24 de enero

Tengo una debilidad 
y lleva escrita tu nombre.
Como la droga, me elevas 
y me dejas caer, 
una y otra vez,
subida a una montaña rusa
sin tener que bajarme.
Pero he decidido parar este tren 
en mitad de las vías.
No ha llegado al final,
soy yo la que prefiere tirarse,
rodar por el suelo
hasta levantarme, 
quitarme el polvo
y seguir adelante.