4 de abril
Los días de lluvia
las lombrices salen de su entierro
justo debajo de mis zapatos
para llenarlos de muerte y barro.
Los calcetines llegan mojados
y no quieren secarse del todo
para arrugar heridas curadas.
Hoy llevo un cadáver en la suela
y el peso del algodón en los pies.
Será que donde yo piso, llueve.