La Noche de los Perros

na historia de misterio, romance y sexo, en una época extinta donde la discriminación reinaba el mundo, y donde los prejuicios sociales, eran una realidad cotidiana.

1. Ideas Pecaminosas

La pequeña María llegó a su vida y como un destello celestial, el creyó ver sus alas ocultas. Cuando la conoció tenía tan solo 8 años, era tan bella, sus ojos eran azules como el cielo mismo, su cabello castaño y largo tan largo que llegaba hasta más allá de la cintura, su piel tan blanca como el marfil más fino; pero lo que realmente lo volvió loco, fue esa sonrisa inocente que escondía un demonio dentro.

Durante los años venideros la vio crecer y hacerse más bella, el un humilde chofer adolecente, hijo de la criada, jamás creyó que pudiera sentir algo así por una mujer, que curiosamente aun no era una mujer.

Los cumpleaños se acumulaban como deseos en el corazón, y su obsesión por ella se hacía más y más grande. Uno esperaría algo así de un chico; pero él ya había madurado físicamente y era todo un hombre, los siete años de diferencia que los separaban eliminaba la variante de una relación cercana, lo cierto es que más allá de la edad, se encontraba el problema de las clases sociales. Él la veía por el espejo retrovisor cuando la llevaba a alguna parte, pero siempre cuando estaba sola, jamás le plantaba la mirada cuando estaban acompañados por alguien más. En su mente fantaseaba con ella, muchas veces quiso hablarle; pero tuvo miedo.

La sola idea de masturbarse junto a ella lo volvía loco, poner sus manos sobre su vagina lampiña, hacía que se estremezca todo su cuerpo. Dejar expuesto su ser por la banal y débil necesidad de copular, lo enfermaba; pero deseaba coger su pene y metérselo en la vagina. Cuando estaban juntos casi podía oler su entrepierna, al menos pretendía saber el aroma tan embriagante que emanaba de ahí.

Era toda una tortura para él, aguantar semejante monumento a la belleza que para todo el mundo era solo una niña, a pesar que tuviera 15 años, para él ya estaba lista para ser fornicada.

Su pene tildaba con insistencia tanto que llegaba a doler, con el tiempo el dolor se tornó crónico, pero lo peor fue que ella se empezó a dar cuenta de sus miradas libidinosas y en lugar de huir, como debió haberlo hecho, ella lo buscaba para tentarlo, casi una sádica, al no saber que no podían copular aun, sin embargo cierto día él no pudo aguantar más y la cogió de los brazos y le dio una bofetada y la aventó contra la cama, en ese momento supo que todo estaba perdido.

Desgarró toda su ropa, cual animal que captura a su presa, espero ver alguna señal de resistencia, pero su sorpresa fue encontrar que ella lo disfrutaba. La conexión entre sus miradas parecía tener un mensaje oculto, ahora ya expuesto, parecía decir “hazme tuya”. El momento que había esperado por años finalmente se estaba por hacer realidad, una realidad que aún no era consciente del pecado que estaban por realizar. La posibilidad de alcanzar la gloria a manos de un ángel o mejor dicho, a través de su vagina.

Sus cuerpos desnudos, temerosos se encontraron, y antes de siquiera pensar en arrepentirse, ya eran uno solo, bendiciendo su amor con pasión y lujuria, entre la sangre, el sudor y la gotas que parecían escurrir por sus cuerpos exhalando, “un te quiero”.

Días más tarde, no se volvieron a ver más, al parecer el encuentro fue tan intenso que si se quedaban juntos, hubieran sucumbido a la pasión nuevamente y ese habría sido el final de sus vidas. Si estaban destinados a volverse a ver, entonces sería algo que la vida se encargaría de realizar, en cambio sí lo opuesto se presentaba, ya sabían que tenían un reto, vencer al destino.

2. La Finca

La fatalidad se había vuelto aliada de la oportunidad, James el hermano menor de María había visto lo sucedido la noche anterior y decidió sacarle provecho. La busco para decirle que lo sabía todo y ante tal respuesta ella no tuvo mejor idea que eliminarlo de su vida. María le pidió al pequeño James que fuera a buscarla en el establo por la tarde. El pequeño James creyó que lograría sus objetivos pero lo que iba a suceder era algo siniestro. “Cabalga junto a mi, hermanito” — le dijo María a James, ambos partieron con sus corceles hacia la pradera.

Al llegar cerca de un arroyo junto a un rio, ella desmonto y le dijo “James te odio, nunca te quise, desde que naciste, yo dejé de ser la niña de papá” — cogió al caballo de james y de un tirón de su cola lo mando en dirección a un risco, la bestia equina no pudo detenerse a tiempo y cayo junto con James hacia el rio. El animal que pesaba más 700 kilos cayó sobre el pequeño y el agua, con la fuerza de la caída, el pequeño James se golpeó la cabeza y perdió la conciencia.

Mandingo uno de los esclavos del feudo, pescaba cerca del rio y logro avistar al pequeño James. Presto se lanzó al rio y fue a rescatarlo. Le hizo una rápida resucitación y parecía que estaría bien, aunque no recobró la conciencia, aún estaba respirando. María oculta al otro lado del rio, vio como sus planes de esfumaban parcialmente. Sin embargo la fortuna estaría de su lado, porque al regresar a casa, ella invento una historia, “el caballo de James se volvió loco y se lanzó por el risco, yo no pude hacer nada” — dijo con lágrimas en los ojos.

Los esclavos generalmente no tienen voz ni voto; pero en la familia de María, sin embargo se les trataba con cierto respeto. Lupe, la criada estaba haciendo la cama de María y descubrió las sabanas ensangrentadas, supo de inmediato que si hablaba, algo terrible le ocurriría y rápidamente las tomo y las llevo al terreno fangoso donde vivían los esclavos y la enterró.

María al parecer se había salido con la suya, y nadie podría pensar que semejante ángel se había tornado en tal demonio, frio y calculador; pero resulta que es de los ingenuos pensar que solo por la apariencia, una persona puede ser buena o mala. Quizás piensen que fue Abelardo que abusó sexualmente de ella; pero lo cierto es que él también era un víctima, de sus encantos, y su perversa mente manipuladora.

El padre de María, por temor a que algo malo le ocurra a ella también, decidió enviarla a estudiar fuera del país. Días después de lo acontecido con James, llamó a María y le comunicó sus planes, “tienes que irte a Viena” — le dijo su padre y como si Dios hubiera hablado así se hizo. El tiempo parecía correr como el polvo sobre la arena y de la nada pasaron días, semanas, meses.

Cierto día luego de que el accidente de James ocurriera, Lupe estaba limpiando su habitación, cuando una voz delicada murmuró su nombre, “Lupe, ¿Lupe eres tú?”, el sonido parecía venir de la cama. Lupe abrió las cortinas para ver que el pequeño James había recobrado la conciencia. Rápidamente salió de allí como alma que se la lleva el viento y fue a buscar a Abelardo, quien rápidamente llamó al Sr. Preston a ver a su hijo. Esos hermosos y grandes ojos azules, estaban nuevamente despiertos, y aunque apenas podía hablar, el pequeño James atino a decir “fue culpa de María”.

[continuará~]

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