios secretos de EEUU e Israel delegaron en MeK la comisión de sabotajes y asesinatos dentro de Irán en el marco de una guerra encubierta. La campaña neoconservadora estaba en marcha.


Nisman

En 2006 el fiscal Alberto Nisman publicó un dictamen de más de 600 hojas en el que responsabilizaba al gobierno de Irán por la explosión en la AMIA en 1994.

El dictamen es nada menos que la pieza central del engranaje que articula intereses extranjeros y locales. A los gobiernos de EEUU e Israel les permite continuar propagando la imagen del Irán patrocinador del terrorismo como justificación de políticas coercitivas hacia ese país. En Argentina, desviar la atención de los cómplices locales, sus encubridores y de la “pista siria” (una línea de investigación que involucra a personas cercanas al ex presidente Carlos Menem).

En el dictamen Nisman hace uso del “análisis de vínculos” y declaraciones testimoniales para arribar a la conveniente conclusión de que Irán es el responsable del ataque. El análisis de vínculos es una técnica para descubrir relaciones entre nodos de una red, en este caso los nodos son personas. Provisto con una cantidad abultada de conexiones, el análisis de vínculos sin métodos auxiliares arroja falsos positivos que permiten manipular las relaciones de manera deseada. Para este dictamen se cruzaron 300 millones de llamadas telefónicas.

Mediante el análisis de vínculos imputaron a Mohsen Rabbani, sheij de la mezquita at-Tauhid y agregado cultural de la embajada iraní en Buenos Aires en 1994.

“Puede ser muy peligroso. Usando ese análisis podrías relacionar mi teléfono con el de Bin Laden”, dijo James Bernazzani, jefe del departamento Hezbollah en el FBI que fue despachado a Buenos Aires a cargo de un equipo forense para evaluar la evidencia del caso AMIA en 1997. El equipo de Bernazzani también era escéptico de la identificación de la Trafic que según la SIDE había sido utilizada en el ataque, del supuesto conductor suicida y de la veracidad de los testigos.

A pesar de las conclusiones del FBI, la embajada estadounidense en Argentina comunicó “hay evidencias suficientes para sostener que Irán planificó y financió el atentado y que el Hezbollah se encargó de la parte operativa con apoyo de diplomáticos iraníes”.

Para implicar al gobierno de Irán se empleó una técnica aun más cuestionable. Nisman se basó en 2 testimonios: Reza Zakeri Kouchaksaraee, presidente de la Comisión de Seguridad e Inteligencia del CNRI y Hadi Roshanravani, miembro del Comité de Asuntos Internacionales del CNRI. Ambos son líderes de MeK.

Kouchaksaraee y Roshanravani aseveran la existencia de una reunión de gobierno en 1992 o 1993 (hay discrepancias) en la que se habría decidido el ataque. Proveen como evidencia un informe elaborado y traducido por ellos mismos.

Otros dos miembros de MeK, Hamid Reza Eshagi y Ali Reza Ahmadi dan testimonio en la causa pero no aportan información ni evidencia adicionales, se limitan a corroborar lo dicho por sus líderes Kouchaksaraee y Roshanravani.

Debido a la colaboración de Nisman con MeK, Irán acusó ante la Asamblea General de Naciones Unidas al gobierno argentino de tratar con terroristas (documento A/65/495, 2010).


Mesbahi

Nisman se apoya reiteradamente en la declaración de Abolghasem Mesbahi. De hecho es el testigo más citado en el dictamen (más de 200 veces). La mayor parte de sus declaraciones giran en torno al funcionamiento general de los ámbitos de inteligencia, seguridad y defensa en Irán, conocimiento adquirido por haber sido agente de inteligencia.

Cuando se le pregunta si “sabía de la existencia de un plan del gobierno iraní para llevar a cabo ataques en Argentina” Mesbahí responde: “Sé, y obtuve toda la información de jefes del servicio de inteligencia de Irán a los efectos, que toda la operación AMIA en 1994 estuvo liderada, orquestada y ejecutada por Irán”.

Al igual que los testigos de MeK, Mesbahi no provee información específica ni evidencia para sostener dicha incriminación. En consecuencia Nisman recorre la trayectoria profesional de Mesbahi para argumentar que su palabra es confiable.

Mesbahi en al-Jazeera, 2014

Mesbahi fue agente de inteligencia iraní en Europa hasta 1985, cuando se alejó del ambiente por desacuerdos ideológicos. Luego trabajó en el Ministerio de Exteriores iraní hasta 1987. En 1988 fue acusado de traición, condenado a arresto domiciliario y otras penalidades. En 1996 se fugó de Irán.

Sin embargo, Nisman omite una parte importante de la biografía de Mesbahi que daña su credibilidad. Desde 1996 Mesbahi declaró para resolver asesinatos de disidentes iraníes en Europa. Dado que sus vínculos con inteligencia terminaron en 1985 (9 años antes del ataque a la AMIA) su crédito se agotaba rápidamente.

Así Mesbahi se convirtió en un declarador serial que vendería su testimonio donde fuera necesario. Pasó a ser considerado un mentiroso por los servicios de inteligencia de Alemania, EEUU, Francia y Reino Unido. Por ejemplo, involucró a Irán en el ataque al vuelo 103 de Pan Am en Lockerbie 1988, no obstante las investigaciones concluyeron que los responsables fueron terroristas libios con probables conexiones al gobierno de Muammar Kaddafi. También acusó a Irán de orquestar el atentado del 11 de septiembre de 2001 en EEUU, pero el informe de la Comisión 9/11 apunta a al-Qaeda como responsable y afirma: “No encontramos evidencia de que Irán o Hezbollah hayan estado al tanto del planeamiento de lo que luego sería el ataque del 11/9”.

La participación de Abolghasem Mesbahi en el caso AMIA es extensa y errática, como se aprecia en la línea de tiempo elaborada por El Diario del Juicio, de InfoJus. Sus testimonios son contradictorios y no exentos de controversia, como la de su última aparición tutelado (aunque no se sabría hasta años después) por Antonio Stiuso, el poderoso agente de inteligencia argentino.

La convergencia de estos dos personajes ilustra la coalición de intereses locales e internacionales que ejercieron presión para desviar la causa AMIA. Stiuso y Mesbahi se frecuentarían entre 1998 y 2003 para brindar testimonios acomodaticios al poder político.

En 1998 Mesbahi elaboró sobre la “corrupción policial” que buscaba Irán en Argentina, corroborando así la “pista de los policías”, una especie de verdad oficial que responsabilizaba a policías bonaerenses por el ataque. Dicha pista era un complot entre Carlos Menem, la SIDE y el juez de la causa Juan José Galeano para desviar la investigación. El escándalo terminó con la destitución de juez, liberación de los policías y actualmente hay un juicio a altos funcionarios por ese encubrimiento. Dos años después, y con Menem fuera del poder, Mesbahi revierte su testimonio para acusar directamente al ex presidente.

En 2002, ya con la campaña neoconservadora desplegada, Stiuso se reune con Mesbahi durante 5 días para obtener información sobre el supuesto terrorista suicida. Mesbahi declara “espontáneamente”: matiza la acusación contra Menem, dice que ningún partícipe era local y arguye que las contradicciones se debían a problemas de traducción. Mesbahi también habló de un suicida afiliado a Hezbollah.

El tema del suicida merita un artículo aparte. A los efectos del presente me limitaré a destacar que es una pista introducida en la causa por Mesbahi y Stiuso. En el dictamen de 2006, Stiuso revela la pista del suicida, que fue facilitada por una “unidad colateral”, refiriéndose a otro servicio de inteligencia (el periodista Tato Young revelaría que se trataba del Mossad). De ser cierto, significa que Israel tuvo evidencia sobre el autor material del atentado pero la ocultó durante una década. Stiuso asegura que esta pista ya se conocía desde 1995 y la única fuente para ello es, por su puesto, él mismo.


Singer y Adelson

En 2013 United Against a Nuclear Iran (UANI) acusó a Victor Restis, el magnate griego del transporte marítimo, de evadir sanciones a Irán al exportarle soja desde Argentina.

UANI es uno de los lobby estadounidenses más agresivos. Para promover sanciones a Irán diseminan una narrativa apocalíptica sobre su desarrollo nuclear y denuncian los intentos de negociar con el país. UANI difama a políticos, empresarios y corporaciones que establezcan vínculos con Irán.

La acusación a Restis era falsa. Exportar alimentos a Irán era legal a pesar de las sanciones impuestas por Naciones Unidas. A diferencia de otras víctimas de UANI, Restis contraatacó con una demanda por difamación. En un movimiento inusual, la administración Obama intervino en la contienda legal entre privados para argumentar que revelar información sobre UANI pondría en riesgo la seguridad nacional. El caso fue cerrado y poco se pudo saber de este lobby tan poderoso que logró la protección extraordinaria del ejecutivo.

UANI está dominado por Thomas Kaplan y Mark Wallace, dos empresarios del oro y la plata. Ambos consideran que sus inversiones mantendrán o aumentarán el valor en caso de inestabilidad en Medio Oriente. En consecuencia, apuestan a una guerra contra Irán y promueven sus objetivos a través de UANI. A su vez, Kaplan es donante del departamento de internacionales de Harvard, al que pertenece Gary Samore, asesor de proliferación de Obama hasta 2015.

Un tercio de los fondos de UANI provienen de Sheldon Adelson, otro magnate afín a la ultra derecha israelí. Entre 2010 y 2014 el fiscal Alberto Nisman recibió dinero de Israel Hayom, una de las compañías de Adelson. Nisman no declaró estos ingresos.

Kaplan y Wallace no son los únicos que persiguen beneficios financieros agitando la iranofobia. Paul Singer, más conocido en Argentina por estar detrás de la controversia por la deuda externa desde hace más de una década, es otro de ellos. Singer y Adelson, junto a los hermanos Charles y David Koch, son los principales contribuyentes al Partido Republicano, financiando a sus gobernadores, congresistas, senadores y candidatos presidenciales.

Desde 2012 Singer intentó desprestigiar al país mediante la publicación de solicitadas en medios, informes de think tanks financiados por él y acciones de sus beneficiarios congresales. El tema de esta nueva ofensiva era el caso AMIA. Tras el memorándum de entendimiento con Irán, “expertos” y funcionarios que recibieron fondos de Singer llevaron a cabo mociones contra Argentina, retratándola como un país reacio cuyas relaciones con Irán eran peligrosas para la seguridad del hemisferio.

En 2013, la republicana Ileana Ros-Lehtinen convocó a Nisman al Congreso de EEUU a declarar sobre la supuesta infiltración iraní en América Latina. El año anterior Ros-Lehtinen había recibido US$ 108.000 de un PAC fundado con US$ 1.000.000 de Singer.

El memorándum con Irán fue objetivo de ataques del lobby de Singer tanto como de AMIA, DAIA y Nisman en Argentina, y de legisladores oportunistas con escaso conocimiento del tema.

El artículo 3 del memorándum permitía que una comisión llevara adelante “una revisión detallada de la evidencia relativa a cada uno de los acusados”. Esto significaba que los testimonios de MeK y Mesbahi serían escrutados exponiendo la causa que Nisman y Stiuso, con colaboración de CIA y Mossad, habían fabricado de manera tan precaria.


Redes de validación

Rajavi, Bolton, Mesbahi, Singer forman una vaga coalición neoconservadora de la que Nisman es el representante local. Estos personajes disímiles se refuerza mutuamente para avanzar sus intereses en los planos legal, mediático, político y financiero.

Así, en su carrera por derrocar el gobierno iraní MeK provee testigos, Nisman los acepta para desviar la investigación de AMIA. Maniobra que apunta a Irán como responsable, lo que refuerza la propaganda de sectores de derecha nacionalista estadounidenses e israelíes que obtienen rédito político y económico de la confrontación con Irán, incluso si causara una guerra.

Financiados por Singer y Adelson, políticos republicanos convergen con el objetivo de MeK, al tiempo que alimentan la paranoia de inseguridad nacional y critican la política de acercamiento de Obama hacia Irán. Para ello se valen de thinks tanks como la Foundation for Defense of Democracies (FFD) y expertos como Mark Dubowitz, Douglas Farah, Kenneth Timmerman, Steven Emerson, así como de una extensa red de islamofobia. El trabajo de Nisman es otro argumento importante que incorporan en su pequeña industria de análisis. A cambio, dichos opinadores se valorizan al agregar a sus credenciales las declaraciones en calidad de expertos ante un honorable congreso estadounidense, lo que les brinda prestigio, contribuciones económicas y más influencia.

De vuelta en Argentina, el círculo se cierra con Nisman tomando la palabra de esos expertos, sumados a declaradores seriales como Mesbahi, instrumentales en moldear el dictamen a conveniencia. Por ejemplo, en el dictamen de 2006, Nisman cita análisis de Kenneth Timmerman y Steven Emerson.

Timmerman es uno de los conspiracionistas que creen que Irán estuvo detrás del 9/11 y facilitó la declaración de Mesbahi en ese sentido en EEUU. Junto a Peter Rodman y Joshua Muravchik fundó la Foundation for Democracy in Iran, que aboga por el cambio de régimen en Irán. Emerson, citado en el dictamen por su declaración ante el congreso de EEUU, es un comentarista anti-islam. En enero de 2015 reportó falsamente la existencia de barrios islámicos en Birmingham, Inglaterra, que prohibían la entrada a no musulmanes; por esto el Primer Ministro británico David Cameron lo llamó “un idiota”.


El 13 de enero de 2015 el fiscal Nisman presentó una denuncia contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner por encubrimiento. Otra vez, el blanco era el memorándum de entendimiento. Un último y desesperado intento por evitar la revisión de pruebas falsas que habían introducido con Stiuso.

Tras la muerte de Nisman y el retiro de Stiuso de la SIDE días antes, los representantes locales de la coalición neoconservadora sufrieron un duro golpe pero continúan ocupando posiciones de poder. Entre los más visibles se encuentran Laura Alonso de la Oficina Anticorrupción, el Secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj y el Ministro de Justicia y Derechos Humanos Germán Garavano.

Alonso era una de las políticas más allegadas a Nisman y vocal defensora de su caso contra Irán. En agosto de 2015 asistió a una audiencia del juicio por encubrimiento, sentándose junto a asesores de Galeano. Galeano está siendo juzgado por inventar la ya mencionada “pista de los policías” a fuerza de extorsiones y testimonios falsos, entre los que se encuentra el de Mesbahi. El secretario Avruj es hombre de confianza Rubén Ezra Beraja, presidente de la DAIA al momento del atentado y actualmente juzgado por encubrimiento. Avruj también recomendó a Jorge Alberto Palacios para que Macri lo designara jefe de la policía metropolitana; junto a Galeano y Beraja, Palacios está siendo juzgado por encubrimiento. El ministro Garavano designó a Avruj, desistió la apelación contra la inconstitucionalidad del memorándum con Irán y propuso el juicio en ausencia diseñado para juzgar a los iraníes del caso AMIA, un proyecto controvertido por la posible violación de garantías constitucionales y potencial para perpetuar en abstracto un caso contra Irán en detrimento de la investigación a los verdaderos responsables.

Un capítulo aparte merecen las dirigencias de AMIA y DAIA, que durante dos décadas han estado del lado de los encubridores, cuando no siendo partícipes directos. Esto los enfrentó numerosas veces a familiares de víctimas del atentado a quienes supuestamente deberían representar.

Mientras tanto en Estados Unidos, Kenneth Timerman suma la muerte de Nisman como otro argumento para culpar a Irán. Y Mark Dubowitz, director del FDD (financiada por Singer y Adelson) anuncia la creación del Alberto Nisman Award for Courage.

A un año del acuerdo del P5+1 (Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) con Irán sobre el programa nuclear, los resultados son positivos y gobiernos occidentales han adoptado una dinámica de cooperación y reincorporación de Irán a la economía mundial. En 2016 parecen lejanos y ridículos los argumentos de la coalición que intentó gestar una guerra contra Irán, no obstante, siguen activos sus miembros, para quienes la responsabilidad de Irán en el caso AMIA es uno de los argumentos más resonantes en la promoción de su agenda al servicio de múltiples intereses pero que ninguno de ellos es la justicia.

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