Futuro del trabajo

En un futuro cercano donde la inteligencia artificial tome los trabajos de cuello blanco, ¿qué nos quedara a los humanos para hacer? Acaso habrá trabajos donde los humanos no requieran aplicar o donde los jefes sean robots que envíen el trabajo en forma freelancer hacia todo el mundo?

Me levanto cada mañana, me alisto hago mi desayuno y tomo el tren para ir a trabajar. Es una línea expresa que me lleva en 7 minutos de mi origen a mi destino, luego camino para llegar al edificio donde comparto oficina en un “open space” con varias personas. Tengo un salario estable y que me deja margen para vivir, invertir y ahorrar, pero mi motivación para trabajar es explotar mis capacidades en favor de la humanidad.

En mi puesto encuentro el computador con el que interactúo. Podría trabajar desde casa, desde la playa o desde un café, pero prefiero conectar mi portátil a las pantallas que me ofrece la oficina para cuidar mi espalda, prefiero sentarme en un puesto que este ergonómicamente adaptado, prefiero un lugar donde tenga la comida que yo quiero consumir: alta en los nutrientes que más necesito y preparada para comerla a medio día exactamente, prefiero el café que me ofrecen por su diversidad y prefiero tener tiempo de discutir con los colegas durante el almuerzo.

En cuanto a mi trabajo, lo organizo yo mismo. Me fueron entregadas las directivas generales de mi proyecto, el alcance, los recursos y las limitaciones. Luego, me queda a mi mando formular la estructura general del proyecto (WBS), la asignación de recursos y tiempos (Gant) y dejar cierto margen para imprevistos.

Parte de mi trabajo es elegir hasta qué punto puedo confiar a un robot hacer mi trabajo, hasta qué punto puedo entrenar un robot a hacer mi trabajo o hasta qué punto podría desarrollar un robot a hacer mi trabajo. Igualmente hasta donde alguien podría colaborarme, y en qué medida trabajar en esto enriquecería a la otra persona.

Una vez puesta a trabajar la maquinaria, robots creadores de texto, de imágenes, de ppts, de gráficos, puedo dedicarme a hacer realmente mi trabajo. Un oficio donde los robots tardaran mucho más tiempo en desplazar a la humanidad: la creación abstracta.

Los oficios repetitivos fueron los primeros en ser remplazados, luego los ofimáticos y así sucesivamente. Pero a pesar de su potencia en cálculos, su precisión, su eficiencia, los robots no son capaces de entender conceptos abstractos, hacer relaciones entre ellos y generar nuevos conceptos. Ni BigData ni Analytics son capaces de entender intuitivamente, ni muchos menos de crear convergiendo dominios que se encuentren en polos opuestos del conocimiento (o de un oficio dado).

Entonces, donde con rusticas representaciones, yo pueda hacerle pasar ideas a estos nuevos robots que le han quitado el trabajo a la mayoría de habitantes del mundo, luego aplicar test, simularlos, obtener resultados y generar nuevos intentos, eventualmente estaré haciendo emerger nuevas soluciones.

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Mi trabajo es crear y hacer emerger soluciones a partir de la complejidad. Eventualmente, estas actividades de divergencia, convergencia, síntesis y comunicación irán creando lo que el mundo necesita que sea creado. La primera versión de este trabajo nació con los data scientist.

Y en la medida que más personas tornen sus trabajos autómatas repetitivos hacia trabajos sociales, intelectuales y creativos la humanidad permanecerá a flote frente a la amenaza de la automatización.