Yomi ni kun

Esta historia es algo que pasó cuando estudiaba en la facultad de diseño, es solo para mis fans verdaderas por eso cada capitulo sera exclusivo para ustedes, en agradecimiento a su entero apoyo y cariño.

Hitotsu

La historia que voy a contarles, quizás les parezca bastante descabellada, de hecho, puede que sea algo increíble, pero todo me ocurrió a mí, así que por más que no la crean, esto es algo que viví personalmente. Todo sucedo hacia algunos años cuando todavía era un estudiante universitario.

Recuerdo que estaba contento de haber ingresado a la facultad de diseño de una importante universidad de mi país, en el Perú. Me gustaba componer cosas, digamos coger imágenes de las revistas y jugar con las fotos, porque no era bueno dibujando, sin embargo, tenía mucha imaginación. Por eso creí que sería divertido hacer esto, ya saben, diseñar cosas, pero la realidad era que, si bien era divertido, no era tan fácil. Tener una idea en la mente era una cosa, pero plasmarlo en la realidad era otra. El proceso no era tan simple, así que empecé a tener algunos problemas con el resultado de mis trabajos. Todo esto me causaba mucho stress, sentí que poco a poco perdía mis manos. Suena extraño, pero de alguna manera me estaba metiendo en un mundo extraño que no conocía, y fue así que, de un momento a otro, llegue al Hades.

No fue por algún pacto con algún demonio ni la travesura de un youkai, creo, pero un día trabajando en la mesa de luz, caí dormido y cuando desperté estaba en una extraña tierra, por una parte, había un bosque enorme, por la otra un desierto y en medio un gran lago.

De alguna forma sentía que debía cruzar por el sendero si quería salir de ese lugar, no sabía si era un sueño o si era real, pero sabía que, al terminar mi viaje, seguramente recuperaría lo que había perdido, mis preciosas manos. Por supuesto, cuando me di cuenta me asusté mucho. Donde yo estaba era un barranco y yo me encontraba a lo alto, así que casi caigo de la impresión, vi mis brazos, pero en lugar de las manos había dos espacios vacíos, no era como si me las hubieran amputado, no fue así, sino que en su lugar había como una niebla que no quería irse. Agite los brazos y nada, luego un poco más fuerte y nada, pero por alguna razón aun las sentía conmigo, sentía como movía los dedos así que seguramente estaban ahí.

Con eso en mente empecé a pensar hacia dónde ir, la verdad yo soy algo despistado, si no fuera porque ahora todos los teléfonos tienen GPS… en fin el hecho es que no sabía por dónde ir, cuando escuche que alguien me hablaba.

Cuando busqué de donde venía, sentí un tirón en el pantalón, mira al suelo y ahí estaba, era una criatura con apariencia de niño mono, pero tenía una extraña vestimenta y llevaba un bastón, como esos que usan los magos. Me miro y me dijo, “¿Qué haces aquí?”, yo le dijo que no sabía y que me dijera como salir, y el solo me miro y miro y luego dijo “¿y a dónde quieres salir?”, mientras comenzó a caminar murmurando “no sabe en donde esta y ya quiere salir”, yo lo empecé a seguir a distancia.

El pequeño niño mono luego se detuvo y me dijo que se llamaba, Minko. Yo pensé “bueno y porque no”, le dije “hola soy Jose” pero antes de terminar de presentarme me miro y dijo “ok ok no interesa, solo sigamos”, y fue asi como le conocí. No sé a dónde me llevaba este viaje, pero estaba decidido a seguirlo para poder salir de ese lugar. En el camino de bajada escuche ruidos extraños, de criaturas que jamás había visto antes, una de las que más me fascino fueron las Ovabas, que era una especie de Ovejas del tamaño de una abeja, y en lugar de zumbar como lo harían, decían meeh meeh, me parecieron la mar de adorables. Estas adorables criaturas eran muy frecuentes y pues, aunque eran pequeñas, también se les tenía que trasquilar la lanilla, porque si no, no podían volar correctamente.

Distraído por las Ovabas, llegamos a un pueblo, era de un estilo japonés, lo sé porque me gustaba el anime y pues reconocí el estilo arquitectónico. En la entrada había como soldados, estos eran como Minko solo que más grandes y no eran para nada adorables. Tenían una armadura verde, del color del jade brillante y unas lanzas. Ellos estaban custodiando la entrada que era un gran arco de madera, era tan grande que apenas se podía ver la parte inferior, y así entramos al pueblo, donde al parecer había un matsuri, porque estos seres estaban vestidos con yukatas y kimonos, y había muchos puestos diversos entre ellos, algunos de comida y otros de juegos.

Futatsu

Dentro del pueblo de Minko, note que el camino de regreso había desaparecido, me encontraba en un pueblo del que no sabía nada y con criaturas que no había visto jamás, pero por alguna razón, no me daban miedo. Era algo extraño, no creí que fuera posible que viviera algo como eso. Cómo estaba algo cansado por todo el viaje, le dije a Minko que descansáramos, el solo exhalo y dijo “vaya que eres gandul”, yo en plan “¿wtf?”, y así fuimos a una pensión que él conocía y en cuanto tuve oportunidad, me eché a la cama esperando despertar de este loco sueño. En su lugar tuve un sueño aún más extraño, vi como naves extraterrestres volaban por el desierto que vi al llegar a ese lugar, de hecho, las naves eran manejadas por criaturas pequeñas de color gris con apariencia de zombies. Al ver tanta locura junta yo solo me desperté y lo que vi al abrir mis ojos fue que ya no estaba en la pensión en la que había entrado, de hecho, era una habitación extrañamente familiar, pero sentí que pertenecía a ese lugar, de algún modo.

En aquella pesadilla vi una sombra, una presencia algo perturbadora que no tardaría en volver a ver pronto. Es verdad fue breve, porque ni bien fui a lavarme la cara y abrí los ojos, la sombra estaba detrás de mí. Grande fue el susto obviamente en ver a la criatura, pero me parecía tremendamente familiar, por lo que le hablé de inmediato, “¿Quién eres?, te vi en mi sueño, ¿nos conocemos?”, le dije bastante exaltado. La sombra no podía hablar, pero su gran mano huesuda, empezó a escribir con el vapor del agua del grifo que seguía corriendo, sobre el espejo. Para esto, no olvidemos que no podía ver mis manos, a pesar de que era como si estuvieran ahí, y de hecho pensaba que podía tocar cosas, la verdad es que no podía verlas. La sombra me dijo, que buscara al gnomo de la comarca, por supuesto que no tenía idea de que estaba hablando, de hecho, todo eso me parecía muy extraño. Al parecer lo que la sombra trato de decirme es que lo que había soñado no eran solo pesadillas, sino que eran más bien recuerdos de mi alma, cosas que debía recodar pero que por alguna razón no podía.

Yo simplemente lo ignoré y salí de ahí. Cuando abrí la puerta, definitivamente no era el pueblo donde había pernoctado la noche anterior, es más, me encontraba a las fueras del bosque, a las orillas del gran lago. Con solo un gran pensamiento en la cabeza, como cruzar el lago, fue que de la nada apareció una barca. Al verla dije, “oh pero que oportuno”, pero antes de poder poner un pie, otra criatura apareció. Tenía la apariencia de niño, pero con cara y cola de cerdo. Su rostro claramente dejaba evidenciado que el viaje no me saldría gratis.

Le dije, “es poco lo que tengo, pero puedes tomarlo si me llevas al otro lado de este gran lago”, el solo sonrió y dijo “pues acepto, pero no olvides tus palabras, tomare lo poco que tienes”, y empezó a remar hacia el otro lado del gran lago. Yo no le preste mayor atención a lo que quiso decir, el pequeño porcino, que por cierto se llamaba Puerfirio. Intente buscarle una conversación pues el viaje se estaba poniendo bastante incomodo, pero el porcino parecía ignorarme por completo sin embargo, note como se empezaba a relamer, como si estuviera a punto de comer alguna clase de manjar divino. Luego lo comprendí, yo era lo poco que tenía, por tanto, el porcino planeaba comerme una vez que llegáramos al otro lado. Con algo de astucia, le dije “sabes creo que hasta aquí está bien, detén la nave”, esperando que me hiciera caso, sin embargo, no lo hizo. Al ver que la orilla estaba a lo lejos asumí que estábamos a más de la mitad del viaje, según las reglas del universo, si uno llega a 50 + 1 del 100 %, lo restante se completaría solo, así que aguante la respiración y me lance al lago. Solo podía oír que el porcino gritaba de la furia porque había perdido a su presa. Pero tal como lo esperaba, cuando salí a flote ya estaba en la otra orilla. Cuando alce la vista, me pareció ver una carretera, así que camine hacia ahí esperando que el camino me llevara a algún lado.

Mittsu

A lo lejos pude ver una parada de autobús, pero no parecía haber nadie, cuando muy muy a la distancia, un vehículo, con la forma de escarabajo amarillo estaba por pasar. Cuando el auto se detuvo, note que quienes lo conducían eran unos seres con forma de niño, pero con apariencia de conejos. No hicieron muchas preguntas y me dejaron entrar en la parte posterior. De camino a algún lado el señor, que parecía ser el padre de familia, me pregunto de donde venía y hacia donde me dirigía, yo solo atiné a decirle que necesitaba encontrar a alguien, luego le dije, que necesitaba encontrar al gnomo de la comarca. Su reacción fue de sorpresa y casi le da un infarto. El señor, que luego supe que se llamaba Lujan, me dijo “¿para qué quieres verlo?”, que le respondí fue “porque es el único que sabe cómo sacarme de aquí”, la respuesta pareció satisfacerle y posteriormente a ello, me llevo a su casa.

Una cosa era que parezcan conejos, pero su casa era una madriguera, jamás había visto una puerta que diera al piso, pero, aunque era escéptico en lo que creí encontrar, la verdad es que una vez dentro de la casa, pues parecía una casa bastante común. Sin embargo, si tenía algo que me resultaba muy lógico, bastantes hijos que alimentar. Los pequeñines andaban por ahí, y aunque no fue mi intención, no podía evitar ver sus colitas, la verdad es que eran la mar de adorables pero el papá no pensó lo mismo. Me disculpé con Lujan y me llevo a la biblioteca, donde cogió un par de libros, yo solo veía como sus largas orejas, colgaban sobre sus hombros, y me parecía realmente encantador. Me explico que, según las leyendas, el gnomo de la comarca era un espíritu de la risa, y que le gustaba vivir en las salas de cine. Mientras tanto en mi mente yo pensaba, “claro, si tienen autos, barcos, en fin ¿Por qué no tendrían cines?”, por lo que luego de decirme como podría encontrarlo, me puse en marcha hacia el centro comercial. Pero antes de salir, me di cuenta de que no tenía idea de cómo llegar. Lujan solo me dijo, es simple, busca un oasis y dentro debe estar.

Mientras yo pensaba en voz alta, “¡claro, en un oasis!”, mi sentido de la lógica, trataba desesperadamente de encontrarle sentido a todo. Antes de darme cuenta vi un Oasis y corrí para entrar, cuando llegué el sol ya se estaba ocultando. Dentro del oasis, era una locura, parecía un centro comercial, tenía tiendas y puestos de comida, y claro también cines. Mi mente como que exploto, ok, esto es un desierto y entre dentro del oasis y es un centro comercial, y llegue aquí por un sujeto con apariencia de conejo y debo buscar un gnomo verde. Solo me sonreí de aquello y seguí mi camino rumbo al cine. Una vez dentro busque el titulo más descabellado que había en exhibición porque de seguro, según lo que me habían contado, el gnomo de la comarca estaría ahí.

Dentro de la sala, había un olor algo desagradable, como a heno recién cortado, y también (sonido de pisada) “¡estiércol!”, me limpie el zapado en la alfombra y se me acerco un sujeto con apariencia de carnero, estaba masticando el heno, y por lo visto no traía pantalones, por lo que estaba ensuciando la sala de su estiércol. Era el acomoda asientos. Note que unos pequeños escarabajos peloteros, eran los que debían limpiar la suciedad del tipo. Estaban vestidos con uniforme y tenían un sombrero en forma de sombrilla, al parecer para no quedar cubiertos de suciedad. Ignorando aquello, me senté en cualquier lugar y en cuanto empezó la película noté que algo se movía de asiento a asiento. Como mis reflejos eran buenos, espere a que pasara cerca de mí y lo capture. Al principio trato de librarse, pero luego, ¡aja!, lo tenía del cogote. Le dije “el sujeto sombra, Kage sama, me mando a buscarte”, el solo resoplo y dijo, “está bien salgamos y hablaremos afuera”, y así lo hicimos, lo acompañe junto a la fuente y comenzamos a platicar.

Yottsu

El gnomo me dijo que se llamaba Futaba, yo me presente y me explico que la razón principal por la que estoy ahí es porque Akano Seishin, me estaba buscando. Al parecer hice algo, no sé qué, pero eso que hice, lo ofendió mucho. Me dio algunas instrucciones para tener en cuenta, entre ellas, que tenga cuidado de no tocar la pantalla, yo no entendí que quiso decir con eso, pero, igualmente escuche todo y salí de ahí rumbo a lo desconocido.

Había cruzado el bosque, el lago y ahora el desierto, sin saber a dónde ir, solo seguí mi instinto, pero por cada paso que creía dar hacia delante, solo iba tres pasos atrás. Cuando me di cuenta estaba perdido, había mucha humedad y el aire me faltaba, estaba dentro de un gran pantano purpura. Por sentido común, eso solo significaba que era venenoso, así que traté de mantenerme alejado del fango lo más que pude.

Pude ver a lo lejos una vieja choza, por lo que corrí y traté de buscar refugio dentro. Vi una cama, no sé si era el cansancio, pero se veía comodísima, así que ni bien puse la cabeza sobre la almohada, me quedé dormido.

A la mañana siguiente, el ruido de unos pájaros me despertó, la cabaña seguía ahí solo que se veía más limpia y grande fue mi sorpresa cuando abrí las ventanas y vi que el pantano se había convertido en una ciénaga llena de vida. No quedaban rastros de ese fango morado, el su lugar el agua era cristalina, varios animalillos se acercaban a la orilla a beber, eran por supuesto criaturas extrañas, pero nada temibles.

Fui al baño para tratar de asearme, por alguna extraña razón había jabón y toallas. Solo abrí la llave y salía agua tibia, traté de relajarme y olvidar la extraordinaria situación en la que me encontraba.

Cuando salí de la regadera, vi como el espejo se llenó de vapor, trate de limpiarlo, pero luego sentí una extraña sensación, como si estuviera siendo observado. Me vestí y cuando me disponía a salir, tuve una extraña necesidad de mirar hacia el espejo. Al poco rato sentí como una voz me llamaba. Me acerque y detrás del espejo había el reflejo no de mi sino de una criatura con apariencia demoniaca, no tenía ojos, pero tenía muchos cuernos. La criatura se identificó como, Akano Seishin, y luego empezó a recriminarme, “¿por qué cambiaste mi entorno?”, — gritaba y cada vez más parecía estar enojado conmigo. Las nubes en el cielo empezaban a oscurecer el día y yo solo atine a coger una piedra y lanzarla contra el cristal.

En cuanto hice eso, un pequeño sismo empezó a ocurrir y el suelo se empezó a abrir, traté desesperadamente de cogerme de algo, pero fue en vano, la nada me estaba tragando.

Mientras caía hacia la nada, solo podía pensar en que todo este viaje era demasiado extraño, y que no entendía como fue que todo comenzó. Me empecé a desvanecer en el trayecto, sentí como mi cuerpo caía y me quedaba inconsciente. A todo esto, solo podía pensar en que aún no podía ver mis manos, pero últimamente se sentían más cálidas que de costumbre.

Cuando finalmente toque fondo, estaba en una sala, era extraño había una gran televisión en la pared y varios muebles, de hecho, se veía como una sala normal. Antes de que pudiera hacer nada, la televisión se encendió sola, y una voz venia de adentro, pero no se podía ver nada, solo una niebla, curiosamente una niebla como la que estaba cubriendo mis manos.

Ahí recordé las palabras de Futaba, el gnomo de la comarca, “hagas lo que hagas no toques la pantalla”, pero por alguna razón, sentía que debía hacerlo.

Itsutsu

Al poner mis manos sobre la pantalla, sentí un estremecimiento, y luego una gran descarga eléctrica me recorrió todo el cuerpo, vi como la niebla se empezaba a despejar y mis manos regresaban a mí, pero era extraño, era como si no me pertenecieran, es como si esas manos fueran de alguien más. La voz seguía diciendo que no me dejara engañar, que todo era un truco de Akano Seishin, pero yo no entendía bien que era lo que estaba sucediendo.

Mientras caía al piso de la conmoción, las imágenes de esta extraordinaria aventura me acosarían, podía ver a cada uno de los seres que me ayudaron desde el comienzo. Me puse de pie y empecé a gritar “¡Akano Seishin tu no me das miedo!”, y detrás de mi escuche que alguien susurraba “pues deberías”, y sentí como me empujaban hacia el suelo.

El astuto demonio trataba de confundirme, pero no lo lograría, porque ya había recordado quien era, y la razón por la que estaba ahí. Fue el estrés, lo que me llevo a desesperación y eso causo mi colapso. Lo enfrenté, le dije que no importara lo que hiciera conmigo, jamás podría vender mi determinación a triunfar. De mi pecho salió una luz, y metí mi mano y saque una espada, era brillante y blanca como solo la luz divina podría serlo, me enfrente al demonio, fue una pelea bastante brutal, pero logre vencerlo. Con su cabeza en mi mano creí que todo había terminado, pero no fue así.

Aún quedaba algo que me ataba a ese lugar, algo que no tardaría en descubrir lo que era, algo que ciertamente no esperaba encontrar en ese lugar tan extraño.

Abrí la puerta de aquella sala, baje las escaleras, eran demasiadas, pero finalmente llegue al lobby. No había nadie cerca, de hecho, parecía estar abandonado, cuando salí al exterior, una densa neblina empezó a envolverme. “¿y ahora qué?”- pensaba yo, la visión se me hacía difícil pero la espada brillaba con mayor intensidad que antes. Cuando me di cuenta, había llegado a una estación del metro, como fue que llegue ahí, no lo sé, pero espere a que un tren llegara y me subí a donde sea que me llevara con tal de salir de ahí. Cuando el tren se detuvo, fue como si tuviera un gran dejavu, pues el lugar me resultaba increíblemente familiar.

Se trataba de una estación del metro, pero esta era una estación submarina, no sabía cómo, pero estábamos debajo del agua. Luego vi criaturas con forma de pez, pero humanoides, eran como pequeños zoras, ya saben cómo las de los juegos de Nintendo, en fin, estos seres eran bastante amigables, pero quizás lo que más me sorprendió de todo, fue que no sentí que me ahogara. Era increíble, podía respirar bajo el agua y comunicarme a la perfección con estos seres. Aunque era agua lo que había a mi alrededor, camine hacia la biblioteca, y me topé con alguien muy familiar, era Minko, quien tenía una burbuja en la cabeza. Nos pusimos a hablar, le conté que derroté a Akano Seishin, pero el solo me dijo “ese no era tu enemigo, tu enemigo es alguien más difícil todavía”, con su típica cara seria. Le enseñe la espada y me dijo, que era el único que podía usarla, pero que tuviera cuidado, porque si no usaba la cabeza, podría perderla. Minko me confundía mas que ayudarme, pero de alguna manera era bueno tener alguien conocido cerca de mí. Guardé mis cosas, entre ellas mi espada, y salí de ahí rumbo al bosque, sentí que mi viaje se encontraba cerca de terminar. Con la compañía de Minko, nos subimos a una gran orca, y llegamos a la orilla, de lo que era el gran lago. A lo lejos con los binoculares de Minko vi al porcino tratando de buscarme mirando al fondo del lago, yo solo me reí de aquello.

Muttsu

Minko y yo empezamos nuestro viaje juntos por el bosque, al parecer la única salida de este lugar era exactamente por donde había llegado. En el bosque de nuevo vi a esas maravillosas criaturas, las Ovabas, una de ellas se paró sobre mi hombro y no quiso irse para nada, yo feliz la llevé a cuestas porque me parecía realmente adorable. De camino al otro lado, el pueblo que pase cuando inicie todo, ahora tenía un aspecto más tranquilo, me di cuenta de que habían pasado más días de los que inicialmente creía, y la confirmación la tuve cuando vi la cima de la montaña y estaba cubierta de nieve. Minko me dijo, “el resto del camino debes hacerlo solo”, me despedí de el con un apretón de manos y empecé mi camino hacia arriba.

En el camino solo podía recordar las aventuras tan extrañas que había vivido ahí, pensaba en que se lo contaría a mis amigos y jamás me lo creerían, pensarían que estaba loco o que veía muchas series de ficción. Casi ya en la parte más alta de la montaña, hubo un terremoto, y lo que jamás creí, la cima en realidad era un volcán, y este había empezado a hacer erupción.

Era una locura, tan cerca de poder irme y ahora la lava amenazaba mi vida, no sabía qué hacer si continuaba podía morir ahí, pero si me quedaba quien sabe cuándo podría irme, así que con mucho valor seguí subiendo los pocos metros que me faltaban y logre llegar a tiempo para ver que la entrada que se supone debía estar ahí, en realidad no estaba.

Mi mente trataba de pensar, que debía hacer, estaba bastante confundido, pero luego lo supe, ese mundo no quería dejarme ir, así que la única solución posible era saltar dentro del volcán. Por alguna razón tenía lógica para mí, si algo lo había causado ese debía ser yo, luego de derrotar a Akano Seishin, no había nada que me impidiera salir de ahí.

Me acerque al borde del volcán y con mucha fe me lance hacia adentro, mientras caía, sentía como el calor intenso derretía mi ropa, mis pertenencias y la espada se empezaba a poner caliente, pero, aunque me derritiera la piel no pensaba alejarla de mí.

El calor era tan abrumador que no pude más y me desvanecí, perdí la conciencia y cuando desperté estaba en un piso de mármol. Como mis ropas se quemaron en el volcán, estaba desnudo, pero cerca de mi había ropa, que alguien había dejado, me vestí y rápidamente salí de ese lugar, caminando hacia una luz. Al otro lado había un gran espejo y un pequeño charco de agua.

Me acerqué a ver y vi unos peces que no tenían ojos, luego el espejo por alguna razón me parecía extrañamente familiar. Vi mi figura reflejada, pero noté algo extraño, la imagen no copiaba mis movimientos, por lo que le dije “ya sé que estás ahí, sal y enfréntame”, una sombra salió del espejo, esta se veía como yo, pero era oscura, me dijo “finalmente nos encontramos, yo soy Bokurai”, y saco una espada que era como la mía, pero era oscura.

La pelea final había comenzado, cada aventura que viví me había preparado para ese momento, o al menos eso creí yo.

Nanatsu

Bokurai a pesar de ser igual que yo, era más ágil y veloz, logro herirme varias veces, pero cada vez que lo hacia el también recibía daño. Así fue como me di cuenta como vencerlo, su punto débil era yo. Lo miré a los ojos y le dije, “ya sé por qué haces todo esto, porque me trajiste al Hades, ya conozco tu propósito”, el dudo de mi respuesta, pero luego le dije, “así te venceré”, cogí mi espada de luz y la clave sobre mi corazón, el trato de detenerme, pero no lo consiguió.

Mientras moría en aquel lugar, Bokurai tenía la misma herida en el pecho, el me miro me dijo “¿estabas dispuesto a morir para salvarme?”- con ciertas lágrimas en sus ojos. Yo solo atine a decirle, “ningún sacrificio es poco por alguien a quien amo”, después de todo no puedes odiar tu lado oscuro, es parte de ti mismo, de alguna manera te sirve para salir adelante en situaciones que no puedes manejar, pero no debes dejar que esta te controle.

Esa es la lección que me quedo de esa vez. Bokurai cayó al lado mío, y cuando nuestras vidas estaban al borde de la extinción, sentí una luz cálida que me llamaba. Abrí mis ojos una vez más y una luz enceguecedora, me había devuelto a la vida, me dijo “finalmente aprendiste a superar tu crisis”, y yo lo supe ahí, todo esto era por mi gran crisis de stress. Fue mi perfeccionismo el que me había arrastrado a ese lugar, a ese Hades.

Entonces solo atine a decir, “gracias” y luego de eso camine aquel sendero de luz, con mis manos intactas pensando en el maravilloso extraño mundo que dejaba atrás, pero, aunque fuera algo inolvidable, no quería regresar a ese lugar.

Mientras me acercaba a ese lugar, sentí unas enormes ganas de bostezar, y cuando terminé, me encontraba de nuevo en mi habitación, sobre unas hojas que estaba bocetando.

Me levante rumbo al baño para lavarme la cara y vi un peluche que no reconocí antes, pero me acerque a él y le dije “gracias Minko”, y juraría que el peluche me guiño un ojo, ante eso solo sonreí y no lo volví a ver más en mi vida.

A veces los humanos caemos en la desesperación, creemos que podemos hacer las cosas más allá de nuestros propios límites, o incluso lo contrario, no nos esforzamos y creemos que con poco se puede hacer mucho. Es verdad que no debemos exagerar, pero tampoco debemos caer en la mediocridad, menos, es más, es una regla que se aplica a todo, pero no significa que no debes esforzarte, significa que des lo más que puedas, pero sin exagerar.

Aquellos días tan locos que viví, jamás se borraran de mis recuerdos, y ahora son tuyos también porque los leíste, y los viviste, así que son nuestros. Para terminar esta historia, solo quiero decirte, que no dejes que nadie te quite tus sueños, tus anhelos más sagrados, porque son parte de quien eres.

Habrá días en los que todo parece oscuro, como ese día en el pantano, pero en días así solo relájate y veras como todo mejorará, como la ciénaga, no hay mal que por bien no venga, así que olvida los agravios y vive una vida libre de culpas, de rencores y siempre tratando de poner una sonrisa ante los problemas que se avecinen, tu eres más fuerte de lo que crees.

A veces cierro mis ojos, y por un segundo siento que estoy de nuevo en aquel lugar mágico, lleno de criaturas, en especial las Ovaba, y no porque no sea real significa que no existan, por el contrario, la realidad es aquello que tu corazón anhela y nadie puede quitártelo, solo no dejes que aquellas emociones, te nublen y oculten, tu verdad.

FIN

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