6 frases que no debes decir a tu hijo

Aunque son expresiones que decimos de forma diaria, pueden influir de forma negativa en su desarrollo.

Pese a que pienses que no, las palabras tienen una gran importancia en el desarrollo de los más pequeños (sobre todo durante los primeros años de vida). La forma en la que nos dirigimos a ellos va a influir mucho en su posterior desarrollo como persona.

En la actualidad, y tal como comenta Rocío G. Abós, psicóloga de Vértice Psicología, existe una falta de refuerzo en la relación entre padres e hijos que desemboca en que los pequeños no aprendan de forma correcta.

Aunque todos lo sabemos, no está de más recordar que hay que resaltar todo lo que nos gusta de ellos. Por supuesto, los límites (puestos en su justa medida y de forma correcta) también son necesarios en una buena educación.

Recopilamos cinco frases que, aunque a priori pueden parecer de lo más positivas en la educación que damos a nuestros hijos, si te explicamos los motivos, verás claro por qué debes eliminarlas de tu vocabulario cuando te dirijas a ellos.

Frases negativas: “No saltes en el sofá”, “No puedes ir hoy al parque”, “No debes hacer esto o lo otro”

Según explica Sara Tarrés, autora de Mamá Psicóloga Infantil, les decimos tantas veces “NO” que los pequeños omiten esa expresión. Es como si dejase de existir para ellos. Además, sumado a esto, Rocío G. Abós, de Vértice Psicología, nos explica que dar una negativa como respuesta (“Porque no y ya está”) no les ayuda a comprender ni a aprender. Debemos exponerles el motivo y argumentar todo con coherencia.

“Les decimos tantas veces “NO” que los pequeños omiten esta expresión”

“Ir a jugar no es tan importante”

Con esta expresión lo único que hacemos es menospreciar los deseos de los más pequeños. Ellos valoran cosas a las que nosotros no damos la misma importancia y restársela, puede afectarles de forma negativa. Si lo cambiamos por “Sé que querías ir a jugar, pero hoy tenemos que ir al médico” es una respuesta mucho más correcta.

“Por tu culpa”

Cuando los pequeños escuchan estas palabras, les afecta de forma directa a su seguridad y su autoestima, tal y como nos explica Rocío G. Abós. La culpa es una de las peores sensaciones que puede experimentar un niño, por ello, debemos intentar reforzar el sentimiento de responsabilidad, en lugar del de la culpabilidad, y adecuar nuestro lenguaje a ello.

“Dedícate a lo tuyo”

Esta frase, tan típica cuando el niño está jugando el en parque, no es más que un condicionante que impide el desarrollo de los valores como el compañerismo, compartir y ser solidario con los demás.

No escuchar suficiente

Pese a que esto es una acción y no una frase, conviene resaltarlo: no escuchar suficiente a nuestros hijos crea en ellos un sentimiento de frustración mayor de lo que podamos imaginar. Si mostramos un interés máximo en todo lo que nos esté contando, crearemos un sentimiento de confianza para con nosotros que hará que nos cuente todo cuando vaya siendo mayor, es decir, sentaremos las bases de una relación sana con nuestros hijos.

“Eres un… (desordenado, vago,…)”

Afirmar esto a un niño puede hacerle pensar que lo es de verdad. podemos cambiar el verbo “Ser” por “Estar”. Por ejemplo, en vez de decir “eres un desordenado” podemos decir “esto está desordenado” y le explicamos los motivos por los cuales tiene que recoger y ordenar todo.

Además, nunca debemos sentenciarle de malo. Esto puede hacerle pensar que lo es y siempre intentará agradar a los demás creando un sentimiento de culpabilidad que puede traerle consecuencias en el futuro. Lo correcto es decirle que lo que hizo no ha estado bien y explicarle los motivos, tal y como afirma Isabel Imbernón Barreiro, miembro de Saluspot.

Fuente: www.serpadres.es

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