El Alquimista de la Garra

Una historia fascinante sobre la amistad y la fantástica aventura que tendrán que sortear Edmund Ulric y su fiel amigo Snowflake para comprender los misterios que planean separarlos.

1. Donde nuestros caminos se unen

Esta historia yacía perdida hace muchos siglos atrás, pero aún recuerdo como todo es que comenzó.

El pueblo era Haimbrook, lugar fantástico de muchas familias relacionadas con misteriosas creencias antiguas, una de ellas la alquimia. De entre todas estas familias nuestra historia se centra en la familia Ulric. Esta familia tenía un gran legado de alquimistas famosos uno de ellos fue incluso muy cercano a Nicolás Flamel.

Albert Ulric era un hombre de carácter difícil, se decía que logro hacer varias transmutaciones alquímicas prohibidas y que incluso pudo convertir a un demonio en hombre, pero más allá de esas historias, Albert, era un padre amoroso que gozaba compartir enseñándole todos sus secretos en la alquimia a su menor hijo Edmund.

A pesar de que el pueblo de Haimbrook era un lugar pacifico, esto no significaba que los lugareños no supieran pelear, en especial para protegerse del ataque de los Cruzados, una facción extremista que consideraba las prácticas de la Alquimia como una afrenta a Dios.

Era una época difícil, prácticamente el pueblo entero sobrevivía de la alquimia, sin esta práctica, casi todos estarían muertos de hambre, debido a la gran y constante guerra entre los diversos pueblos y la guerra contra los Cruzados.

En medio de todo este caos, Albert Ulric, se aseguró de darles un futuro a sus hijos, ya sea como alquimistas o como también carpinteros, debido a que si se diera el caso, aprender una profesión tan mundana no sería nada malo dependiendo de las circunstancias en las que estas se den.

Cierto día en el que Edmund y su padre salían a conseguir algo de leña para trabajar, vieron un charco de sangre que marcaba un camino, como si una especie de criatura estuviera herida y perdiendo mucha sangre. Edmund, como todo un curioso decidió seguir el rastro para ver hasta donde llegaba. Grande fue su sorpresa al ver que había una gran lobo huargo herida en el pecho. La sangre era abundante, la herida era de muerte, pero claramente se podía distinguir que fue hecha por la espada de un templario cruzado.

Edmund se acercó y vio que la pobre huargo estaba sin vida, tenía los ojos blancos y la lengua fuera del hocico, pero al acercarse más vio que algo se movía en su vientre. Rápidamente cogió su cuchillo y con mucho cuidado abrió el vientre de la huargo muerta. De pronto, unas patitas pequeñas comenzaron a salir y luego una pequeña cabeza, era un cachorro huargo. Cogió unos trapos de su mochila y lo envolvió para cobijarlo, luego lo abrazo y antes de que pudiera darle un beso, su padre, Albert, cogió una daga y la coloco en el cuello del pequeño carrocho, para matarlo. Edmund con la voz llena de furia y tristeza le suplico a su padre que no lo matara, que él lo cuidaría, Albert solo atino a tirarle el cachorro de vuelta con las palabras, “te estas llevando una responsabilidad mayor de la que deberías”, Edmund nunca comprendió bien que quiso decir su padre con eso, pero igual no le importó porque ahora tenía un compañero fiel, un pequeño cachorro huargo que pronto sería un gran aliado.

Pasaron algunos meses y el pequeño cachorro ya era casi un huargo adulto, y es que esta raza mítica de lobos, crece mucho más rápido de lo que lo harían otras razas de lobeznos. Edmund quien en adelante seria solo conocido como Ed, se había vuelto muy hábil con la carpintería y casi tan bueno con la alquimia como su padre.

Algunas cicatrices atrás, su padre ya había empezado a enfermar de tantos enfrentamientos contra los templarios cruzados. Quizás fue porque el pueblo estaba cansado de vivir con miedo o quizás porque efectivamente era justificado; pero se convocó a una asamblea para decidir si participarían en la guerra para finalmente exterminar a los cruzados.

Por mayoría se decidió que quien quisiera pelear podría unirse a la guardia real de Merlín, una antigua orden del reino fundada muy atrás en tiempo del Rey Arturo.

Albert, se despidió de su familia, en especial del joven Ed, quien ahora estaría a cargo de llevar las riendas de la casa, dado que su hermano mayor Benjamín falleciera meses atrás cuando aún llovían copos de nieve blancos y no grises por las casas quemadas por los cruzados.

2. La maldicion del nuevo adios

En medio de todo este alboroto por la guerra, partieron Albert y otros grandes guerreros alquimistas, para tratar de equiparar las cosas para el reino, dejando el pueblo de Haimbrook a manos de los más jóvenes y unos cuantos viejos que a duras penas podían ponerse de pie.

Pasaron varias semanas desde que los grandes, que era como así se les decía a los alquimistas de mayor poder y conocimiento, dejaron la aldea para marchar en la guerra, y Ed se dedicó a trabajar en su carpintería haciendo desde muebles hasta pequeñas cosas como jarras, copas y hasta armas de madera, solo en caso de que pudiera ocurrir algo.

Así como quien llama a las desgracias, Ed y su fiel huargo Snowflake, salieron de los terrenos seguros del pueblo para tratar de ver que ocurría más allá de los limites seguros y aventurarse a encontrar alguna que otra cosa interesante para llevar al pueblo.

De pronto fueron emboscados por un grupo de no menos de 6 templarios cruzados, que al ver al joven Ed, no pensaron en atacarlo para purificarlo de sus crímenes en contra de Dios.

Ed, no vacilo en usar la alquimia para crear alguna clase de distracción y poder escapar de vuelta a Haimbrook, pero antes de que pudiera hacer algún circulo de transmutación, Snowflake se fue contra los feroces templarios para defender a su amo, y en medio de la pelea recibió un espadazo en el lomo, tal cual lo recibió su madre y como lo recordó Ed, el día que nació su joven huargo. Ed, con lágrimas en los ojos, intento defender a su joven cachorro pero antes de que pudiera hacer algo, sintió como una hoja de acero atravesaba sus pulmones, haciendo que su vista se nublara cayendo al piso donde la sangre era tanta que la muerte de ambos era algo seguro.

Por suerte, Ed no había perdido del todo el conocimiento, y con las pocas energías que le quedaban, dibujo con su sangre un circulo de transmutación humana, uno con símbolos prohibidos que su padre le enseño hace mucho tiempo atrás, pero que nunca entendió para que servía, Con esperanza de que fuera alguna clase de medio para curarse cogió el cuerpo de su fiel amigo Snowflake, casi sin vida y lo abrazo con mucho amor, como diciéndole adiós. Juntó sus palmas hizo unos canticos y de la nada un rayo de luz cayó sobre el circulo de transmutación donde Ed, finalmente perdió la conciencia.

Algunos días más tarde, Ed, despertó en una cama que no reconocía, trato de levantarse pero la voz de una joven enfermera lo impidió. “Haz tenido una contusión, debes descansar”, decía esa joven mujer, que tenía una mirada de paz. De pronto Ed, se dio cuenta de que ya no estaba en el bosque, así que lo primero que vino a su mente fue, Snowflake, por lo que le pregunto a la joven señora que es lo que había ocurrido, pero antes de que pudiera decir algo, la señora salió y entro un hombre robusto, notablemente se trataba de un emisario del rey. Este hombre se llamaba Abigor, un hombre de semblante serio, pero que en camino hacia el palacio real, encontró el cuerpo desnudo y herido de Ed en medio del camino del bosque. A Ed le pareció extraño, porque lo último que recordaba fue que estaba en el bosque pero muy lejos del camino, además de las miles de preguntas como por ejemplo ¿dónde estaba Snowflake?, ¿aquello de la transmutación humana fue real o solo un sueño?, y también si estaba en el medio del bosque ¿cómo termino en el camino?

Muchas preguntas que tendrían que esperar a una respuesta, porque Abigor tuvo que darle la mala noticia de que Albert Ulric, su padre había muerto en la guerra y que peor su pueblo natal, Haimbrook, había sido destruido por los templarios cruzados. Ed, solo atino a dar un grito desgarrador, el mundo se le había venido encima.

Algunos días más tarde, y algo más recuperado milagrosamente, Ed decidió ir a ver las cenizas de su pueblo, Haimbrook. Al llegar la escena era realmente macabra, cientos de pilas de madera donde habían sido amarradas las personas y habían sido quemadas en la hoguera. Los templarios no tenían piedad, habían quemado vivas incluso a sus hermanitas, las cuales eran unas niñas solamente, quemaron vivas a todas las personas del pueblo.

Ed, sintió como su corazón se partía y un sentimiento oscuro, una rabia que nunca antes había sentido comenzaba a crecer, de pronto podía oír una voz en su cabeza que le decía, “es momento de que ellos paguen por estas atrocidades”, Ed, creyó perder la cordura pero entonces, como breves flashes de memoria, empezó a recordar aquel día donde hizo la transmutación humana, y se dio cuenta de que lo que había hecho era la fusión de almas, donde dos seres se convertían en uno solo. Con horror se dio cuenta de que se había fusionado con Snowflake y todo comenzó a tener sentido. Edmund se había convertido en una quimera humanoide, con el alma mitad humana mitad huargo,

La sangre de la bestia recorría ahora sus venas y la maldición se había pronunciado, Edmund se convertiría en un hombre huargo cada vez que la bestia tuviera control de su cuerpo, y esto sería cuando la luna estuviera en su punto más alto, porque así las barreras del alma humana se debilitarían dejando que el alma de la bestia se apodere de él.

Entonces Ed tuvo una horrible idea, ¿el día que todo esto ocurrió, había luna llena?

3. Oscuros Secretos

Albert Ulric era conocido en casi todo el reino por sus grandes hazañas, pero la que mayor reputación le había traído era la de convertir un demonio en humano. Edmund nunca supo cómo fue que esto había ocurrido, pero sabía que no eran mitos, no después de lo que había ocurrido.

En medio de las cenizas de lo que alguna vez fue su hogar, encontró un cofre bien enterrado en medio de lo que fue su cocina. Edmund quiso abrirlo pero al tocarlo sintió como su piel ardía y tuvo que dar un gran salto atrás. ¿Estará encantado? — se preguntaba él. Pero no era así, el cofre no tenía nada salvo que era de plata. Ed muy pronto se dio cuenta, de que por haber fusionado su alma con un lobo huargo, ahora ya no era puro y ante esto la plata era su debilidad. Se creía antiguamente que la plata era el metal bendecido por Dios, porque los alquimistas sabían que era un metal que repelía la energía maligna, por esta razón las armas de los templarios cruzados, así como sus armaduras, eran de plata.

La sola idea de que ahora era vulnerable ante los templarios cruzados, alteró severamente a Ed, cogió una madera del suelo y rompió el seguro del cofre de plata y con el dolor en sus manos, abrió el cofre. El humo de las llagas no era nada comparado con el sufrimiento de su familia en el fuego de la hoguera de esos asesinos cruzados.

Dentro del cofre no habían solo papeles, sino también pergaminos, Ed supo de inmediato que estos pergaminos tenían la respuesta para salvarse de la maldición que había desatado sobre él.

No tardó en darse cuenta de que quizás lo de la fusión de almas no era enteramente su culpa o de que quizás no era la voz de Snowflake la que oía en su interior. En los pergaminos, Albert, el padre de Edmund, contaba cómo había logrado convertir al demonio en humano. El proceso fue conocido como fusión de almas, la misma técnica que Ed utilizo consigo mismo y con su fiel cachorro Snowflake. Albert, describía en los pergaminos que para vencer al demonio tuvo que sacrificarse así mismo y fusionarse con él. Por desgracia los demonios no tienen almas, así que es por eso que esto no dio resultado, sin embargo el demonio maldijo la sangre de Albert. “Tu próximo hijo varón llevará sobre él la marca de tu osadía, mortal” — le dijo el demonio a Albert, “cuando él tenga edad suficiente se convertirá en aquello que tanto detestas un demonio”.

Edmund no pudo creer lo que leía, ¿él estaba maldito por un error de su padre?, ¿acaso la voz que oía dentro era la del demonio mismo?; pero antes de que pudiera seguir atando cabos sueltos, recordó algo importante, su propio padre le dijo, “usa esta técnica cuando sientas que la luz en tu interior se agota y las sombras se apoderan de tu alma”, ¿se refería quizás a que se estaba tornando en un demonio? ¿pero entonces que ocurrió con Snowflake?

Las preguntas que antes eran muchas ahora eran mucho mayores y lo peor es que no había nadie que pudiera contestarlas, a menos que fueran los alquimistas de la orden de Merlín. Ed supo que tenía que hacer y tomó un largo camino hacia la capital del reino, Avalon.

4. Grandes Esperanzas

Desde lo lejos se vislumbraba un reino majestuoso, el castillo del antiguo reino era simplemente avasallador, durante su larga caminata Ed no podía contener el aliento al ver la imponencia de todas aquellos muros de piedra tallados, y las estatuas enormes de aquellos guerreros que dieron su vida para proteger el reino. En la entrada de la ciudad estaban unos guardias armados con armaduras y espadas de plata, por lo que Ed, sintió cierto temor de ser tocado por ellas, así que sombrío intento pasar desapercibido.

Ed llegó al mercado de los hechiceros, un lugar misterioso que parecía tener vida propia. Era un lugar místico, velas flotando por los aires, escobas barriéndose el suelo solas, incluso los animales actuaban algo extraño, los roedores tenían un caminar un tanto diferente a lo acostumbrado, eran como pequeñas personitas, incluso a Ed, le pareció que podían hablar.

Antes de que pudiera distraerse más con toda aquella locura, Ed encontró la guarida de la Orden de Merlín. Cuando ingreso hacia las catacumbas, sintió débil, como si algo le extrajera la vida. Era el encantamiento de protección que los alquimistas utilizaban para repeler la maldad dentro de su sacrosanto hogar. Un alquimista vio al joven Ed, y le dio una poción extraña. Ed atino a tomarla para luego poner cara de asco, “que rayos era esa cosa”- exclamó asqueado. El alquimista le dijo “jugo de mandrágora virgen” — con una sonrisa burlona, y luego pregunto “¿qué haces aquí muchacho?”. Estoy buscando ayuda, tengo un problema y creo que aquí puedo encontrar la respuesta. Edmund se tomó el tiempo de hablar de todo con los alquimistas del lugar, pero reinaba un silencio, un murmullo imperceptible; pero luego mucho más silencio.

“¿Y bien?, ¿pueden ayudarme?” — dijo Ed con mucha impaciencia, los alquimistas atinaron a mirarlo a los ojos y decirle “me temo que la única solución es que mates al huargo”.

Ed pensaba en su mente ¿qué mate al huargo?, luego dijo en voz alta, “pero si yo me fusione con el huargo”, la cabeza de Ed tenía más preguntas todavía.

Los alquimistas le explicaron que lo que había ocurrido era efectivamente la fusión de almas, pero como Ed no tenía un alma, por la maldición que causó su padre varios años atrás, su tierno Snowflake ahora estaba imbuido con la pestilencia demoníaca, lo que le daba vida eterna a menos que sea asesinado por aquel que lo maldijo con una vara de plata.

De nuevo todo aquello que Ed creyó saber, fueron solo mitos, no solo había perdido todo sino que ahora ¿tendría que matar a su mejor amigo?, la vida era injusta pero antes de que pudiera asimilar esto, los alquimistas le dijeron. “Es posible que Snowflake te hubiera dado un poco de su alma a cambio, es decir que posees la mitad de la vida de ese huargo, cuando él muera tu morirás”.

Todo esto fue demasiado para Ed, después de todo solo tenía quince años, tan joven y con una carga tan pesada. Matar a su mejor amigo, pero si lo hacia moría él, y la maldición pero si no hacía nada, Ed sería un demonio, la vida apestaba en ese momento. Una idea, era solo lo que Ed necesitaba, una idea para salvarse, y así como tuvo la idea de la fusión de almas, Ed tuvo otra idea.

Corriendo fue a buscar a los alquimistas, y en cuanto los vio les dijo “¿existe la forma de dominar mi maldición? ¿puedo usar algún encantamiento para liberar a la bestia? — dijo atolondrado con algunas lágrimas en los ojos. Los alquimistas dijeron, “muchacho todo es posible, pero ¿para qué querrías tú liberar a la bestia? ¿qué tienes planeado hacer en esa cabecita tuya?

Ed guardó silencio hasta que los alquimistas le enseñaran como dominar su maldición. Pronto Ed tendría el poder de dominar a la bestia para cobrar venganza por su familia y después solo después, se encargaría de sus asuntos pendientes.

Algunas noches después, Ed subió a lo alto de la torre de los hechiceros y maravillado con el paisaje sintió que su futuro era prometedor, sintió esperanza, pero también sintió una fuerza que comenzaba a brotar, de pronto sus ojos se posaron en la sombra que hacia su cuerpo y con premura se dio cuenta de que esa misma noche había luna llena.

Ed se estaba convirtiendo en un hombre huargo o lo que localmente se conocía como hombre lobo. Sus manos, sus pies, su cuerpo se llenó pronto de pelos por todas partes. Una figura aterrorizante marcaba la plaza con su sombra, era la sombra de Ed que caía sobre la pileta del centro de la ciudad. El aullido que emanaba de él era para declararle la guerra al viento a los templarios cruzados, sus días de masacre estaban contados, porque finalmente Ed, había logrado dominar su maldición y atrás había quedado, aquel niño inocente, ahora era mitad hombre mitad bestia quien tomaría partido en el conflicto.

A la mañana siguiente Ed se despertó y recordó todo, sin el entrenamiento de los alquimistas Ed hubiera causado daño, mucho daño pero como logro dominar su maldición, Ed ahora sabía que podía usar su desgracia como un arma de justicia y llevar con honor su desgracia a la guerra. En otro lado del reino, muy cerca de las ruinas de Haimbrook, una figura sombría merodeaba por ahí. El antiguo mejor amigo de Ed, Snowflake había sobrevivido, tal como los alquimistas de Merlín, dijeron, y ahora compartía la maldición. De pronto se pudo ver la sombra de Snowflake sobre una pared tornándose en la sombra de un hombre. Snowflake había tomado forma humana con unos grandes ojos rojos, y una risa maligna aventuraba que nada bueno se traía entre manos.

5. Las Garras de mi Alma

La madre de Snowflake fue asesinada por los cruzados, el pobre cachorro estuvo dentro del cuerpo de su madre putrefacto por algunos días, cuando casi estaba muerte, fue rescatado por Edmund, sin embargo, el daño estaba hecho, a excepción de Edmund, Snowflake odiaba a todos los seres humanos, los consideraba viles y ahora que era uno de ellos, pensaba aprovechar esa situación para tomar venganza. Como llamarse a sí mismo como Snowflake ante los humanos ciertamente sería sospechoso, por esa razón fue que adoptó la identidad del hermano fallecido de Edmund, Benjamín Ulric.

Con planes de vengarse, Benjamín, de ahora en adelante, Ben, buscaría unirse a los cruzados para estudiar cuidadosamente su organización y poder elaborar un plan perfecto que pudiera llevar a cabo la destrucción de aquella organización. Ben podía usar un poco de la alquimia que pudo robarle a Ed, pues al compartir parte de su alma, tenía varias de sus habilidades. En tanto en Avalon, Ed, se recuperaba de la pelea que tuvo con su viejo mejor amigo, sin embargo, aquella noche también habría luna llena y para evitar que algo desafortunado ocurra, los alquimistas de la orden de Merlín tuvieron que encerrarlo en una celda en el calabozo. Los gritos desgarradores del joven pronto se volvieron aullidos en tanto la luna seguía su ciclo. El pelaje de Edmund era marrón, por lo que sería fácil escabullirse en medio de la noche, y prácticamente nadie lo vería. Por el contrario, el pelaje de Benjamín era blanco, así que las únicas oportunidades de pasar desapercibido serian de día y cerca de la nieve. Ben no odiaba a Ed, pero no permitiría que su venganza no se llevara a cabo, en cambio Ed, no quería que su amigo se convierta en un asesino.

Cierta noche en el calabozo, Margarita una dulce niña de tan solo 13 años, iba a visitar a su abuelo, que días atrás fue llevado ahí por robar unos panes para comer. La pequeña curiosa, se acercó a la celda de Ed para tratar de ver quien estaba dentro, pero Ed salto ya convertido en lobo, y la pobre niña se fue al suelo del susto y se golpeó la cabeza. Al ver eso Ed recupero brevemente su conciencia, forzó la cerradura, con su gran fuerza, y tumbo la puerta a un lado, se acercó donde la pequeña y empezó a lamerle la herida, lo que la despertó. Al ver al gran lobo sobre ella, la pequeña estaba aterrada, entonces Ed, se hizo atrás y puso su cabeza sobre sus piernas, y comenzó a llorar, la pequeña vio como gotas caían de los ojos del gran lobo marrón y solo atino a acariciarle la cabeza.

Los dos pronto se quedarían dormidos, y durante la madrugada, Ed volvió a su forma humana, por supuesto, estaba completamente desnudo. Al salir el sol, la pequeña vio al joven muchacho desnudo sobre ella y comenzó a gritar pidiendo ayuda. De los gritos dos guardias bajaron a ver que sucedía y encontraron al joven alquimista desnudo durmiendo sobre la niña. Margarita se tapaba la cara para no ver al joven, pero, no pudo evitar notar su gran descendencia aria, y los guardias pronto escoltarían a la muchacha fuera de los calabozos en lo que Ed se terminaba de vestir.

En ese momento la niña recordó haber visto un gran lobo marrón en las celdas, pero Ed solo atino a sonreír y eso hizo que ella se sintiera enamorada de aquel joven de cabellos claros.

6. “continuará”…

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