Antítesis

Contando a los que cuentan.
La hoja está vacía. Es un abismo blanco que de a poco voy manchando de letras al presionar con ambos dedos la cicatriz que yace abierta pero amaga con sanarse a penas me distraigo, a la que debo mantener ardiendo mientras quiera estar viva y haciendo sangrar cada vez que empiece a creer que mi necesidad de que el sol salga todas las mañanas sólo porque lo desprecio, (tratándose de motivos tan metafóricos que ya se volvieron literales) es completamente absurda. 
 No escribo cartas de amor. No sé decir te amo sin empaparte, escupiéndote el agua podrida con la que me llené la boca. Puede que esté condenada a vibrar en dualidad; puede que para siempre escriba lo que busque arrancar con violencia de mi memoria, sabiendo, de forma somnolienta, entrecerrada, recelosa, que escribir es la cadena perpetua a la eternidad. Y el olvido no es una forma tácita de invocar a la muerte, si no que el olvido es la muerte más explícita que conozco.
Entonces ya no sé: me confundo el norte con el sur porque ya no distingo cual es cual, ni si el espejo me está reflejando a mí o te está reflejando a vos como parte de un sueño del que no me puedo desarraigar porque quizás este sueño sea tuyo. Y, sin apuro, te quedas en la cama cinco minutos más, total nadie te espera, total ni te diste cuenta de que te llevaste a dormir a alguien más con vos.
Un poco de yin en el yang y un poco de yang en el yin, dicen. Mi instinto animal vive arañándote la existencia, te suelta la mano cada dos por tres en un mar lleno de memoria golpeada; te entrega, enajenado y negligente, a la muerte misma. ¿Es odio o es amor? Si al fin y al cabo estoy liberándote, dejándonos olvidar que alguna vez estuviste y estuve rebotando entre mis paredes internas sin poder salir. 
Simulacro. Te redimo por un rato y después la madrugada y el alcohol te buscan hasta encontrarte en ese mar de papeles secos y arrugados, te revolean contra la hoja en blanco y empezas a desangrarte a medida que caes. Vos sos mi cicatriz, yo soy mi cicatriz. De a poco entre tu sangre se cuelan mis letras y vamos cubriendo espacios vacíos: yo estoy escribiendo otra vez.