¿Por qué es importante la Cultura Corporativa?

Es poco común que alguien ponga en tela de juicio las cuestiones culturales. ¿o acaso alguna vez te preguntaste por qué el mate y el fútbol se transmiten de generación en generación? Tu empresa está determinada por un tipo de cultura y es muy útil para la gestión que la conozcas.

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La cultura es aquello que constituye a un pueblo, lo distingue de otro y genera unión entre sus integrantes. En el mundo corporativo, este fenómeno se repite con las mismas características.

La cultura corporativa trabaja muchas veces de manera inconsciente, como una red invisible pero muy fuerte que genera pensamientos y orienta el comportamiento de tus empleados. Conocer su existencia y entender cómo funciona te va a permitir influir en ella para lograr cambios positivos en el clima de trabajo.

¿Mi empresa tiene cultura corporativa?

Si, todas las empresas la tienen, aunque a veces no sea fácil de distinguir. Es la interpretación que un grupo hace de su identidad, por eso es una construcción grupal que depende de todos los miembros y no puede ser impuesta por el directorio, como si fuese una estrategia de negocio.

Son los valores éticos y profesionales que determinan lo que está “bien” y “mal” dentro de tu empresa. La cultura determina la forma de comunicarse y de comportarse en la organización.

¿Para qué sirve la Cultura Corporativa?

Es un elemento que te diferencia de otra empresa, además construye la identidad e iguala a tus empleados. Funciona así porque facilita el consenso; genera sentido de pertenencia y orgullo corporativo (“ponerse la camiseta”), haciendo que tu gente se involucre en el proyecto identificándose con las metas.

¿Cómo puedo aprovecharla?

Como dijimos, la cultura es el resultado de varios factores y los directivos de las empresas sólo pueden llegar a tener influencia en alguno de ellos determinando las políticas y procesos que regirán su organización. Estos lineamientos generarán conductas visibles: lenguaje; uniforme; disposición del espacio; horario de almuerzo; y otras normas internas que hacen al funcionamiento formal de la empresa.

La capacidad de fomentar y reforzar determinadas actitudes para que estén alineadas con tu estrategia de negocio dependerá de la claridad con la que puedas transmitir estos valores para que sean adoptados de manera unánime.

Al momento de definir tu modelo de negocio tendrás que seleccionar también el tipo cultural más propicia para acompañar tu estrategia. Existen 5 orientaciones bien diferenciadas:

- A RESULTADOS: Pone énfasis en la planificación y el control, prestando especial atención a la definición de objetivos. Son muy estrictos con el cumplimiento de los plazos y se premia por desempeño.

- AL CLIENTE: Contacto asiduo con el cliente, desde la dirección. Controles de calidad permanentes.

- A LAS PERSONAS: Valoración del capital humano; desarrollo de trabajo en equipo; capacitación interna; condiciones laborales superiores a la media; comunicación interna ascendente y transversal.

- A LA INNOVACIÓN: Se estimula el espíritu emprendedor. Predisposición al aprendizaje; promoción de creatividad; estructura descentralizada y flexible.

- A LA EMPRESA: Orgullo de pertenencia, sacrificios personales, énfasis en la eficiencia, cooperación interna, poca rotación de personal.

Conocer cuál es el tipo de cultura de tu organización y cómo influir en ella es un elemento excepcional para la optimización del manejo de tu capital humano. Pero hay que ser conscientes que al ser un elemento que atraviesa toda la organización de manera transversal, un cambio mal ejecutado puede devenir en una crisis.

Tener una cultura corporativa sólida y sostenida por tus propios empleados va a generar mejoras en el desempeño e influirá en tus resultados comerciales. Incluí al desarrollo de la cultura corporativa como un objetivo estratégico en tu planificación.