Encontrar el algoritmo

¿Cuál es la solución para que más mujeres puedan empaparse del mundo IT? ¿Por qué el porcentaje de chicas que estudian carreras relacionadas a la computación y la informática es tan bajo?

Una investigación realizada por la compañía estadounidense Accenture y un grupo sin ánimo de lucro llamado ‘Girls Who Code’ advierte que, al ritmo de hoy, el número de mujeres profesionales de la computación puede llegar a bajar de un 24% (número de por sí paupérrimo) a 22% para el 2025 si no se realiza nada para incentivar a las mujeres a que estudien estas carreras.

¿Qué es lo primero que se nos viene a la mente cuando pensamos en un profesional de las ciencias de la computación?

Muchas de las personas que investigan este problema explican que la cuestión está en la imagen que se tiene de los programadores: “varones alejados de la vida social”.

La realidad es que si pensamos un poquito pueden llegar a aparecer dos grupos de personas: (sin ánimos de insultar ni menospreciar, sólo estoy citando los que algunos llegarían a imaginar) “Un gordo friki” o “friki sedentario que no sale al mundo exterior”, pero por otro lado también pueden sonar estos: Steve Jobs, Mark Zuckerberg, Larry Page, Serguéi Brin, Bill Gates.

El problema está en que en ninguna de las dos concepciones aparece una mujer, ni en la denigrante, y tampoco en el de las grandes mentes desarrolladoras de los últimos años. No hay lugar para la mujer en ese mundo. Lo curioso es que si nos remontamos tiempo atrás, la historia apunta grandes nombres de mujeres pioneras en el área de la matemática, la programación y computación en sí: Ada Lovelace, Joan Clarke, Grace Hopper, Hedy Lamarr, las “top secret Rosies”, Frances E. Allen, Lynn Conway, Evelyn Berezin, Jude Milhon o “St. Jude”.

Entonces, la falla está en la educación (si, obvio, cualquier educación que no sea la de Finlandia está perdida) pero en el sentido de que no incentivan a las mujeres a estudiar en esta rama y hablo de esa educación que se gesta en el seno familiar, son muy pocas las chicas que eligen a una escuela técnica como opción para su secundaria, son muchas menos la que eligen Ciencias de la Computación como su carrera universitaria. Ya de por sí es muy difícil el momento de encontrar la disciplina con la que te vas a desarrollar profesionalmente y estar completamente segura de que es eso lo realmente querés. Claro que lo más fácil es descartar, ¿Por qué? “Porque no te da la cabeza”.

Un estudio sociológico del Ministerio de Ciencia, tecnología e Innovación de 2013, abordó las causas de la baja presencia femenina en la informática y después de entrevistar a más de 600 adolescentes de la zona urbana de Buenos Aires concluyó que “las representaciones que alejan a las mujeres de la informática se hallan en buena medida ya estabilizadas en la adolescencia tanto en los varones como entre las mujeres.”

Según la investigación las carreras de educación superior por las que se inclinaron las mujeres fueron dentro del ámbito artístico y espectáculo, de la asistencia de personas, la estética y la docencia. Las carreras de informática ocuparon el penúltimo lugar de preferencia y fueron elegidas sólo por un 2,3% de las entrevistadas. Por el contrario, en el caso de los varones, computación e informática aparecieron con las de mayor potencial para ser elegidas.

Hoy en día en el campo laboral se puede observar cómo las empresas secuestran programadores (figurativamente)para que trabajen con ellos sin tener finalizado ni siquiera el primer año de la carrera, lo que demuestra la demanda (o desesperación) por esta clase de profesionales. Quizá, si la población femenina dejara de lado la inseguridad y los prejuicios inculcados para darse cuenta que ser una ingeniera en informática es convertirse en la aguja resplandeciente del pajar, las cosas podrían empezar a mirarse desde otro ángulo.