Sábado, 17 de Octubre

Encontré sagrado el desorden de nuestros espíritus, y ahora veo perversa tu falta de sinceridad.

No lloraré, no me quejaré, es mi culpa, merezco la decepción. Deberías decirlo de una vez, darme esa libertad. No le temas a que te deje solo, pienso quedarme aunque no estés conmigo, no como antes ni como ahora, un poco más invisible, siendo una mano amiga intocable pero presente. Mis promesas y palabras tienen valor.

En cambio mi soledad es demasiado orgullosa, prefiere la indiferencia a la lastima. La magia que busqué desesperadamente y creí encontrar se esfumó. Lo acepto porque, al menos, cuando sufro no me siento aburrida, en cambio la dicha llega una noche prometiendo felicidad, y cuando se va en la mañana me deja vacía.

Necesito dejar de esperar a quién no va a venir, acostumbrar a la indiferencia de todos, saberme lejos del amor, creerme enferma.