Cómo hacer de tus garabatos y mapas mentales, tus nuevas slideshows

¿Quién dijo que las presentaciones de PowerPoint tenían que vomitar información? ¿Quién dijo que tenían que ser aburridas y respetar los estándares de lo “profesional”? ¿En qué momento dejaron de ser herramientas funcionales para convertirse en una monserga que contempla pasivamente nuestras caídas getas en las juntas (me gustó cómo oyó eso último? Esas fueron algunas de las preguntas que me hice para diseñar un curso en línea en inglés y español, que lancé hace unas semanas, y en el que te enseño a convertir tus dibujos y mapas mentales en las herramientas visuales que necesitas.

Al momento de hacerlo pensé en todos esos momentos que hemos pasado, en los que en lugar de poner nuestra total atención en la diapositiva, estamos con la vista puesta en nuestra hoja de papel tomando apuntes con garabatos y de inmediato nos convertimos en un canal por el cual aterrizamos nuestras ideas y ocurrencias.

En mis talleres siempre digo a mis alumnos “Las ideas que no están en papel, no existen”. Con esto me refiero a que necesitamos manifestar en el mundo material toda esas ideas (buenas o malas, todas) que tenemos en la mente, y qué mejor hacerlo con nuestros propios dibujos.

Qué decir cuando nos toca preparar esa presentación y tenemos muchos datos, mucha información que no sabemos por dónde empezar. No escatimamos en cantidad de diapositivas; decimos “al fin no cobran por diapositivas”, “the sky’s the limit”. Por eso me di a la tarea de brindarte una serie de recomendaciones para cuando te encuentras en esa situación y te gustaría ofrecer algo que refresque el espíritu de junta o reunión.

Cuando tu audiencia observa que elaboraste una presentación artesanal con algo tan tuyo como tus propios dibujos, se valora, se agradece, se nota el esmero y el compromiso que tienes con el tema o proyecto que presentas. En automático te conviertes en un contador de historias que impactan la vista y se quedan en la memoria. ¿Qué quieres que se lleven de tu presentación? ¿Qué harías si tu cliente sólo te ofrece 1 MINUTO para que le vendas tu idea?¿Le vas a aventar 50 diapositivas y más choro mareador? ¿Cuánto tiempo más tuyo, el de tus compañeros y jefes piensas gastar en esa reunión que puede ser breve? Tú decides.

Te invito a que te inscribas a mi curso y descubras el potencial que tienes para darle un nuevo valor a tus presentaciones. Te agradezco tus comentarios y opiniones.