El fauno, el gnomo y el ganso

Cuentos de Eskapiarka

El fauno sorprendido gritó con asombro, con algo de susto evidentemente, mientras el pequeño gnomo reía a carcajadas.

Cómo no sonreír con tanta amabilidad desplegada por el ganso que tropezó con la cola del castor antes de emprender el vuelo.

Dos vueltas dio el ganso, de manera ridícula, pero no sin algo dignidad, gracias a su hidalga formación en la Escuela Gansoza.

El fauno dio algunos brincos, pero después se echó a reír con el gnomo. Tomaron un tecito de arándanos con hojitas de menta y un toque sutil de secretos del bosque, para amenizar la tarde y los corazones.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Fernán Varas’s story.