La Noche de los Espectros

Un thriller lleno de acción, sexo, pasión y homicidio.

1. Sandra

En medio de esa capa de nieblas que es como un gran manto blanco, que caía sobre la ciudad desnuda, vivía un niño llamado Pedro. Pedro tenía 12 años y era muy alegre, juguetón y todo giraba en torno a su mundo imaginario con carritos de juguete o muñequitos de pelea. Pero la desgracia merodeaba su mundo, como si esperara que el pobre pequeño bajara la guardia.

Pedro tenía una extraña costumbre, buscar chicos y chicas mayores a él para poder jugar. Cuando una maestra le preguntaba, porque no jugaba con niños de su edad, pues él les decía, que no estaban a su altura, que no molaba jugar con niñatos. Algo arrogante con su manera de ser, podía comportarse peor, pero en si Pedro era un buen hijo, aunque como todos los hombres, era imperfecto. Pedro conoció a una mujer bueno, era una jovencita algo mayor para él; pero recordemos que Pedro frecuentaba gente mayor, así que no había tanto royo.

Se llamaba Sandra, y lo trataba como “el peque”. Pedro le dijo que él no era un “peque” y que lo tratara como adulto. La declaración de esa palabra fue la que marcó su desgracia aquel día, ya que aquella zorra llego para lastimarlo. Ella tenía 16 y era la niña más bella de la escuela. Pedro se sentía muy ilusionado con ella, tanto que confundía su ilusión con amor.

La única cosa que pudo ser para otro más y no fue, pero así Pedro la conoció muy íntimamente.

Fue en la fiesta de Tato, el mejor amigo de Sandra que ellos se encontraron. Ambos se miraron y sintieron el llamado de sus cuerpos, al agitado ritmo de sus corazones. Fueron a la habitación de los padres de Tato, ellos se encontraban de viaje y pues la oportunidad estaba ahí por lo que tanto habían esperado.

Se miraron, Pedro tímidamente, y Sandra un poco más segura de su objetivo. Se miraron fijamente y luego se desnudaron, al principio con calma, pero luego más aprisa. Sandra cogió los pequeños genitales de Pedro, él lo disfrutaba. Pedro no sabía que tenía que hacer; pero su instinto lo ayudo, claro que no tenía experiencia, pero lograron, pese a todo, ser uno esa noche. ¿Cómo fue que pudo pasar esto?, esa pregunta es muy interesante, aunque más lo sería lo que paso luego en la fiesta en la casa de Tato.

2.Espectros

Aquella noche, una mano negra se mecía sobre el velo de la tranquilidad, era como cambiar un compás de blancas a una triada de semicorcheas sobre una clave de seis octavas. Pedro quien estaba sorprendido de lo que había pasado, cometió un error. Creyó que Sandra lo amaba, y que esa noche habían hecho el amor. Se levantó de la cama y se sorprendió de que Sandra no estuviera con él. 
Se vistió y fue a buscarla. Triste fue su sorpresa al encontrarla masturbándose desnuda sobre una mesa de billar, en frente de todos los chicos de la fiesta, incluso Tato, quienes estaban masturbándose y bañándola en semen, “Denme mi leche” — gritaba gimoteando ella.

La parca había logrado entrar en la casa y miraba a Pedro directo a los ojos. Una idea malévola se apoderaba de su mente con presteza, una idea que pensaba poner en práctica.

Recordó haber visto un rifle, y es que el padre de Tato era campeón nacional de “Tiro al plato”, y fue a salón de los trofeos y cogió el arma del padre de Tato, lo cargo con municiones y fue a la habitación donde estaba Sandra haciendo la orgía.

Un grito de odio salió desde su interior y llenaba la habitación con estas palabras, “¡MUERE PERRA DE MIERDA!”, a su vez la casa enmudeció tras escuchar cuatro tiros de la potente arma.

Los chicos de la fiesta quedaron enmudecidos, no jodían creer lo que había pasado. Pedro firme frente al cuerpo mutilado en cientos de pedazos de Sandra, tenía una expresión sombría, en el suelo se veía lo que quedaba de la cabeza de Sandra, con lágrimas en los ojos, eran de odio, ira, rencor. La fatalidad finalmente logro alcanzarlo y tal vez fue ahí donde realmente debió empezar esta historia.

Jennifer la mejor amiga de Pedro, era una mujer inteligente y hermosa, aunque Pedro de eso cuenta nunca se dio. Aunque Jennifer era muy inteligente tenía un gran defecto, y ese era amar a Pedro sin dádivas.

Esta mujer, que era algo temeraria, sintió en ese momento trágico para Pedro, algo en su corazón que le indico ir a la fiesta de Tato a buscarlo. Su corazón se estremecía con respecto a que las distancias se acortaban. Los amigos de Tato habían cogido sus ropas y se fueron a esconder a las habitaciones superiores, Tato se quedó frente al charco de sangre y carne, desnudo lleno de cientos de pedazos de lo que fue el cuerpo de Sandra.

Jennifer entro en la casa, y llamaba a Pedro con su dulce voz. Grande fue su sorpresa al verlo parado con el arma en el suelo. Se acercó y le dijo, “Salgamos de aquí, he venido para llevarte conmigo”- le dijo cariñosamente, pero a si mismo aterrada por la escena.

Pedro asintió con la miraba vacía y partieron de la casa de Tato.

El hedor a sangre y pólvora, llenaba la casa, con pedazos mutilados y con el pasar de las horas más disparos se oyeron en la casa.

Los padres de Tato, que regresaban de su viaje de placer, se extrañaron al ver a la policía, la morgue, y personas y vecinos rodeando las afueras de la casa. Fue una impresión tan grade para ellos, ver a Tato conversando con policías y cuerpos en bolsas negras en el piso.

Se acercaron a él y le preguntaron, que es lo que había pasado. Él les contó que Pedro mato a Sandra y que también mato a todos sus amigos, y trato de matarlo a él, pero no pudo.

¿Por qué Tato mentiría sobre el homicidio? ¿Por qué sería que Tato mato a sus amigos?, pues la respuesta es casi obvia, Tato amaba a Sandra y solo quería que ella fuera feliz, y no le importaba si se acostaba con cualquier chico, si ella era feliz, él creyó también que podía serlo. Pero con Sandra muerta, Tato no tenía más ganas de vivir así que como un acto suicida, decidió que mataría a Pedro en cada uno de sus amigos. Los buscos y con guantes de látex, cogió el arma y mato a todos sus amigos.

Efectivamente la parca había entrado en esa casa. Por ese motivo tal vez fue que toda esta historia esconde otros misterios. Ya no era una muerte sino 8 muertes, 8 espectros que buscarían venganza a toda costa y no descansarían hasta que los culpables entendieran que tendrían que pagar por sus crímenes, de una forma u otra.

3. Visiones

La sola idea de que hay vida después de la muerte es algo fascinante para muchos parapsicólogos; pero no lo era tanto para Madame Mushu. Ella era una famosísima vidente y era la persona que sabía que todas esas cosas pasarían. También era tía lejana de Jennifer. Recordemos pues que Jennifer y Pedro huyeron de la casa de Tato donde habían pasado aquellas cosas. 8 muertes que cobrarían venganza desde ese primer día.

La primera muerta, Sandra, regresaría de los infiernos para apoderarse del cuerpo de Pedro.

Pedro sintió en la alcoba de hotel, que su cuerpo se llenaba de frio y que algo o alguien estaba entrando en él. “Era ilógico”, él pensaba, pero seamos francos, nada es ilógico en este mundo tan misterioso. La esencia del miedo se apoderaba de la presencia de Pedro, cuando una imagen macabra acallaba su mente, los ojos de Sandra con odio en las venas y consumando su maldad sobre el cuerpo moribundo de Pedro.

Para cuando Jennifer regreso a la habitación, Pedro ya no estaba, tan solo el remedo de su pasado que ahora era Sandra.

En otro lugar alejado de la gente, Madame Mushu veía con horror lo que acontecía su amada sobrina. Desesperada por tratar de auxiliarla es que desempolvo una llave algo oxidada y bajo las escaleras con celeridad para llegar al garaje y subir a su viejo Dodge verde.

Sandra, que ahora poseía el cuerpo de Pedro, se apresuró a tomar control de la situación con respecto a Jennifer, que si bien no tenía culpa de lo que había hecho Pedro, lo ayudo a escapar y eso en cierta forma es como si ella la hubiera asesinado.

Busco a su alcance alguna cosa que le sirviera para repartir justicia, y fue ahí cuando vio un espejo, el cual aprovechando que no estaba custodiado por nadie, lo cogió y aventó contra la pared, y corrió luego a coger el pedazo más puntiagudo, el más grande, lo envolvió en un pañuelo de seda y algo mareada fue que, con dificultad, bajando las escaleras, hasta la sala, luego al comedor, y todo al final para darse con la sorpresa de que estaba sola.

Con apenas un aliento atino a llegar a un sofá desgastado y quedo ahí desmayada.

No fue hasta el día siguiente que Pedro despertó y se dio cuenta que estaba desnudo y amarrado de manos y pies, y en el centro de un triángulo satánico, al menos eso pensaba él. Fue cuando vio a madame Mushu, y a Jennifer, ambas se habían puesto de acuerdo para ayudarlo a eliminar al espectro de Sandra, pero lo que ellas no sabían era que Sandra ya había logrado su objetivo, descubrir el secreto de Pedro, un secreto que nadie incluso la misma Jennifer podría adivinar.

Cuando Pedro era aún más joven tenía un amigo íntimo. Christian se llamaba y vivía a unos pasos de su antigua casa. Christian era un par de años mayor que él, y como era de esperarse siempre hacia de Pedro su conejillo de indias, y Pedro se lo permitía, porque lo consideraba un hermano mayor.

Cierto día Pedro fue a buscar a Christian a su casa, y cuando entro notó que la puerta estaba cerrada, cosa completamente extraña pues Christian jamás cerraba su puerta. La curiosidad lo invadió así que entró a buscarlo y para cuando llegó a su alcoba, menuda sorpresa se dio, al ver a Christian desnudo con él las manos sobre las rodillas en posición fetal, inclinándose de un lado al otro. Se acercó a él para preguntarle que le había pasado, cuando antes de que pudiera hacer algo, por detrás una mano lo cogió del cuello y lo amenazo, le exigió que se desnudara.

Fue así que el padrastro de Christian abusó sexualmente de Pedro, y Christian solo atinaba a verlo con lágrimas en los ojos, sin poder hacer nada para evitarlo. La escena era nauseabunda, el cuerpo maloliente del sujeto, lleno de sudor, introduciendo su miembro, en el ano del pobre y pequeño niño, luego en su boca, es sencillamente asqueroso tan solo de intentar describirlo.

Al terminar de ser abusado, Christian se paró de su cama abrió un cajón de su velador y sacó una navaja suiza, y con ira en sus manos fue hacia el genital de su padrastro y de un tajo le cortó el pene. ¡Gritos y sangre por todos lados! Pedro intentó quitarle el cuchillo a Christian; pero en el forcejeo fue que paso aquello. Pedro acuchillo a Christian en el corazón, fue sin querer por supuesto. Con lágrimas en los ojos Christian se despidió de Pedro y le confesó su amor, para esto risas de ira salían de la boca del padrastro de Christian, y con era ira contenida por lo que le había hecho Pedro cogió el cuchillo, con lágrimas en los ojos, se acercó a él y le corto la yugular.

El cuerpo desnudo de Pedro, lleno de semen y sangre, se quedó estático esperando por la policía, el niño había muerto en su mente, algo se rompió en él, ese mismo día.

Sandra ahora lo sabía todo, conocía el lado oculto de Pedro y quizás fue eso lo que la hizo correr del cuerpo de aquel pobre infeliz. Había maldad oculta dentro este ser, Pedro no era el que ella pensó que sería. Madame Mushu sin embargo aún no tenía idea lo que el destino estaba tejiendo para todos en aquel motel perdido en medio de la nada.

Por otra parte, los muertos exigían venganza y si nadie se los daría, por lo que ellos mismos irían a por ella.

4. La venganza

Es muy diferente el mundo de los muertos que el de los vivos. Uno siempre piensa que cuando mueres sea como sea, te vas al cielo o al infierno, pero la triste realidad es que no te vas a ninguna parte.

Todas las almas de la gente muerta permanecen en la tierra solo que en otro plano. Es decir que todo tal cual sucede en nuestro mundo, sucede igual en el de los muertos. Pero el mundo de los muertos no puede cruzarse con el de los vivos, pues hay leyes que tienen que ser respetadas, pues sino una suerte de cazadores, va a por ti y te hacen regresar a modo forzado a tu lugar.

Sin embargo, cada cierto tiempo hay algunas almas en pena que logran colarse a nuestro mundo, y pues esto estaba a punto de pasar con todas aquellas víctimas de la Casa de Tato. El infierno estaba a punto de abrir sus puertas y liberar la peor maldición sobre aquellos que habían despertado la ira de Belcebú.

La ira incontenible de Sandra, contra la maldad oculta, ese era el dilema ético moral que tenía que superar el pobre y mortal cuerpo de Pedro, quien sin explicar porque sucumbía a la tentación de la carne con Jennifer y consumía su lujuria alimentando así las brasas candentes del infierno, siguió con su fiel amiga esperando a que Madame Mushu terminara de encontrar una respuesta a lo que se vislumbraba en el futuro.

Sandra no era una chica mala, se portó mal pero no fue culpa de ella, había factores en su vida que no pudo controlar, sus padres se habían divorciado y como la madre de Sandra murió de cáncer cuando ella era solo una niña, termino viviendo con su padre.

El problema comenzó cuando Sandra cumplió 11 años, la menstruación le empezó antes de tiempo y eso trastornaba la mente del padre de Sandra. Fue un día jueves en que Sandra llego temprano a casa, y decidió tomar un baño como siempre lo hacía. Subió las escaleras y preparo la tina y se metió, pero se olvidó cerrar la puerta, y en esas casualidades de la vida, el padre de Sandra pasó por ahí y vio a su hija desnuda descansando en la tina, se había quedado dormida.

El degenerado padre de Sandra, se quedó mirando el cuerpo de su hija, observando cómo se había desarrollado, su otrora pequeña, recordando cuando jugaban en el parque; pero luego vio su rostro, vio el gran parecido que tenía con su madre y recordó cuanto la deseaba. Asmodeo merodeaba por esa casa aquel día, porque el hombre, que antes fue un padre cariñoso, se desnudó y se metió en la tina.

Sandra que tenía el sueño pesado no notó la presencia de su padre hasta que ya fue muy tarde. Lo que pasó ahí dentro no vale la pena describirlo, el viento hizo que la puerta del baño se cerrara con furia, y lo único que se podía escuchar, fue el agua chapoteando por todos lados y la sangre que la tintaba, salía por debajo de la puerta como dejando entre ver, que lo que ahí dentro estaba ocurriendo, sería algo que cambiaría la vida tanto de Sandra como la de su padre.

Ahora años después, la niña inocente que alguna vez fue Sandra, se había tornado en una mujer sin moral, llena de resentimiento contra los hombres, y toda esa ira acumulada, fue la que impidió, que su alma pudiera descansar en paz.

Mientras tanto, Tato cocinaba un plan para vengarse de Pedro, el fortunio de los asesinos es que Mefistófeles siempre estaba dispuesto a darle las más macabras y descabelladas ideas que solo la mente de un demonio pudiera concebir.

[continuará…]

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