Estados des-Unidos

El lunes de esta semana se realizó el primer debate presidencial entre Hilary Clinton y Donald Trump. Este lunes se enfrentaron dos polos opuestos, a mi parecer, dos estados mentales contrarios.

Este lunes 26 de septiembre fuimos testigo de un magnate de los negocios retractándose de dichos anteriores y una magnate de la política acusando por sus declaraciones al otro candidato presidencial . Entonces se desarrolla una competencia entre “lo peor o lo menos peor” para Estados Unidos, y podría asegurar con certeza, que podría ser un empate de mediocridad e incertidumbre para la población norteamericana.

Donald Trump es espontáneo, interrumpe cada vez que una idea aparece por su mente durante el debate. Clinton, por su parte, se muestra tranquila, pautada, limitada por el hecho de mantener la compostura y seguir con lo que asumo, tenía preparado: sonreír calmada mientras la locura de su contrincante quedaba en evidencia una vez más.

“Creo que Donald me criticó por prepararme para este debate. Y sí, lo hice”, dijo Clinton en un tono burlesco. “¿Y saben para qué más me preparé? Me preparé para ser presidenta, y eso es algo bueno”.

Hilary ataca desde la descalificación, tienen notas mentales de cada comentario poco acertado que dijo su rival durante la campaña, Donald Trump, de manera similar, descalifica a su contrincante desde la premisa de que tuvo 30 años para hacer los cambios que ahora propone, pero jamás hizo nada.

Entonces los americanos se ven sometidos a una decisión sin matices, sin colores medios; la preparación o la espontaneidad. La falta de acción de Clinton en el pasado o el miedo a las acciones de Trump en el futuro. Los argumentos de Hilary o la desfachatez de Trump para retractar lo afirmado anteriormente.

Como dije anteriormente, no existen posibilidades de llegar a un punto medio, no existe un estado que vaya a unir el carácter espontáneo y directo de Donald con el carácter templado y pautado de Clinton. No existen posibilidades de representar a las 324. 837. 062 personas que tendrán un nuevo presidente. Un presidente peligroso o un presidente pasivo. Una candidata que cree estar preparada v/s un candidato que cree estar listo.