La hora del té virgen y caliente

Cuentos de Ciudad

Hace pocos días a Mauro le dio una calentura por conocer a una chica por Tinder. Conoció a una bien bonita llamada Sofía. Quedaron de juntarse en Baquedano. La invitó a La Casa en el Aire a tomar borgoña. Se tomaron cuatro jarras.

Cuando se estaban despidiendo, la niña lo invitó a tomar té en su departamento al lado del Parque Bustamante.

Llegaron al poco rato y se sentaron en el sofá. Ella comenzó a desabrocharle el cinturón del pantalón y los botones de la camisa.

Mauro le pregunta por el té. Ella se paró a poner el hervidor y de paso puso un disco de Pink Floyd.

Volvió al sofá y lo arrastró de las manos a su dormitorio. «Qué mina más califa», pensó Mauro. «Bueno ya, filo con el té», pensó después, al menos perdió la virginidad.

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