“Hacer Impro me ha cambiado la vida” me decía un alumno hace poco. “A mí también” pensé para mí.
Me cambió la vida la primera vez que estuve en una clase de Improvisación, me reí, actué, compartí y, sobre todo, cambié la forma de mirar al mundo. Mirar a la gente a los ojos, más abierto, sin miedo. Explorando los infinitos…