Rejunte de cosas que viví tras un año en España (y Cataluña), parte 1:

Aprendí, flashé, sentí, miré, perdí, disfruté. Tache según corresponda.

02/11/15

La perfección gastronómica es inalcanzable: La mejor comida autóctona nunca jamás es la que acabas de probar (ni aunque te haya encantado!). Lo que todos podemos coincidir que es algo simple, como lo sería por ejemplo una tradicional tortilla, su perfección no es más que una utopía. Siempre va a haber alguien que te recomiende un restaurant mejor, un vendedor de papas más experimentado o te mande a la otra región del país. (Mejor ni hablar del sin fin de discusiones tratando de convencer a la gente que la tortilla del supermercado Día para mi era símil a la gloria y, además, fácil de encontrarla, a la vuelta la esquina).

Siempre es buen momento para tomar una ‘Caña’: Si alguien es reacio a tomar cerveza, lo invito a pasear por Madrid y seguir manteniéndose abstemio. Cervezas, por todos lados, muchas marcas, económicas y siempre siempre…tirada!!!

El misterio de las tapas: Nadie sabe por qué se le llaman ‘Tapas’, pero aún así hay por todos lados y todo el mundo usa ese término.

Se dan dos besos para decir hola, pero ninguno para decir adiós. De hecho, quedan medio descolocados cuando tratas de acompañar un chau con un beso en el cachete. Está claro que usan el doble de besos que nosotros por todas las veces que no se saludan.

‘España huele a ajo’, dijo Victoria Beckham. Eso me comentaron mis compañeros del máster cuando yo les decía que mi despertar diario en Madrid venía acompañado siempre de olor a pan con aceite de oliva. La principal decoración de las calles era el jamón crudo (realmente, cuánto jamón puede comer la gente!?) y en La Latina, era imposible salir un domingo a la mañana (está bien, tampoco he madrugado muchos domingos) sin ver vómitos desperdigados por ahí.

Lxs Españolxs/Catalanxs no tienen paciencia: y con razón!!! Comparándolo con Argentina, todo funciona bien. Su ‘paro’ del metro no es como en Buenos Aires que cortan todo y sálvese quien pueda, al carajo la gente. Aquí en vez de pasar cada 4 minutos, pasan cada 6, 8 (OOOJOO!!!). Y un cartel electrónico siempre les avisa cuando llega… y aquí vamos al siguiente punto:

No tienen el bello placer de ejercitar la incertidumbre: “el próximo tren llegará en XX”, “El bus 7 llegará en XX”, “La próxima parada del bus es XX y se combina con los buses XX”… nunca disfrutan de la gratificante duda del cambio intempestivo porque hay algún corte de calle (o simplemente porque al colectivero le re pintó cambiar el rumbo y te bajas en medio de la nada).

A los argentinos, más o menos, nos quieren: De esto no estoy muy segura, pero al menos cuando lo preguntan, siempre va acompañado de una sonrisa. En Barcelona imposible despegarlo de algúncomentarioligadoaMessi. Se divierten imitando el acento argentino, con nuestras palabras, pero a veces ya sentís o que te están boludeando o que te están rompiendo un poco las pelotas.

Son más europeos de lo que piensan (y de lo que los mismos argentinos pensamos): no te gritan por la calle. No te sacan a bailar en los boliches. A la playa no se va a levantar. En el metro no se va a levantar. En la calle no te van a levantar. (Bueno, será que en Argentina se ‘liga’ en todos lados).

Si el Raval lo dice…

El principal problema de Cataluña es…el PP. Por el (poco) tiempo que estuve en Barcelona, siento que si del otro lado hubiera un gobierno abierto al diálogo y realmente decidido a terminar con la crispación las cosas se calmarían. Pero por como viene el panorama, de cualquier forma, si aquí se pide referéndum, referendum debería haber.

No sé cómo, pero saben exactamente cuánto tarda uno en caminar las calles: Las indicaciones son por minutos. “Caminas cinco minutos derecho y después dos minutos a la izquierda”. Las cuadras no existen.. para ellos es…

Términos que usamos que les causan gracia y que desconocen:
Cuadra. Para ellos, sólo donde están los caballos.
Micro. Para ellos, es un bus pequeñito. Como un minibus.
Villas. En general no tienen muy claro lo que es, siempre terminaba diciendo “algo parecido a las favelas”, que gozan de mayor fama.
Remera, tampoco. Y siempre va acompañado de la pregunta: “Pero ustedes saben lo que es una rAmera?”.
El uso y abuso delre’. Se ríen del exceso. Re-bien, re-bueno, aquí es remplazado por el súper o en definitiva…por nada. 
La clásica: Coger. Ya no causa gracia, desde el momento que ellos se ríen antes que vos sabiendo lo que significa en Argentina, perdió el efecto sorpresa.

Términos que se usan aquí, que yo desconocía y me causan gracia:
Pija/Pijo. No es el miembro masculino, sino que es el término que refiere a alguien o algo de mucho poder adquisitivo. “Qué barrio pijo!” “Esa mujer es muy pija”. 
Colegas. Para ellos significa exactamente lo mismo que amigos. 
Pandilla. No se refieren a delincuentes sino a su grupo de amigos. 
Paro. Usan esa palabra para referirse a la desocupación. Los parados son los desocupados. 
Canutazo. No es un canuto gigante, es una declaración al micrófono, un ‘testimonio’ como llamamos allí. 
Guiri. Dícese de un turista con muchísima pinta de turista. Que sólo consume productos para turistas, te imposibilita caminar libremente por las calles y tomar cañas baratas porque su poder adquisitivo es alto y los locales van forzando esos precios. 
Paki. Lo mismo que ‘el chino’ de Argentina. Y misma sensación de generalización sin sentido, puede que el dueño del almacen de la esquina sea de Bangladesh, India, Irán…pero aún así, son todos ‘pakis’. 
Es la leche. Cuando alguien es lo máximo.
Usan ‘llenísimo’ para describir un lugar que no está tan lleno, y ‘lleno’ cuando está ‘a tope’ (completo).

Es un país increíblemente hermoso, pero ellos no lo saben. España, Cataluña, Madrid, Barcelona, la caña y el pan con tumaca, el de pelo largo y el barbudo, el misógino y el joven intelectual. Hermoso universo español/catalán, tienen mar, tienen ciudad, calor, paraíso, montañas, Lavapies, Eixample, Gótico, Sol. En sus calles no hay grandes artistas tocando sus guitarras como sí los hay en Londres, en París, o en esos bellos puentes de Europa del Este, no los necesitan, aquí los artistas son ellos mismos, la acera que te invita con cautela, siempre un ratito más, a que te quieras quedar, un ratito más, sólo un ratito más...

Qué pudiera yo dar
para que se queden en mi por siempre
a la ciudad de arena
y a la ciudad sin mar, pero encantada
que ya se me esfuman
como espejismos 
y aunque sean mis ciudades imposibles
me las llevo secuestradas, al menos, en la memoria.