Humilde, eres más genial.

A la sabiduría se llega desde la vulnerabilidad. Tu orgullo, tu mayor enemigo.

La sabiduría es la suprema vulnerabilidad a lo verdadero.

Sólo cuando nos sentimos vulnerables estamos abiertos al cambio. Sólo cuando estamos lejos de nuestra zona de comodidad podemos decidir revertir una situación, cambiar nuestra actitud y ceder, cuando el escenario ya es insostenible, cuando ya no da para más… El ser humano tiene una mente compleja, mientras más adulta, más compleja.

La sabiduría está muy relacionada con la humildad. La soberbia, por el contrario, nos hace aferrarnos a nuestras paradigmas, prejuicios o ideas preconcebidas, evitando cualquier transformación.

¿Qué tan flexible es tu mente? Te quedas siempre con la primera impresión? ¿Qué tan adaptable eres realmente? ¿Tu mente se distrae rápido y pierde el foco? o bien, está alineada firme junto a la imaginación productiva y es libre de construir cosas interesantes?

La sabiduría no es un estado, es un proceso, un aprendizaje continuo; que jamás finaliza, y para ello, es necesaria una actitud de apertura, que sólo se produce cuando uno actúa con humildad, deja de obsesionarte con el pasado o futuro: Observa y construye el presente. Enfócate. Te queremos aquí y ahora.

Entrena inteligencia, adquiere asombro. Brilla.