Turista accidental: Savorgnan di Brazza

Tres realidades en una: la aventura de la exploración de África en el siglo XIX, la peripecia de un buque de la Armada francesa en la II Guerra Mundial y la emisión de un sello postal en Gibraltar. Comencemos por el explorador. Pierre Paul Savorgnan di Brazza (1852–1905), de origen italiano, pero de nacionalidad francesa, es conocido como el explorador pacífico y su fama — por increíble que parezca — decrece con el paso del tiempo, sin embargo, aumenta cuando hablamos de los británicos y, los últimos en llegar, los norteamericanos.

Algunas notas de su vida son auténticamente novelescas. Con sólo 16 años, en diciembre de 1868, ingresó en la escuela naval de Brest. Al estallar la guerra franco-prusiana de 1870, Brazza formó parte de la tripulación del acorazado La Revanche, encargada de la vigilancia de las costas del Mar del Norte. Más tarde se embarcó en la fragata Jeanne d’Arc, transportando a las tropas francesas que iban a enfrentarse a los insurgentes cabileños en el norte de África. Puede que ahí surgiera su amor por el continente negro.

Su siguiente barco fue la fragata Venus, que atracaba regularmente en el puerto de Libreville. En uno de estos viajes descubrió la desembocadura del río Ogooué y concibió el proyecto de remontarlo para demostrar que se trataba de la misma corriente fluvial del río Congo. El 12 de agosto de 1874 Brazza obtuvo, después de tres años de trámites, la nacionalidad francesa, gracias a la influencia de su protector De Montaignac, entonces Ministro de la Marina. El 15 de febrero de 1875 recibió la orden de explorar el curso del río Ogooué. El viaje duraría tres años. El 29 de agosto partió hacia Dakar.

La expedición partió de Libreville en el vapor Marabout y comenzó a remontar el Ogooué el 3 de noviembre de ese mismo año. Diez días después llegaba a Lambarène, el asentamiento europeo más remoto. La expedición se detuvo allí durante casi dos meses, mientras Brazza negociaba la ayuda de las tribus ribereñas para su expedición. Finalmente partió el 11 de enero de 1876, escoltado por nueve piraguas. La aventura por definición: un río inexplorado por los europeos, tribus desconocidas, animales salvajes…

Brazza había descubierto una ruta relativamente fácil para acceder a la cuenca del Alto Congo, y en la región explorada por él había abundancia de productos comerciales, tales como el marfil y el caucho, por lo que su exploración abría nuevas vías a la colonización francesa. Pero como no era anglosajón, tuvo que pagar de su bolsillo las exploraciones. Después de tres años de fatigas, le fue concedida la Legión de Honor en 1878. Volvió al Congo gracias a la Asociación Internacional Africana, auspiciada por Leopoldo II de Bélgica, para delimitar la región. Los conflictos que surgieron desembocaron en la Conferencia de Berlín de 1885, pero Brazza ya había hecho su trabajo, incluso bautizó a la capital del Congo francés, Brazzaville.

En honor a su nombre, se botó un destructor ligero francés unos años más tarde. Perteneciente a la clase Bougainville, estaba destinado precisamente a la fuerza naval que operaba en las colonias galas de Indochina. Fue botado el 18 de junio de 1931, desplazaba unas 1700 toneladas y estaba armado con tres cañones en proa de 37 milímetros, 50 minas antisubmarinas e incluso un avión de observación. Después de patrullar las costas asiáticas, fue asignado a labores de salvamento de las tropas aliadas en el desastre de Dunquerque, en mayo de 1940, en los inicios de la II Guerra Mundial.

Su verdadero bautismo de fuego le llega en la batalla de Mers el-Kebir, cuando, asignado a la fuerzas navales de la Francia de Vichy, debe repeler un ataque de la Fuerza H británica, la que tenía su sede en el Mediterráneo. Apresado por la Royal Navy se convierte en un buque de apoyo en Gibraltar además de patrullar en Madagascar durante el resto de la guerra, encuadrado ya en las filas de la Francia Libre.

Última realidad del aventurero. También muchos años más tarde, el servicio postal de Gibraltar tuvo la idea de conmemorar la II Guerra Mundial con la emisión de unas hojas bloque en las que se mostraban cuatro buques de guerra: dos británicos, uno americano y el cuarto, de países aliados como Francia, Australia o Polonia. En 1995 (SG 748) apareció el FFS Savorgnan di Brazza navegando con la sombre del Peñón al fondo, aunque bien podría ser el perfil de Madagascar.

Sabemos que el navío fue desguazado el 20 de marzo de 1957, pero sigue vivo tanto el recuerdo de sus acciones navales como el nombre del explorador que paseó por medio mundo. El debate sobre la acción punitiva en Mers el-Kebir todavía en nuestros días está abierto, casi 1000 marineros franceses murieron en la acción. Gran Bretaña se aseguró el dominio, una vez más, de los mares. Tal vez el FFS Savorgnan di Brazza fuese uno de los buques más insignificantes de la Armada francesa, pero su historia está ya unida a la del explorador francés del Congo para siempre y a las sugerentes emisiones postales de Gibraltar.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.