Memorias del presente.
Todo este tiempo pensé que uno se acostumbraba a la pérdida, truth is, uno solo se acostumbra a <numb it out> o adormecer el sentimiento, a olvidarse de lo que perdió y asegurarse de nunca más estar, por lo menos conscientemente, en una posición donde se pueda perder otra vez. En dos días la muerte de Gibran cumple 3 años pero juro que me sigo sintiendo como el primer día. De hecho, se me está revolviendo el estómago mientras escribo esto pero hace tiempo no sentía la urgencia por escribir y no pienso dejarla pasar. Gibran probablemente fue mi perdida más grande, acompañada de muchísimas más pero la única que no he podido asimilar ni un poco. Todavía paso por “la escena del crimen” y hasta siento que es un lugar ajeno, como si hace tres años no estuve tirada en plena calle abrazada con mi mamá frente al cuerpo de mi hermano recién fallecido en ese mismo lugar. Veo videos de él y solo me da un sentimiento de nostalgia como cuando uno no ve a un amigo desde hace tiempo y ve fotos y es como “mira, hace tiempo no veo a X” y probablemente el sentimiento sea mi cerebro mismo en su intento de cuidarme y de evitar a toda costa el dolor que la situación misma me causa. Me pone incomoda que me llamen “Fiore” o “princesa” o hasta “preciosa” porque me recuerda a alguien que ya no está y no porque no quiere, sino porque lo obligaron. Ni siquiera estoy enojada con la persona que lo hizo, estoy enojada con la situación misma, con el hecho de que muriera y yo no tuve chance de decir adios, de decirle que lo amo mucho más de lo que pensé.
No entiendo como los peores años de mi vida han sido también los mejores. He aprendido que las enseñanzas siempre están y uno no las escoge per se pero si decide si las aprehende y las lleva cerca siempre. He aprendido y me he sumergido en mí, en lo que me mueve y en mi esencia. He podido cambiar y crecer a partir de y como la vida es el ya, puedo decir que el presente es el regalo más grande que he aprendido apreciar. He aprendido que todas esas frases trilladas son REALES y solo se volvieron trilladas porque las personas las repiten sin interiorizar realmente lo que quieren decir. “Todo eventualmente llega a estar bien”, “De todo se aprende”, “Está bien no estar bien” etc. Si, en el largo plazo todo llega a estar bien pero no porque todo en la vida se alinee y esté como queremos, sino porque a pesar de la situación, estamos bien. Cuando el significado de la felicidad la reducimos a tener y obtener, limitamos nuestra vida a experiencias específicas. Sin embargo, cuando redefinimos la felicidad a “tener una vida rica, completa y con significado” y hacemos cosas acorde, nos damos cuenta que realmente la vida es más que lo que aparentamos o poseemos. (Ok, yo estudio economía y SÉ for a fact que el mundo nos ha hecho creer que la riqueza viene de TENER cosas que podemos VER y TOCAR y que el poder adquisitivo y blah) PERO la riqueza que más <llena> es la que no podemos tocar, la que no podemos medir, la que está DENTRO de nosotros. La verdadera riqueza está en nuestra experiencia en este planeta, en lo que podemos transmitir, en nuestra humanidad pura. He aprendido sobre la empatía y sus aplicaciones DIARIAS, pero sobretodo, he aprendido sobre el amor. El amor propio, el amor genuino, el amor que nos mueve a todos. (Todo esto porque me he encontrado con todo lo que NO es amor). He aprendido sobre la importancia de ser concientes, being aware de todo lo que hacemos y nos rodea. AQUÍ es cuando el <numbing it out> deja de funcionar. Ya no se despersonaliza la perdida, se hace propia and you just deal with it. Mucho tiempo hablé de Gibran de la manera más cruda que podía para ver si así convencía a mi cerebro que mi hermano SI se murió, que lo dejara de esperar, que lo dejara de buscar. Y mi cerebro solo estaba doing his best para cuidarme de sentir la verdadera pérdida. Pero bueno, ser conscientes es un proceso (como todo) y es DIFICIL porque en el día a día aunque creemos que estamos, no estamos. Estamos preocupándonos por el ayer, por el futuro mientras el ya es todo lo que tenemos asegurado Y LO PERDEMOS. Además, pocas veces solo <somos>. También es todo un reto porque es admitir lo que somos y donde estamos y probablemente ahí nos demos cuenta que no estamos tan bien como creemos pero HEY, está bien. Solo reconociendo que no estamos bien podemos activamente hacer algo para SI estar bien. La indiferencia nos mata, tal vez no físicamente pero mata nuestra humanidad, mata nuestra esencia. Naturalmente estamos creados para vivir en “tribu” y a lo largo de los años yo perdí mi tribu inicial, a mi familia. Sin embargo, la tribu no es solo la que la sangre nos da, la tribu es la que en el día a día está. Así que si, sentirse solo es NORMAL porque no estamos creados para vivir SOLOS pero las personas no son adivinas y a veces (siempre) tenemos que ser valientes y demostrar nuestra vulnerabilidad y decir “NO estoy bien”. Ser vulnerables nos devuelve la humanidad, nos recuerda que al final, NO somos de piedra y sentimos y sentimos y..sentimos. Truth is, la vida trae dolor, ES PARTE y ESTÁ BIEN. El dolor puede venir por muertes, por perdidas, por expectativas no cumplidas, decepción, etc. Para el dolor inevitable lo que podemos hacer es tener las herramientas para afrontarlo de la mejor manera. La vida se trata de literalmente VIVIRLA y solo se hace cuando uno está ATENTO “de manera intencional a lo que hacemos, sin juzgar, apegarse, o rechazar en alguna forma la experiencia”.
Irónicamente, la muerte me enseñó a vivir.
“It is not the critic who counts; not the man who points out how the strong man stumbles, or where the doer of deeds could have done them better. The credit belongs to the man who is actually in the arena, whose face is marred by dust and sweat and blood; who strives valiantly; who errs, who comes short again and again, because there is no effort without error and shortcoming; but who does actually strive to do the deeds; who knows great enthusiasms, the great devotions; who spends himself in a worthy cause; who at the best knows in the end the triumph of high achievement, and who at the worst, if he fails, at least fails while daring greatly, so that his place shall never be with those cold and timid souls who neither know victory nor defeat.”
“No es el crítico quien cuenta, ni el que señala con el dedo al hombre fuerte cuando tropieza o el que indica en qué cuestiones quien hace las cosas podría haberlas hecho mejor. El mérito recae exclusivamente en el hombre que se halla en la arena, aquel cuyo rostro está manchado de polvo, sudor y sangre, el que lucha con valentía, el que se equivoca y falla el golpe una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y sin limitaciones. El que cuenta es el que de hecho lucha por llevar a cabo las acciones, el que conoce los grandes entusiasmos, las grandes devociones, el que agota sus fuerzas en defensa de una causa noble, el que, si tiene suerte, saborea el triunfo de los grandes logros y si no la tiene y falla, fracasa al menos atreviéndose al mayor riesgo, de modo que nunca ocupará el lugar reservado a esas almas frías y tímidas que ignoran tanto la victoria como la derrota”.
Theodore Roosevelt, 1910.
