Si te sientes estresado… suelta el cántaro

La mujer dejó su cántaro junto al pozo y volvió corriendo a la aldea mientras les decía a todos: “¡Vengan a ver (…) al Mesías!” (Juan 4:28–29, NTV)

Una mujer sale a buscar agua al pozo de su aldea.

Allí, tiene un encuentro con Jesús. Al comprender que está en la presencia del Mesías, sale corriendo a proclamar las buenas noticias de su llegada a todo el pueblo.

Pero sucede algo interesante: deja su cántaro de agua tirado junto al pozo. Lo olvida por completo, en medio de la emoción y el entusiasmo… En medio de la presencia.

Esa mujer salió de su casa a buscar agua (eso era lo importante para ella en ese momento), mas regresó sin agua (y sin cántaro), pero con maravillosas noticias.

Y es que esta es la verdad: cuando estamos ante la presencia de Jesús, todo lo que nos parecía urgente e importante deja de serlo. Nos damos cuenta de que lo verdaderamente importante es aquello que tiene consecuencias eternas. Proclamar las buenas nuevas, adorar a Dios, amarlo a Él y a tu prójimo: esas son las cuestiones que consumen nuestras mentes cuando estamos en su presencia.

La mujer dejó el cántaro porque conseguir agua ya no era lo más importante para ella.

Seguramente, ni siquiera se acordaba de su cántaro, ni de su sed, ni de para qué había ido al pozo. ¡Había estado en la presencia del Mesías, el que le ofrecía agua viva! Todo lo demás perdió importancia, todo lo demás podía esperar.

Aprende esta lección.

Si te sientes agobiada y estresada por una interminable lista de cosas “importantes” que tienes que hacer…detente. Corre a la presencia de Jesús. Habla con él. Escúchalo. Tómate un tiempo (ahora mismo si es posible) para descansar en él. Allí, en su presencia, todas tus listas y tus tareas perderán importancia. Allí, en su presencia, soltarás todas tus preocupaciones y tus cántaros. Recibirás paz, harás primero lo que debe ser primero (lo eterno), y luego, sin mucho estrés, podrás hacer todo lo demás. Claro… ¡si es que tan si quiera te acuerdas de que tenías un cántaro en tus manos!

-Félix Hommy González, mayo 2017

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