El coraje, la firmeza y la valentía: como desarrollarlas.


Estemos siempre listos y prestos para seguir al Salvador. Hasta cierto punto parece sencillo seguir a Dios, guardad Sus mandamientos y procurar hacer su voluntad…. Cuando su voluntad satisface nuestros deseos.

Tendemos a resaltar todos los atributos que el Salvador del mundo los cuales son todo lo bueno que alguien pueda ser porque estas cosas proceden de Él. Queremos no solo resaltar esos atributos, también queremos tenerlos como parte de nuestra vida, queremos desarrollarlos, vivirlos y aplicarlos. Todo eso está muy bien hasta que tendemos a olvidar que para desarrollar esos atributos y desarrollarlos como Cristo los desarrolló es necesario vivir lo que Él vivió, sentir lo que Él sintió y hacer lo que Él hizo… y eso implica pasar por las pruebas que Él paso, aunque solo sea en un mínimo grado a como Él lo hizo.

¿Qué buscamos al ser valientes?

Queremos desarrollar paciencia pero no queremos vivir situaciones difíciles, queremos desarrollar amor puro pero queremos amar gente a la que es “fácil amar”, queremos tener Su espíritu pero al mismo tiempo queremos hacer nuestra voluntad. Creo que pensando así será imposible; lo he vivido lo suficiente como para saber que es así.

El ser como Cristo, además de guardar Sus mandamientos, tiene que ver con ir más allá de lo que nuestra capacidad natural nos dice que tenemos que ir. Ser como Cristo es amar a quien nos odia, servir a quien procura nuestro mal, ayudar a quienes es difícil ayudar. Si lo analizamos bien, en las escrituras no sale ninguna referencia de que las personas a quien Cristo ayudó y sirvió eran personas que tenían una vida ideal. Todo lo contrario, eran personas atribuladas por el pecado, por sus difíciles circunstancias, por la pobreza temporal y espiritual. Eran personas “rechazadas y odiadas por todos los hombres.”


“Si lo analizamos bien, en las escrituras no sale ninguna referencia de que las personas a quien Cristo ayudó y sirvió eran personas que tenían una vida ideal.”

JULIO FERRER


Lo que tenemos que entender:

Entonces, no puedo menos que decir que seguir al Salvador es andar en la vía que pocos están y quieren estar, ayudar a quienes preferiríamos no hacerlo, amar a quien creemos “que no merece ser amado.”, perdonar a quien creemos que no merece perdón. Todos necesitamos del Salvador. Todos necesitamos emular Su ejemplo.

Cuando atravesamos el Getsemani de nuestras vidas tendemos a retirarnos, a huir, a no seguir, a no perseverar, y es allí, justo allí, cuando más nos vemos en la necesidad de seguir el ejemplo del Salvador cuando dijo: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” (Lucas 22:42)

¿Cuándo hay algo que creemos que es más grande que nosotros que hacemos? ¿Huimos? ¿Nos falta el coraje, la firmeza, la valentía? Es natural que en algún momento nos sintamos así, sin embargo debemos procurar que el sentir insuficiencia en cuanto a vencer nuestros temores no pase de ser un simple pensamiento.


“Y de las cosas pequeñas proceden las grandes

(D. y C 64:33).

Nadie se hizo firme, fuerte y valiente de una vez. Todo comienza con un esfuerzo constante y valiente. La constancia es esencial para lograr estas cosas.


¿QUIERES LOGRARLO?

¿Quiere ser valiente? Entonces tienes que enfrentar tus miedos, ¿Quieres ser firme? Entonces tienes que defender lo que sientes y lo que crees, ¿Quieres ser fuerte? Entonces tendrás que pasar por muchas pruebas, porque en las dificultades se desarrolla la firmeza, en el vencer miedos se desarrolla la valentía y en enfrentar el error se desarrolla el coraje. Si no queremos pasar por estas cosas de antemano entonces no esperemos desarrollar estas cosas, porque EL PRECIO DE LAS COSAS BUENAS SE PAGA POR ADELANTADO.

Soy consciente en que solo soy un humano: imperfecto, en evolución. Incluso escribir este artículo no me hace más ni mejor que nadie en algún sentido. Soy consciente de que no he vivido todas las pruebas pero me baso en el conocimiento divino, en aquello que hizo el Salvador que descendió por debajo de todo para saber socorrer a los de Su pueblo. “Y sus enfermedades tomará él sobre sí, para que sus entrañas sean llenas de misericordia, según la carne, a fin de que según la carne sepa cómo socorrer a los de su pueblo, de acuerdo con las enfermedades de ellos.” (Alma 7:12).

¿Queremos ser más como Cristo? Vencemos lo que tengamos que vencer, enfrentemos lo que tengamos que enfrentar y desarrollemos los atributos que tengamos que desarrollar. No estamos solos y quien nos acompaña es El Maestro; tenemos la promesa de que si lo seguimos y confiamos en Él entonces venceremos eternamente.

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