El Viejo y la Niña

Un cuento corto intenso y algo extravagante, lleno de misterio y romance en un sentido no convencional.

1. La Cafetería

Finales de la década de los años noventa, un hombre de veintidós años entra con una niña de catorce a una cafetería familiar. Nadie se percata de su presencia, a excepción de un hombre viejo en una esquina. El joven y la niña se sientan en una mesa frente a frente, piden un postre, la niña pide un banana split. El viejo los sigue mirando analíticamente desde su esquina.

De pronto, la niña, coge la banana de forma sugerente y mientras el viejo observa la escena, el joven no se da por aludido y sigue tomando su café. La niña se levanta y se sienta al costado del joven. La atención de la gente comienza poco a poco a centrarse en el hecho.

La niña mira al joven a los ojos, y luego le roba un beso en los labios, el joven responde dándole otro beso apasionadamente. Todos en la cafetería quedan anonadados con la escena, para luego llamar al gerente para dejar constancia de su desagrado; pero antes de que pudieran decir algo, el joven y la niña salen del local, dejando pagada la cuenta y con propina extra. El viejo se levanta de su esquina y trata de llamar a la policía, cuando sale de la cafetería, una densa niebla hace que la silueta de la pareja se pierda en el horizonte. El viejo quiere regresar a la cafetería; pero grande es su sorpresa cuando ve que no hay nada detrás de él. No hay cafetería, no hay nada de nada.

El viejo siente los pies húmedos y quiere mirarlos; pero no logra ver nada más que una sombra que lo empieza a envolver. El viejo siente deseos de apoyarse en algo, sin pensarlo se apoya como si estuviera frente a un lavabo. El viejo cierra sus ojos y al abrirlos ve un lavamanos con el agua corriendo, derramándose por el piso. Poco a poco levanta la mirada y ve en el espejo, que él es el joven que vio en la cafetería. Entonces ¿quién era la niña de la cafetería que lo estaba besando con tanta pasión?

¿Un recuerdo erótico de algún momento de su vida, quizás?, las preguntas se formaban en su mente como un retorcido juego de adivinanzas. ¿Aquello que había vivido, realmente sucedió alguna vez?, quizás la pregunta más importante sería, ¿dónde estaba y que le había sucedido?

2. Dejavu

La mente nos juega bromas de mal gusto, muchas veces tenemos que tratar de interpretar sus caprichos y pues para Will las cosas eran muy difíciles. Había tenido una experiencia sobrenatural que no tenía sentido. Buscaba una explicación, ¿el viejo era él? , ¿conocería a una niña de 14 años? Preguntas y más preguntas que no encontraban una respuesta todavía.

Pero al poco tiempo de aquello, recibió una llamada telefónica, era su hermana, al parecer su madre había enfermado y estaba grave.

Will salió con prisa y subió a su coche para coger el primer vuelo disponible a Lisboa.

El tráfico era terrible, había habido un accidente y pues eso retrasaba a los autos que ansiosos querían salir de ahí. Sin embargo mientras Will pasaba cerca de un taxi, vio una figura que le pareció familiar. Sin darle la atención necesaria siguió su camino al aeropuerto.

En el terminal de embarque, hizo sus chequeos y cuándo se iba chocó accidentalmente con una señora, detrás de ella estaba ella, la niña de su visión. Se miraron fijamente los dos, pero antes de que pudiera decir nada, la señora cogió a la niña del hombro y la separó de ahí. Mientras se alejaban ambos se lanzaron miradas furtivas como diciéndose, “yo te vi”.

Sin esperanza de volverla a ver, el cogió su asiento cerca a la ventana y se quedó pensando en ella. Pero grande sería su asombro cuando quien dice, ella aparece en el avión, pero estaba sola, al parecer iba en el mismo vuelo que Will, pero lo que es más increíble es que estaba sentada a su lado.

Él la ayudo a guardar su mochila y le preguntó, ¿prefieres la ventana? A lo que ella respondió, “si gracias”.

Empezaron a hablar y le dijo su nombre, “me llamo July”- dijo con un poco de rubor en las mejillas. Pero antes de que William pudiera decir algo, ella le dijo “te vi en un sueño”, así supo Will que lo que le había pasado no fue algo al azar, sino el destino.

3. El Barrio

Will y July, empezaron a conversar sobre su sueño, al parecer ambos habían tenido uno parecido pero en la versión de July, había visto a Will en un parque mirando una rosa, mientras una pileta con la forma de un ángel hacia pipí en lo que un anciano caminaba hacia atrás con rumbo a una de las banquetas cercanas a donde Will estaba sentado. En el momento en que el anciano se sentaba y este se giraba para hablar con Will, en su lugar estaba sentada July. Un sueño tan extraño que carecía de explicación racional. Después de un breve lapsus de silencio, Will y July se hicieron muy cercanos, habían hablado durante todo el vuelo; pero había una realidad que afrontar. No volverían a verse quizás en mucho tiempo debido a que July todavía tenía 14 años y Will tenía 20 y una vida por delante. Sin embargo como dije, el destino es más cruel de lo que ellos esperaban.

Will vio en la salida que su hermana lo esperaba y antes de que July se fuera, le preguntó a donde iba. Ella le dijo que iba a la zona de Mafra y el corazón de William se alborotó de la emoción, a lo que le dijo a donde estaba yendo él. Increíble como parece, la dirección de Will era a solo dos casas de donde July estaba por llegar. Subieron al coche y mientras Will veía a su hermana con un rostro de incertidumbre y al mismo tiempo recriminación, July comprendió que lo que estaba pasando estaba escrito como si se tratase de un capricho de los dioses.

Llegaron al barrio y se separaron por el momento pero pronto volverían a reunirse, sin que pudieran hacer nada para evitarlo. La madre de Will estaba muy grave y su condición empeoraba. La tía de July, era muy amiga de ella y le pidió a su sobrina que le llevase una sopa medicinal que ella conocía muy bien. July salió rumbo a la casa de Will. A este punto estaba bien claro que aquí había algo muy raro. Demasiadas coincidencias como para hacer a un lado el hecho de que quizás esto podría no ser solo cosa del destino, sino también intervención de fuerzas sobrenaturales, o solo un plan muy bien elaborado de un par de mentes maestras.

4. A Namorada Infantil

Fazia muitos anos desde que William havia saído de casa. Foi depois da morte de seu pai, com quem tive muitos problemas em sua juventude. O pai de William bebeu e, por vezes, se tornou violento, por essa razão, não se davam bem. Um dia, bebeu demais e quando ele deixou o bar foi atingido por um trem. Foi um acontecimento trágico que surgiu no noticiário local. Will não poderia dizer adeus a ele e, embora eu tinha sentimentos mistos, era seu pai. Seguindo essa Will, ele pensou em ir para a América para olhar para o futuro.

Cuando Will vivía en Lisboa, tenía una mejor amiga Martina, que tenía la misma edad que él. Se conocieron en un playground cuando eran muy niños y desde entonces jugaban juntos, de hecho sus madres bromeaban con que algún día se casarían y harían una familia feliz. Sin embargo, el destino era cruel, y pues a los pocos años, a los 8 para ser exactos, a Martina le detectaron leucemia. Esta enfermedad que te consume y termina por extinguir tu vida. Will no sabía cómo lidiar con este dolor, y además los problemas en casa por el alcoholismo de su padre, era un tormento para él.

El 8 de Marzo del año 1985, Martina murió en su cuarto. Will devastado se sintió a morir y en ese momento en algún lugar del mundo, una niña estaba a punto de nacer.

El destino es muy misterioso; pero si lo piensas bien, cada cosa sucede por una razón. Martina tenía una marca de nacimiento, era con la forma de un unicornio en su hombro izquierdo.

Will y July se estaban haciendo muy buenos amigos, y a los pocos días la madre de Will mejoró misteriosamente, como si la presencia de su único hijo varón la hubiera revitalizado. Ese día en particular fueron a la playa y Will no perdía de vista a July, verla jugar con su hermana y llevarse tan bien con su familia hacia que su amistad se hiciera más y más fuerte.

Will entro a jugar con las chicas y mientras jugaban al voleyball playero noto a lo lejos que un niño se ahogaba en el mar. William corrió como alma que lleva el diablo y nado para rescatarlo, sin que nadie pudiera evitarlo July corrió rumbo al mar también para ayudarlo. Entre tanto alboroto el niño sin querer le dio un golpe a July y ella quedo inconsciente. Will puso al niño en su espalda y cogió a July por el brazo. Dejo a salvo al crio en la arena y cuando pretendía ayudar a July a reincorporase noto algo que lo dejó petrificado. July tenía una marca en forma de unicornio en la espalda, aproximadamente a la altura donde estaría su corazón.

En ese momento Will supo, que conocer a July no fue algo fortuito, sino que había sido el destino que estaba tejiendo sus caprichosos hilos alrededor de ellos dos.

William solo atino a llorar y a abrazar muy fuerte a July, la que sin saber qué hacer, también le dio un abrazo, y en esa playa de Lisboa, dos almas solitarias, que se conocieron años atrás, volvieron a reunirse.

5. Renascence

“Puje, señora puje, ya está por salir la bebé solo debe pujar un poco más” — decía el doctor, mientras que afuera el padre de la criatura estaba hecho un mar de nervios. Unos minutos más tarde salió el doctor, “Señor, felicitaciones tiene usted una hermosa bebita”, era una mañana del año 1985. En ese cuarto del ala de maternidad del John Hopkins, había nacido una bella niña, con cabellos dorados como el sol, ojos verdes y una sonrisa que iluminaba los corazones de quienes la veían, había nacido July.

July era una bebita con mucha suerte, todo el sufrimiento que pudo tener en su vida pasada había sido olvidado. Una nueva oportunidad de vivir se le había otorgado a la otrora dueña de esa alma tan pura y bella. July creció rodeada de mucho amor, en un suburbio neoyorquino donde la vida era tan agitada por el movimiento constante de la gran ciudad que era prácticamente imposible tomarse un respiro. Fiel a sus amigos creció sabiendo que la base para una buena vida son las personas que la ayudan a mejorar. Al poco tiempo tuvo su primer amor, a sus 11 años, un chico que creció en su mismo barrio. Pero el destino intervino y Fred, que era como se llamaba su amigo, se mudó de estado, porque sus padres encontraron otro trabajo en Chicago y tuvieron que separarse.

Cuando July cumplió los 14 años su tía Berenice la invitó a quedarse por el verano en Lisboa. Berenice era la hermana mayor de la madre de July, Esther, quien era Portuguesa y aunque al principio tuvo algunas dudas, algo en su interior le dijo que este viaje era algo que su preciosa hija tenía que hacer.

July, se topó con un chico al que creyó conocer de algún lado, en la fila del aeropuerto sé que le quedo viendo, y aunque cruzaron sus miradas por un instante, ella no dejo de pensar en él. Cuando subió al avión, grande fue su sorpresa cuando lo vio sentado al lado de la ventana de su lugar. Si, se trataba de Will, y aunque July no sabía porque sentía tanta nostalgia cuando estaba cerca de él, lo cierto es que había un secreto que estaba a punto de revelarse.

Will se quedó petrificado de la emoción cuando vio la marca en forma de unicornio en la espalda de July, le dio un abrazo cálido, como si hubiera encontrado a una persona que había perdido. July, no supo por qué pero sintió dentro que una fuerza la hacía querer abrazarlo también.

July, y William se miraron por un instante y a la luz del ocaso, se dieron un beso en los labios, tan largo que pareció una eternidad.

6. La Caja de Zapatos

Al ritmo agito de sus corazones, sus lenguas juntas al fin, las manos de July alrededor del cuello de Will, el beso más largo del universo termino con un sentimiento de culpa. William se percató de que la escena había sido algo incómoda para los que estaban ahí. July solo atino a salir corriendo rumbo al estacionamiento de ahí, con cientos de preguntas en su cabeza ¿Cómo pudo pasar esto?, ¿Por qué me beso? ¿Por qué le bese yo?, ¿Por qué mi corazón late tan fuerte?, preguntas que atormentaban su mente; pero que era incierto si tendrían alguna respuesta.

Daniela, la hermana de William, fue junto a ella y le dijo “oye todo está bien”- con una sonrisa en sus labios, a lo que July solo la miro a los ojos y se dieron un abrazo fraternal.

En la playa Will, solo trataba de comprender por qué esa niña tenía una marca de unicornio sobre su espalda, “¿que era lo que estaba sucediendo aquí?” — era lo que se preguntaba Will sin notar un pequeño detalle, que había dejado escapar en ese momento, Will había tenido una erección por el beso. Cuando Will cayó en cuenta del espectáculo y que las miradas estaban sobre él, se metió al mar de nuevo a esperar que se le calmara aquello. Con el rostro más rojo que un tomate, Will trato de pensar en otras cosas pero aquel beso fue tan intenso que sinceramente la tarea no sería nada fácil.

Esa tarde cosas muy intensas pasaron en aquella playa de Lisboa; ya en el auto y de regreso a casa, Will y July no se miraron en lo más mínimo, y cuando sin querer sus miradas parecían cruzarse, sus rostros se ponían de un tono rosa intenso, que parecían dos rabanitos.

Esa noche mientras July daba vueltas en su habitación como un pericotito que no tiene nada mejor que hacer, Will miraba una caja que estaba a lo alto de su ropero. Se estiró brevemente para alcanzarlo y puso la caja de zapatos sobre su cama. Dentro tenía recuerdos de cuando era niño, y entre ellas la foto de Martina. Will pensó que era importante hablar de esto con July cuanto antes, porque al parecer había la posibilidad de que hubiera dudas y confusiones si el tema no era aclarado, pero también estaba el beso. El beso que seguramente para July sería de una forma; pero que para William entrañaba un misterio, porque se sintió exactamente al único beso que se dieron Martina y él cuando era niños. Para Will fue como volver a besar a su mejor amiga en los labios, fue como si Martina estuviera viva de nuevo, y eso cogió el corazón de Will sin aviso, que para cuando se dio cuenta de lo que pasaba, lagrimas caían sobre la foto de su mejor amiga que al parecer había reencarnado.

Metros de distancia aparte, en la casa de July, algo en su pecho se sentía agobiado, como si supiera que Will no estaba bien. Cogió su polera y salió como alma que lleva el diablo rumbo a la casa de Will. Entró de golpe en su casa, dejando a todos en shock y subió las escaleras rumbo a la habitación donde estaba Will. Cuando July entro vio la foto de Martina sobre la cama y se sintió aún más agobiada, pero lo que la dejo en shock fue ver a Will en una esquina con las muñecas ensangrentadas. Will se había cortado las venas, porque de un momento a otro, las emociones lo embargaban tanto que recordar sus años con Martina y como murió lo deprimió tanto, que dentro de la caja había una navaja. Will se había cortado las venas porque la pena lo abrumaba, July que llegó a tiempo solo atino a gritar para que todos pidieran ayuda.

7. La Feria

Ya en el hospital, Will con mucho dolor en sus muñecas, vio como July se quedó dormida al final de su cama. Esa niña de cabellos dorados y ojos verdes azulados, con la tez más blanca que la leche, no se parecía en nada a Martina que tenía el cabello moreno y piel gitana, así como Will.

Will y July se quedaron juntos aquella noche en ese cuarto del hospital, porque al parecer, sus almas se habían encontrado y ya no volverían a separarse.

Algunos días más tarde y sin previo aviso July miro a Will y le dijo “¿Ya estás bien?” — con una sonrisa en los labios, a lo que Will respondió “si” — con cierta pena, pero para cuando Will termino de responder, una cachetada le hacía retroceder unos pasos. July con ira en sus ojos le dijo “si serás idiota, no lo vuelvas a hacer nunca ok?” — con la mirada llena de furia pero también de amor, Will solo atino a mover la cabeza para expresar su aprobación. Ese día quedo claro, que una joven pareja se había formado, July y Will empezarían a salir con más frecuencia.

A veces le costaba mucho a Will asumir la diferencia de edades con July, por varios factores, como por ejemplo que él medía 1.80m y ella solo 1.64m lo que hacia sus besos algo complicados, porque casi siempre July se colgaba de él, como si se tratara de una pequeña monita en un árbol.

El verano transcurría sin mayores contratiempos, pero el día en el que ambos regresarían a sus hogares estaba próximo. Con todo lo sucedido, Will había dejado su trabajo y July estaba próxima a retornar a la escuela. Ambos vivían en estados diferentes y además, su relación en USA, no será bien vista, eso sin mencionar que a Esther, la madre de July, pareció caerle mal Will, por ninguna razón en particular.

Will pensaba en formas para estar con July, después de todo, no podía sacarse de la mente lo que sintió aquel día en la playa y pues ambos eran jóvenes. William que era algo chapado a la antigua se imaginaba hacer alguna clase de atención, pero luego la culpa de pensar en cosas pecaminosas, según él, lo hacía sentirse mal. July en cambio tenía una idea diferente, ella pensaba volver a esa playa, una noche de luna llena y a solas esperar a ver que sucedía.

William sabiendo que su vuelo sería dentro de dos días solo atino a dejar que el destino hiciera lo suyo, después de todo, fue su culpa que todo esto pasara, así que busco a July y con unos amigos del barrio, fueron todos a la feria.

Habían atracciones de todo tipo, en un lado habían enanos haciendo payasadas, en otro se veían contorsionistas, juegos de tiro al blanco, autos chocones, montañas rusas, era un carnaval de alegría y felicidad. Will y July vieron un juego que les llamo mucho la atención, era el túnel del amor, y como si el grupo supiera que debían irse para dejarlo solo, ellos entraron a un cochecito.

Will casi de inmediato puso su brazo sobre July, la que puso su cabeza sobre el hombro de Will. Todo parecía ir bien, pero hubo un imperfecto y el carrito se quedó atascado en una habitación algo oscura. A duras penas se veía unas figuras románticas con un ángel sobre ellos y un muérdago sobre sus cabezas. Will y July se besaron como en la playa, pero esta vez no había nadie que pudiera interrumpirlos. Will miró a July y supo lo que iba a pasar, sabía que harían el amor, en ese punto ya no habían dudas, ellos se deseaban mutuamente. July lo miró a los ojos sin decirle una palabra como si le dijera “hazlo con ternura es mi primera vez”, lo que Will solo respondió con la miraba, “te amo y así lo haré”. July desabotono la camisa de Will, su pecho lampiño pero firme era lo primero que veía. Sus brazos tonificados por el trabajo duro, le daban una convicción férrea. Will desvestía el pecho de July, y veía sus senos, rosados y tiernos, suaves, su piel blanca combinaba bien con el ambiente de luces rosas y rojas.

Will se terminó de desvestir y también July, lo que cualquiera hubiera dicho una locura porque pensarían que en cualquier momento se arreglaría el juego y alguien los vería, ¿no es verdad?, pero la verdad es que el juego no estaba averiado. Los amigos de Will y su hermana Daniela, organizaron todo para que esto sucediera.

Sería ir demasiado si describo la escena de adentro, por lo que solo diré, que en esa habitación, William y July se hicieron uno y ahora si ya no había forma de que pudieran estar separados uno del otro. Se vistieron, y cuando el juego retomó su curso las cosas no volverían a ser las mismas.

Las horas que restaban para retornar a América, Will se despidió de su madre y su hermana, y junto a July tomaron un taxi que los llevó al aeropuerto. En el taxi, July y Will no se miraron más que para expresar su dolor, por lo que estaba por suceder. Después de lo que había pasado, después de haberse vuelto uno, tener que separarse porque en USA, las cosas no serían aceptadas, no parecía ser algo justo. Will que no quería volver a perder a su media naranja, cogió a July del brazo y fueron a la capilla del aeropuerto. July no sabía que sucedía, cuando llegaron ahí, Will se separó de ella un momento y hablo con un sacerdote que al parecer estaba ahí por casualidad, hablo con el brevemente y regreso donde July, la miró y le dijo “July cuando te conocí sentí algo en mi pecho, luego de todo lo que pasamos, sé que es amor, y no quiero vivir si no es contigo el resto de mis días” — July se sonrojo pero para antes de que pudiera contestar, Will se puso sobre una rodilla y saco un anillo de su bolsillo derecho y le dijo “July ¿quieres ser mi esposa?” — con una sonrisa en los labios, July sin saber que hacer solo atinó a decir “Si, es lo que más quiero”, en ese momento tan bello, se casaron en aquella capilla del aeropuerto y retornaron a América.

Ahora estaban unidos por la eternidad y ninguna ley del hombre podría separarlos, pero grandes retos serían los que tendrían que afrontar de nuevo en aquella ciudad de los Estados Unidos, llamada Nueva York.

8. Llegando a Casa

Durante el vuelo de retorno muchas cosas les venían a la mente, por una parte Will pensaba en lo que tendrían que pasar para estar juntos, si bien estaban casados, las leyes norteamericanas era muy estrictas con situaciones como las que estaban viviendo, Will recordaba la complicada vida del cantante Jerry L. Lewis y los prejuicios de su época y no podía evitar sentirse algo incómodo con la idea de que le llamasen, “robacunas”. Por su parte July, solo pensaba en la noche tan genial que habían tenido en aquella feria. Ideas locas de hacerlo de nuevo en el avión le venían a la menta, algo que jamás hubiera pensado en el pasado, pero ya estaban casados ¿Por qué no? Will en su mundo de adulto con preocupaciones, July en el suyo de locuras adolescentes, ciertamente lo que se les venía no sería nada fácil. Alguno de los dos tendría que ceder, pero ¿quién lo haría? Una situación complicada, pero si todo había salido bien hasta ahora, ¿por qué debería ser de otra forma?, July le dijo sus planes al oído a Will, quien al principio casi de un brinco de su asiento por semejante idea, pero luego recordó que quizás en América las cosas podrían ser un poco más complicadas. July fue primero al tocador del fondo, y a los pocos minutos Will también fue. Se encontraron en un espacio pequeño pero la idea de lo prohibido los estaba volviendo, literalmente locos, claro que para Will, era aún mucho más difícil, siendo tan alto y con semejante paquetito, hacerlo en un baño de avión no era muy romántico, pero al fin y al cabo lo hicieron. Nadie pareció percatarse de lo sucedido. Solo un niño pequeño que jugaba por ahí afuera mientras esperaba que su madre saliera del baño, quien los miro y con una sonrisa parecía adivinar lo que había pasado, Will pensaba (¿pero que cojones?), con algunas risas retornaros a sus asientos, y con esa renovada actitud, estarían listos para lo que fuera a venir llegando a su destino.

En el aeropuerto JFK, Esther la madre de July, estaba al tanto de lo sucedido en Lisboa, su hermana le había contado todo, que al principio no lo tomo de buena manera, pero luego se dio cuenta de que ante el amor no había nada que ella pudiera hacer. Pero ciertamente no se esperaba la noticia que estaba a punto de recibir.

El avión se deslizó sobre la pista al ritmo de los corazones de Will y July, que se dieron un beso apasionado cogiéndose las manos con fuerza, como si temieran que los fueran a separar. Will, sintiéndose culpable, veía las miradas desaprobatorias de todos, mientras que a lo lejos veía al niño que le murmuraba algo al oído a su madre que solo atino a mirarlos con desaprobación mientras se llevaba la mano a la boca. Will se sintió extraño como si ya hubiera vivido esta sensación antes. Era la cafetería todo de nuevo, esto estaba pasando de nuevo pero era la realidad, con miedo miro a su derecha y vio a July como si esta fuera a desaparecer de un momento a otro. Se sentó de nuevo y la abrazo con fuerza para no perderla y cuando alzo la vista, ella estaba ahí, seguían en el avión, y la gente ya se había bajado. Juntos de la mano llegaron a donde estaba Esther quien esperaba con cierta impaciencia. La mirada de su suegra lo mataba, era algo complemente abrumador, pero antes de que Esther pudiera decir algo, July dijo aquello que a Will le costaba tanto decir, “Madre, antes que digas nada debes saber que estamos casados” — dijo July con voz autoritaria, Esther solo vio los anillos en sus dedos y se desvaneció en el piso del asombro.

Algunos minutos después, Esther recuperaba el aliento para verse en una camilla de la posta medica del Aeropuerto, acompañada por su hija, la que le explicaba todo lo que había pasado (sin dar tantos detalles por supuesto), que poco a poco parecía ir tomando una actitud más madura.

Ante lo ocurrido, y además de ser de una familia católica, Esther, no tuvo más remedio que aceptar la unión y organizar una fiesta para celebrarlo. ¿Hubiera sido mucho que no acepte? — se preguntaba Will para sí mismo, ¿Por qué todo estaba yendo tan bien?, en ese punto Will pareció rendirse y aceptarlo, las cosas se dieron así y no habría nada que hacer para cambiarlo..

9. Il Palazzo

Don Pietro Mascherano, un hombre de negocios que tomaba lo que quería y al que nadie le decía nada, era un hombre frío y temperamental. Empezó a amasar su fortuna a los 16 años cuando entró en la bolsa de Nueva York, gracias a un tío de poderosas influencias, creció en medio de una familia de origen napolitano, pero nació en los Estados Unidos de América hacía ya más de 58 años. Frío, rencoroso, arisco y de una presencia que a cualquiera helaría la sangre, tenía una sola debilidad, el amor por su hija. Este hombre tan rígido como las leyes norteamericanas, era el padre de July.

Esther sabía que su marido no entendería razones, sabía que en cuánto las palabras boda y el nombre de su hija se juntarán en la misma oración, el pobre de William terminaría muy mal. Tan increíble como parece el corazón de madre de Esther tenía mucho amor por su hija, la clase de amor que hace locuras para proteger su felicidad, la misma que se dibujaba en el rostro de su hija, cuando Will estaba cerca, parecía justificar cualquier sacrificio. Pero Will pensaba de otra manera, era un caballero algo a la antigua y el necesitaba hablar con el padre de su esposa para pedirle perdón y rogarle su bendición. Ingenuamente pensaba que podría ablandar el corazón en su suegro, que quizás lograría que con el tiempo aceptara lo relación de ambos. Pero Esther conocía bien a su marido sabía que no había forma en este mundo, en que su esposo pudiera aceptar dicha unión.

Will pensaba que si las cosas se habían dado de esta forma había una razón detrás de todo esto, si el destino lo quiso así, lo único que había por hacer, era confiar.

Cuando llegaron a la casa de July, lo primero que notó Will fueron las letras en las rejas de la mansión. Era una mansión enorme, muy grande con tanto espacio que uno se preguntaba de inmediato donde terminaba todo. El auto avanzó varios metros antes de llegar a la entrada, pero antes de llegar, Esther cogió el brazo de Will y le dijo “sé lo que planeas hacer y te equivocas” — con una mirada de preocupación -”espera un poco muchacho quédate en el salón de invitados y no salgas por nada”. Will parecía determinado a omitir la voluntad de su suegra pero un dulce beso en la mejilla de July le hizo comprender que aquellas palabras eran por su bien.

July y su madre entraron a la casa, nadie los esperaba. Will entró después y siguió al mayordomo a dónde su suegra se lo había ordenado.

Pasaron largas horas, Will con algo de hambre pensó en que era lo que había encerrado ahí como si fuera una bestia salvaje, cogió su abrigo y salió rumbo a la cocina a ver si podía encontrar algo de comer, ya era de noche. La cena estaba por ser servida y pues el olor de cerdo asado con manzanas era muy apetitosa. A lo lejos se oía una voz de hombre, era dura, gruesa y áspera, la voz daba la sensación de autoridad y le causaba miedo. Era la voz de su suegro, Don Pietro.

Will imaginó como se daría aquella escena, pensó que al principio Don Pietro reaccionaría mal, pensó que quizás se podría poner violento, pero que no se atrevería a nada en tanto July estuviera ahí para detenerlo, confiaba demasiado en que su esposa, una joven de 14 años podría ayudarlo. Con esos pensamientos en su mente, dio un paso y estaba de pie al frente de la mesa donde hacia el otro extremo se sentaba, en la parte más alejada, Don Pietro. El rostro de Esther y de July, se tornó pálido, como si la sangre se les hubiera ido de la cara. Don Pietro miraba analíticamente a Will, para luego esbozar una pregunta que nadie quería contestar, nadie excepto Will, “¿Y quién carajo se supone que eres tú?, y ¿Qué rayos haces en mi casa?” — dijo Don Pietro con esa voz amenazante. Will trago saliva y le respondió, no sin antes ver en el rostro de July, algo de temor por lo que iría a decir, pero Will la miro con amor, diciéndole con los ojos “te amo y eso es suficiente”. Will se dirigió hacia su suegro para extenderle la mano y presentarse, pero el gesto pareció desagradarle aún más a Don Pietro, quien se puso de pie de inmediato y con una mirada amenazante, replicó “te dije que me digan quien eres joder” — con esa voz gruesa y seria. Will con algo de temor retrocedió unos pasos y cayó al suelo, a duras penas atino a decir “soy su yerno” para luego darse cuenta que fue lo peor que pudo haber dicho en ese momento. Don Pietro miró a Will y pareció calmarse, de la nada empezó a reírse y eso causo confusión en todos, mientras se reía Don Pietro salió del comedor, July corrió donde Will y le dijo “debes marcharte ahora, si mi padre regresa no sé qué pueda suceder” — con preocupación en sus ojos. Will la miro y le dijo “No pasará nada, “no ves que se fue riendo”; pero Will no sabía que la risa era la forma como Don Pietro controlaba su ira, mientras más risa sentía, mas era su furia. En lo que July ayudaba a Will a ponerse en pie, Esther salía corriendo para ver que estaba haciendo su marido, para ver si podía calmarlo.

Sin embargo, aunque no se podía lo que ocurría, solo se escucharon ruidos de vidrios rotos y gritos de enojo. Will y July fueron a ver qué pasaba y vieron a doña Esther con una herida en la cabeza, al parecer el forcejear con su marido, se cayó y se lastimó levemente. Don Pietro con un bate de béisbol alzó la miraba para ver a Will y corrió hacia él.

Will y July corrían pero July no quería hacerlo, ella pensaba que su padre entendería si ella le explicaba las cosas, pero sin darse cuenta, el mayordomo los sorprendió y cogió a Will del brazo para que las mucamas se lleven lejos a July. Will gritaba el nombre de su esposa, “¡July!” y lo mismo ella, en ese momento llega Don Pietro y coge el rostro de su hija y le dice “Me has decepcionado mucho, hablaremos luego” y alza el bate hacia Will, sin nada que hacer para evitarlo, Don Pietro le propina una tremenda golpiza, aunque el muchacho era joven, termina con el brazo izquierdo, al igual que varias costillas completamente rotas. July logra escaparse para ir a por Will y lo ve arrastrándose en un charco de su propia sangre, solo balbuceando “yo la amo”; pero esas palabras solo hacen enojar más a Don Pietro.

July grita desesperadamente “¡YA BASTA DEJALO EN PAZ!”, Don Pietro se voltea hacia su hija y la mira con desagrado, se prepara a decirle algo pero antes de que pueda hablar, el sonido de un disparo retumba en toda la habitación. Era doña Esther, había recuperado el conocimiento y le había disparado a su esposo en el pecho. Se acercó donde su marido y lo miro a los ojos mientras el viejo estaba sobre el suelo anonadado por lo sucedido. Esther solo atinó a decirle esto “No puedo creer que me haya enamorado de tal mounstro, eres un ser frio y despreciable, te permití ser así porque creí que cambiarias, pero si haces llorar a mi hija, te mataré” — palabras como navajas terminaban por caerle a Don Pietro como un balde de agua fría, el miró a su July y la vio abrazando sobre su regazo al joven muchacho al que le había dado, minutos atrás, una paliza salvaje. Pero antes que admitir que su esposa tenía razón, Don Pietro cogió el arma en las manos de Doña Esther y se disparó. Fue un tiro directo al corazón. Esther no tuvo la culpa, pero sus huellas estaban en el arma, la escena se tornaba en un homicidio. Por más influencias que pudieran tener la cosas no irían bien, Esther miro a July y le dijo, “deben irse ahora, rápido, no hay tiempo que perder, llévate a Will a un hospital y de ahí váyanse de aquí”. Con lágrimas en los ojos July llevó a Will al hospital y se fueron de esa casa. Will veía como esa gran mansión, con todo sus lujos y comodidades, solo eran la fachada de una gran inseguridad y conflictos familiares.

Mientras William perdía el conocimiento, por el dolor y la falta de sangre, solo podía preguntarse, ¿qué pasaría ahora?, sin darse cuenta que lo dijo en voz alta, lo que July respondía “ahora seremos una pareja y viviremos felices juntos”.

10. El Lago

La familia de July tenía una casa en un lago a las afuera de New Jersey, por eso parecía ser el lugar apropiado para esconderse lo suficiente hasta que las cosas se arreglaran. En cama Will se recuperaba lentamente de sus heridas, mientras que en otra habitación July lloraba desconsoladamente, su padre, el hombre que ella más quería, antes que a Will, le había roto el corazón así. En tanto las cosas en Nueva York se normalizaban, los preparativos para el velorio de Don Pietro y las investigaciones policiales avanzaban. El hermano menor de Pietro, Giacomo Mascherano, sería el que tomaría el control de las empresas y sería la cabeza de familia.

Esther despreciaba rotundamente a Giacomo, era un odio mutuo; pero estaba claro que Doña Esther tenía derechos en la familia. En tanto nadie supiera de la forma en que se dieron las cosas, todo estaría bien.

Días más tarde, la salud y los ánimos de la joven pareja mejoraban. Las heridas de Will estaban sanando y aunque tenía el brazo izquierdo roto, ya era prácticamente funcional en parte. Will le dijo a July “después de lo que pasó deberíamos irnos a Lisboa”, July lo miró como diciéndole “no podemos”; pero solo atino a mover su cabeza para decir “está bien”.

La visión de ese lago era algo bello, el invierno ya había terminado y pues aunque los días pasaban y pasaban, la sensación de que las cosas no avanzaban hacia difícil superar lo ocurrido, y sin pensarlo 8 meses transcurrieron desde lo de aquello.

Esther por temor a que encuentren a July y a Will, no les escribía ni les llamaba, estaba convencida que era mejor dejar las cosas así; pero el corazón de July necesitaba de su madre. Por eso Will sabía que debían regresar pronto. Will cogió el coche y mientras July dormía en la parte posterior, regresaron a New York. A lo lejos Esther vio el coche y salió desesperada hacia ellos como diciendo “no, no regresen”; pero era tarde, Will había traído de regreso a July, la miró y vio a Doña Esther “ella puede vivir sin mí, pero jamás podría vivir sin su madre”, en ese preciso momento y por la influencias de Giacomo, el hermano de Don Pietro, llegaba la policía para arrestar a Doña Esther; sin embargo Will confesó el homicidio, algo que nadie se esperaba. Para cuando la policía ponía los grilletes en las muñecas de Will, July despertaba y algo desorientada atinó a gritar “NO, ¡NO SE LO LLEVEN!”, con lágrimas en sus ojos, Esther abrazo a su hija, Will le dijo “todo estará bien” pero July le respondió “no puede estar bien, no estaremos bien sin ti, somos los 3 contra el mundo”, Will no lo entendió en ese momento, creyó que July hablaba de su madre, pero luego recordó que semanas atrás July tenía náuseas y mareos, por lo que lo dedujo, July estaba embarazada y era por eso que se sentía así de mal.

11. El viejo y la Niña

Mientras la patrulla se marchaba, July corría detrás gritando el nombre de su amado, “¡WILL! ¡WILLIAM NO NOS DEJES!”- pero las cosas no se arreglarían porque ellos quisieran. Ahora todo se había complicado, Esther sería abuela, July sería madre y Will iría a prisión por el homicidio de Don Pietro aunque él era completamente inocente. Un futuro incierto sería el que le esperaría a la joven pareja, pero el destino sabía bien lo que hacía, y pues un plan para enmendar todo aquello estaba en marcha.

En toda historia siempre hay alguna clase de problema, es lo normal, es como si necesitáramos complicarnos la existencia para darnos cuenta que vivimos una realidad, en este caso cosas no debieron ocurrir pasaron. William o Will no pretendió enamorarse de July, de la misma manera July no pensó en que su vida sería de esa manera. Pero en el juego de la vida, las piezas con las que puedes jugar son las que son y no puedes hacer más que o jugar o ser testigo mudo de lo que ocurre. Will ya en prisión esperaba una sentencia, esperaba o morir en la cárcel o ser ejecutado en la silla. Mientras tanto en la familia Mascherano, las cosas se empezarían a enmendar. Los días pasaban y se convertían en meses, July fue a buscar a su tío, quien la quería muchísimo, para explicarle todo lo sucedido, y aunque él odiara a su madre, Esther, sabía que la necesitaría para el embarazo por lo que le perdonó la vida, además de que fue su propio hermano quien jalara el gatillo. Algunas influencias se movieron para asegurar la libertad de Will, quien no tardó en darse cuenta, lo poderosa que era la familia de July. En la cárcel Will era intocable, al parecer algo había sucedido a sus espaldas que el desconocía completamente.

Esa noche, Will tuvo un sueño, fue la cafetería todo de nuevo, solo que esta vez el viejo era Don Pietro, entonces todo tenía sentido ahora. Se dio cuenta de la verdad, el viejo era Don Pietro y la niña era July, entonces el solo fue la pieza que no encajaba en todo esto. A la mañana siguiente lo esperaba su abogado con los papeles de la liberación. Will salía como un hombre libre y aunque ya habían pasado 4 meses en la cárcel, ver a July con la pancita hinchada, le dio la sensación que su futuro sería maravilloso y que todo ese tiempo allí dentro, no sería en vano.

July tenía ya casi 9 meses, y el bebé estaría próximo a nacer. En el hospital Will llevaba a July a esperar al nuevo miembro de la familia. Will algo nervioso no pretendía volver a separarse de July nunca más por lo que estaría junto a ella durante el parto. Pasaron las horas, mientras el cuerpo de July se preparaba para dar a luz y de un momento a otro empezaron las contracciones. El doctor miraba a July mientras le decía “puje señora puje”, la palabra señora no tenía nada que ver con la apariencia de July, quien ya había cumplido los 15 años. En medio de sangre y varios fluidos, llegó al mundo un hermoso bebé, tan blanco como su madre pero con los ojos de su padre, en ese momento July y Will se miraron y sabían que tenían que hacer, cuando el doctor les pregunto “¿cuál es el nombre del bebé?”, ellos respondieron Pietro.

Parece ilógico pensar que nombrarían a su primogénito como el hombre que les causo tanto sufrimiento, pero ¿quién les podría asegurar que ese mismo bebé, no sería la reencarnación de Don Pietro?, el destino misterioso como es solo atinó a dejar de jugar ese día con esa joven pareja. Estaba claro que el futuro sería todo un misterio, pero que el amor había triunfado sobre tanto egoísmo, sobre las tragedias y sobre el miedo. Will y July tendrían una maravillosa vida juntos y con su pequeño hijo, solo les quedaría mirar hacia lo que debería ser una buena vida. ¿Qué paso con los tres?, ¿Qué pasó con el tiempo? Solo les diré esto, fuimos muy felices, ¡ah! y en caso de que se pregunten, ¿quién eres tú?, solo les diré esto, yo soy el testigo ausente de todo esto, y por supuesto que todo esto lo sé gracias a un diario de mi madre, me pareció que su historia merecía ser contado y en caso que se lo pregunten, ¡Sí! yo soy Pietro De Silva Mascherano, aún soy muy joven para entender bien el mundo; pero si se algo, mis padres y yo somos muy felices y aunque tengo 11 años ya sé muchas cosas, que ustedes aún no, pero les voy a contar un secreto, estoy esperando una hermanita. La vida nunca fue tan bella, y en una ciudad como Nueva York dos almas que se conocieron desde otra época, se unieron a pesar del tiempo, todo por una cafetería donde un viejo y una niña se unirían por siempre en el amor.

FIN

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