Fin del Juego

No se lo que quieres de mí, no se que esperas, que reacción es la que quieres encontrar, pero sólo puedo definir tu comportamiento de una manera, cobarde y egoísta. Pues no te importa hacer daño y seguir inundando mi mente con recuerdos bañados en promesas, de proyectos de futuro que nunca llegarán. Y como un niño inmaduro sigues sin dar la cara, sin ser capaz de atreverte a dar el paso y decirme algo. Que no sabes si tienes derecho a hablarme, pero cuando te planteaste ese derecho cuando me hacías daño?

No lo entiendo, si no quieres mi amor, si a ti también te duele y quieres dejar de sentir lo que sientes por mí, que pretendes?

Jamás había tenido yo que sostener tanto una relación en la que el otro a la mínima lo daba todo por perdido, sin luchar, pues ya en sus pensamientos se resignaba y pensaba que lo tenía todo perdido.

Que lloras, que sufres, imagínate yo sabiendo de que tu lo has dejado todo por perdido y a pesar de ese amor que dices aún sentir, intentas apagarlo en vez de luchar contra viento y marea para que yo te vuelva a ver con esos ojos, para ver mi cara de felicidad y me digas que te encanta verme feliz.

Con todo esto, puedo concluir que la esperanza es lo último que se pierde y la madurez y experiencia se gana con el paso del tiempo.

Ya no voy a seguir tu juego, si quieres algo de mi sabes donde estoy. Aunque quizá te sigas comportando igual y te enfades de nuevo.

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