Justicia oral

Cuentos de Ciudad

Salí de la tienda y comenzó a sonar una alarma, al mismo tiempo que me hice la idea de ser detenido por los guardias por robar una chaqueta. Pasé la tarde encerrado en un calabozo del mall, sin poder llamar a nadie. Llegaron los pacos y me llevaron a una comisaria. La cosa es que pasé la noche preso con un viejito que olía a merluza ya que era pescadero. Estaba ahí por robar luz. Al día siguiente me llevaron al Centro de Justicia. Me metieron a una celda con un pendejo de 16 que al poco rato me empezó a decir que le chupara el pico. Fuera de huevo. Después llegó un gendarme y lo esposó. De ahí me mandaron a una cárcel.

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