#NoSoyCopada

Y no me interesa serlo.

Clarín sacó una nota con un manual para ser una mujer ideal, o sea, una “copada”. Todos ya sabemos cómo sigue esto: le hacemos frente, hacemos visible que el nivel de violencia machista que implica seguir un manual publicado en uno de los diarios más leídos del país es como mínimo, nefasto y van a salir dos respuestas: 1)Que no tenemos sentido del humor y que no es para tanto o 2) Que como suele pasar con los que están en falta, ellos ya estaban un pasito arriba y esta era la respuesta que esperaban.

La autora de esta columna es mujer. Y yo la entiendo porque si bien nunca me atreví a manejar ese nivel de desconexión con el mundo que me rodea, mi género y sus reclamos, yo también fui más machista de lo que quisiera admitir. Si bien algunos puntos los tuve en claro no hace mucho me encontraba diciendo que una mujer estaba equivocada por no depilarse, defendiéndome de un ataque con palabras que hoy rechazo y sin animarme a decirme feminista. Y la verdad es que soy feminista, y soy muy feminista.

Gracias a encontrarme en falta, me hice preguntas: ¿Por qué pienso así? ¿Quién me vendió que esto está bien y esto mal? ¿Quién gana si yo sigo la línea de pensamiento con la que crecí toda la vida? Un sistema que funciona como el orto, y que estoy a punto de romper.

Porque no sé si la autora sabe o tal vez se lo deba compartir: no tiene nada de gracioso vivir en una sociedad que te impone constantemente estándares para todo. No sólo de belleza, porque si sos linda y sos gorda no vale. Tampoco si sos linda y flaca pero no tenés culo. O si tenes todo eso pero no sos exitosa, y no siempre tenes ganas de coger. Si no sabes cambiar una lamparita o si podes hacer un asado para 15 sin pedir que te pasen un tenedor. Hagas lo que hagas, si sos mujer, SIEMPRE vas a sentir que estás en falta. Siempre te van a hacer sentir que estas en falta. Vas a estar igual o más que capacitada que un hombre pero a vos te van a tratar de asistente y a él de jefe. Y si progresas, seguro fue porque le chupaste la pija a alguien o porque no tenes amigas mujeres, y si las tenes sos hija de alguien o estas acomodada o te estas perdiendo de vivir tu vida real por no tener hijos y dedicarte al laburo. Y si elegis ser ama de casa al final no eras tan feminista (!). Olvidate de en todo eso, poder salir a la calle y caminar una cuadra sin que un desconocido te haga sentir insegura, observada, acosada o en riesgo.

No se en qué sociedad vive la autora, pero no es la mía. A mí desde chiquita me baja línea el mundo de que tengo que cumplir ideales a los que me costó 30 años darme cuenta que no me interesaba llegar. Que competir entre mujeres es un mecanismo más que sólo fortalece a un sistema patriarcal que se alimenta cuando nuestros eslabones se ponen débiles y se resignan a acatar normas. Que no necesito ser de una forma o de otra para que me quieran: ni flaca, ni exitosa, ni independiente pero hasta ahi para no pasarme de mi línea “femenina”, ni tengo que tenerle miedo a envejecer, ni tengo que andar depilada por la vida por si alguien tiene ganas de cogerme y no decepcionarlo. Que hay que ser gauchita pero no tanto porque van a pensar que no te respetas. La verdad, Magdalena, no sé si vos acataste perfecto el manual, o sos de manual o no conoces otra cosa, pero el camino para ser aceptado es aceptarse, no seguir normas que no tienen pies, ni cabeza, ni mayor intención que impresionar a los demás. Ni hombres ni mujeres.

No me puedo tomar con humor algo que no tiene nada de simpático, ni de ocurrente ni de gracioso: me preocupa. Me preocupa que haya personas como vos que siguen pensando (y difundiendo) que hay una forma de agradar, de encajar, de sobresalir y de ser feliz, y siempre es a expensas de la propia felicidad. Siempre es subsanar esa falla, sea cual sea, que nos dijeron toda la vida que teníamos. Que nos hacía menos meritorias de respeto.

Perdón, pero no soy copada: sólo estoy agotada.

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