Un artista legendario. Foto: rock.com.ar

A rodar con Fito

Una característica que tienen las canciones del cantante rosarino es lo trágico, lo dramático, composiciones de amor y odio, con pocos grises. Las letras, que por cierto están acompañadas por una voz desgarradora (y hasta por momentos desafinada), no son más que una representación de lo vivido en carne propia por el cantante.

Rodolfo Páez — quien después sería reconocido como “Fito”- tenía ocho meses cuando su madre Margarita murió por un cáncer de hígado, por lo que su crianza quedó en manos de su padre, su abuela paterna Delia y su tía abuela Josefa Páez. Con tan sólo 14 años decidió estudiar piano — arte que dominaba su madre- y empezó a imitar a los más grandes de aquella época: Spinetta, Deep Purple, Charly García. Tres años más tarde su abuela Delia tuvo el ingrato encargo de informarle a su nieto que John Lennon (uno de sus músicos favoritos) había sido asesinado, y fue en este período, por casualidad o no, que el joven rosarino decidió dejar el colegio a los 17 años y abocarse a la música de lleno.

En 1980 comenzaba una nueva década y con ella, un año bisagra en la vida profesional y personal de Fito: “Para zafar del servicio militar obligatorio me hice sacar siete muelas y me dieron el DAF (Deficiente para la Aptitud Física)”, confesó en 2012 en el programa Duro de Domar para demostrar que su ingenio trasciende la música. Ese mismo año, formó su primera banda, llamada Staff, en la que él era cantante y pianista. Tras ganar un concurso de música progresiva, en el que entre el jurado se encontraba el músico Juan Carlos Baglietto, Fito logró que más de un artista, como Charly García, se interesara en su trabajo. Éste fue el punto de inflexión en su carrera profesional, y partir de ese año discos como “Del ‘63”, “Giros” y “La, La, La” serían escuchados en cualquier casa de música del país.

“En esta puta ciudad todo se incendia y se va/ matan a pobres corazones”, compuso el artista en el ’87, en su célebre álbum “Ciudad de pobres corazones”: disco que armó durante la huida del cantante a Tahití, tras recibir la noticia que su abuela y tía abuela habían sido asesinadas brutalmente en Rosario. En sus principios, Páez había puesto música a canciones más esperanzadoras como “quién dijo que todo está perdido / yo vengo a ofrecer mi corazón”, pero luego de ser azotado nuevamente por la muerte mantuvo una postura más pesimista, a tal punto de calificar a su exitoso disco como aquel que no se debió haber escrito.

Hoy en día, muchos medios critican al rosarino por su constante presencia en el ámbito político. “Da asco la mitad de Buenos Aires”, escribió el cantante en la contratapa de Página 12, luego del triunfo de Mauricio Macri (PRO) frente a Daniel Filmus (FPV) en las elecciones para jefe de gobierno en el año 2011. “Hoy la ciudad se convirtió en una feria de globos que vende libros igual que hamburguesas”, aseveró en su columna. Lo cierto es que sus declaraciones desataron polémica -a favor y en contra- en las redes sociales y el artista defendió su derecho a la libre expresión. En una entrevista con La Nación, se calificó como “un hombre que ejerció su libertad”.

Tanto su colaboración en los medios como sus presentaciones en actos políticos reafirmaron su preferencia por el kirchnerismo: El rockero incluso recibió en su casa a políticos como Aníbal Fernández, el entonces jefe de gabinete, y Martín Sabatella, titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), encuentro que hizo público Fernández a través de su cuenta de Twitter. — “Una noche de compañeros, rock y militancia”, publicó.

Quien se encargó de analizar la contratación del músico para conciertos oficiales fue el fiscal Federico Delgado, al presentar una denuncia contra las partes -Fito y el Gobierno Nacional- por haber establecido un contrato millonario mayor al permitido por la Ley 19.549 (Ley de Procedimiento Administrativo).

El reconocido cantante no se olvidó de los medios de comunicación, y en una entrevista para el Diario Perfil en 2012 disparó contra los periodistas: “Están entrando en una psicosis mediática donde piensan que la vida real es esa. Y no lo es. ¡No van a tener suerte conmigo!”. Pero lo cierto es que, pese a la polémica desatada en cada una de sus declaraciones, la música de Fito será siempre un clásico del rock contemporáneo argentino.

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